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Robert Grove… Zurdo de Oro

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AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguel Ángel Genis Guzmán.-

Los Fanáticos de Filadelfia se volvieron locos de alegría al ver a sus queridos atléticos anotar 10 carreras en la séptima entrada del cuarto juego de la serie mundial de 1929, para ponerse arriba en el marcador por dos carreras sobre los Cachorros de Chicago.

Antes de tomar su turno al bat, los pupilos de Connie Mack perdían por ocho carreras a cero y todo parecía inducir que saldrían con la derrota, pero sucedió el milagro del “LuckySeventh” y todo cambio no solo para el resultado de esa tarde, sino para la Historia del Rey de los Deportes.

Con un estruendoso y prolongado aplauso, los aficionados acompañaron a sus ídolos, cuando éstos volvieron al terreno de juego y ocupar sus posiciones para defender la ventaja de dos carreras que sorprendentemente habían logrado en la más despiadada demostración de bateo que se había visto en un clásico de otoño.

El aplauso se escuchó más fuerte cuando apareció en el montículo un nuevo lanzador que se encargaría de frenar la batería de los Cachorros. El serpentinero que salió hacer labor de relevo, fue el grandioso “Lefty Grove” que no apareció como abridor en toda la serie, pero que hizo dos magníficos trabajaos de salvamento.

Grove despachó en orden las entradas ocho y nueve del juego y de los seis outs que sacó, cuatro fueron por la vía del ponche, víctimas de su venenosa bola rápida y de sus enormes recursos para combinar sus lanzamientos.

Finalmente el equipo de Chicago cargó con la derrota y salió del estadio con el ánimo por los suelos. Al día siguiente volvieron a perder, no obstante ir arriba en la anotación hasta la parte alta de la novena entrada. Los Atléticos les anotaron 3 carreras en el cierre de su último turno al bat y ahí terminó el juego y también la última serie mundial de la década de los veinte, que se anotó el equipo de filadelfia cuatro juegos a dos.

En ese, su primer clásico de otoño Grover no inició ni un partido ni tuvo crédito por el triunfo, realizó sin embargo, dos magníficos trabajos de relevo que los aficionados no volvieron por mucho tiempo. Durante seis entradas y un tercio que ocupó el montículo, le conectaron solamente tres imparables sin permitir anotación, además dejó con la carabina al hombro a 10 bateadores y fue factor importante para el triunfo de los Atléticos.

No obstante de que llegó a la Gran Carpa después de cumplir 25 años de edad, el magnífico zurdo se dio tiempo para apuntarse 300 triunfos a cambio de 141 derrotas. Para muchos cronistas deportivos Grove ha sido el mejor serpentinero de brazo equivocado en la historia del beisbol.

Gano 20 o más juegos en ocho ocasiones y encabezó a la Liga Americana en ponches durante siete temporadas consecutivas. Poseía una impresionante bola rápida y un extenso repertorio de lanzamientos que volvía locos a los bateadores contrarios.

En 1931 tuvo su mejor año, en esa temporada se anotó 31 victorias a cambio de solamente cuatro derrotas, hilvanó 15 triunfos en línea a partir del mes de junio y fue uno de los sólidos pilares para que los atléticos conquistaran el banderín de la Liga Americana para enfrentar en la serie mundial a los Cardenales de San Luis.

Los “Pájaros Rojos” los derrotaron e siete juegos a pesar de que Grove logró dos victorias para su equipo. En la serie despachó por la vía del ponche a 16 contrarios, cuatro de ellos en forma consecutiva al hacer su magistral relevo en la octava entrada del cuarto juego, cuando frenó a los Cachorros para conservar la ventaja del “LuckySeventh”.

Sus números parecen respaldarlo cuando los cronistas lo ubican como el mejor lanzador zurdo en toda la historia del beisbol. Hasta antes de la década de los sesenta del siglo pasado, el conservaba el más alto porcentaje en ganados y perdidos con 680 puntos resultado de 300 triunfos por 141 derrotas.

Luego vino el magnífico zurdo de los Yanquis Whitey Ford, quien al retirarse dejó porcentaje de 690 puntos, gracias a sus 236 victorias por 196 descalabros para ocupar el primer sitio, que aún conserva y desplazar a Grove al segundo lugar, pero aquel estuvo muy lejos de llegar a las 300 victorias, sueño dorado de todos serpentinero.

El inmenso Cy Young, que lanzaba con el brazo derecho, alcanzó 511 victorias y sufrió 313 reveses, por eso su porcentaje de ganados y perdidos es de 620 que lo colocan por debajo del grandioso zurdo de oro de los Atléticos de Filadelfia.

Lefty Grove nació el 6 de marzo de 1900 en Lonaconing, Maryland, ingresó al Salón de la Fama de beisbol en 1947 y falleció el 22 de mayo de 1975 en Norwalk. O    hio.

 

 

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