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Frank Baker… Mister Home Run

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AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguen Angel Genis Guzmán.-

Más de 37 mil gargantas lanzaron una sorpresiva  exclamación al ver volar la pelota sobre la barda del jardín derecho del Polo Grounds de Nueva York aquella nublada tarde del 17 de octubre de 1911. Se jugaba la parte alta de la novena entrada del tercer juego de la serie mundial y los Gigantes locales se mantenían al frente con magistral pitcheo de Christy Mathewson que mostraba gran dominio del partido que mantenía con mínima ventaja de una carrera a cero.

Con su mejor lanzador en la loma de los Gigantes parecían encaminados a su segunda victoria para tomar la delantera en el clásico que hasta ese momento mostraba un triunfo para cada equipo.

Entonces apareció en el circulo de bateo el fortachón Frank Baker que ya había dado muestra de su poder con el bat el día anterior en Filadelfia, al conectar tremendo cuadrangular de dos carreras en la sexta entrada para producir las anotaciones con las que los Atléticos ganaron el partido por la mínima diferencia de tres a dos.

El público, que casi en su totalidad apoyaban a los Gigantes, se puso de pie y guardó expectante silencio, cuando el carabinero empezó a mover los brazos con el bat como retando al grandioso serpentinero.

La bola salió rumbo al jom, el receptor estiró su guante para atraparla, pero la esférica nunca llegó a sus manos. Un sonido seco al chocar el bate con la pelota rompió con el sepulcral silencio de las tribunas y todas las miradas siguieron el camino del pequeño objeto que se alejaba cada vez más, hasta perderse finalmente sobre la cerca del jardín derecho.

Un limpio cuadrangular que empataba el juego de la novena entrada y dejaba a los Gigantes con el ánimo destrozado, a tal grado, que no pudieron recuperarse en el resto del partido y de la serie. Finalmente el encuentro lo ganaron los Atléticos en once entradas y se llevaron el clásico por cuatro juegos a dos.

Hubo alguien que ganó más que la serie, el fornido Frank Beker, que desde ese memorable día de su segundo cuadrangular en el Polo Grounds fue bautizado por los fanáticos con nuevo nombre HOME RUN BAKER con el que aparece en todos los libros de récords del gran pasatiempo americano y en la placa que en su honor se encuentra en el Salón de la Fana de Cooperstown.

Baker nació el 13 de marzo de 1886 en Trapper, Maryland y llegó a formar parte del famoso infield de los Atléticos de Connie Mack conocido como el “cuadro de los cien mil dólares”, que estaba integrado por los excelentes jugadores Stuffy Mclinnis en primera, Eddie Collins en segunda, Jack Barry en las paradas cortas y el propio Frank Baker en la tercera base.

En cuatro ocasiones ganó el cetro de cuadrangulares de la Liga Americana. En 1913 conectó 12 palos de vuelta entera que fue su mayor número, en aquellos tiempos la pelota no volaba como ahora y no era tan fácil enviarla al otro lado de la cerca.

Después vino Babe Ruth con su tremendo poder y cambió totalmente el juego. Surgieron nuevas técnicas y pelotas más vivas para llevar mayor emoción a los aficionados… Son cambios que exigen los nuevos tiempos.

En trece temporadas en ligas mayores, Baker acumuló 96 cuadrangulares, cantidad que en la actualidad puede lograr un fuerte bateador en dos temporadas, pero aquellos eran otros tiempos y nadie, ni el mismo Ruth ni Hank Aaron rey de este departamento, se ganó el mote que orgulloso llevó a Frank HOME RUN BAKER hasta el último día de su vida.

En 1910 los Atléticos con Baker como bujía fueron a la serie mundial y derrotaron a los Cachorros de Chicago cuatro juegos a uno.

Al siguiente año. Home Run Baker tuvo su mejor temporada, bateó para 334, conectó once cuadrangulares y los Atléticos ganaron el banderín con ventaja de 13 y medio juegos. Después, como ya lo dijimos, batieron a los Gigantes de Nueva York en el clásico de otoño cuatro juegos a dos. Baker fue el mejor bateador de ambos equipos con promedio de 375 puntos.

Filadelfia volvió nuevamente a la serie mundial en 1913 para humillar a los Gigantes, en esa ocasión por cuatro juegos a uno con Baker bateando para 450 puntos, con nueve imparables y un cuadrangular. Su última serie mundial con los Atléticos fue en 1914, cuando perdieron por limpia frente a los Bravos de Boston.

Más tarde, vistiendo la franela de los Yanquis de Nueva York y teniendo como compañero al gran Babe Ruth, Home Run Baker volvió al clásico en 1921 y en 1922. En ambas ocasiones perdieron frente a los Gigantes de la misma ciudad: primero cinco juegos a tres y después cuatro juegos a uno.

Baker encabezó la liga en carreras producidas en dos ocasiones y se retiró de los diamantes con promedio arriba de la cifra mágica al registrar 307 puntos de porcentaje de por vida. Acostumbraba usar bat con 20 onzas de peso más que el término medio, lo que parecería pesado para otros, pero a él le sentaba bien y le daba buenos resultados.

Home Run Baker ingresó al Salón de la Fama en 1955 y murió el 28 de junio de 1963 en Trapper, Maryland, el mismo lugar donde nació 77 años atrás.

 

 

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