Yo acuso a Gabriela de León… Yo acuso a los consejeros del IEC

Por J. Alfredo Reyes Ramos.-

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Decir que los galopines del Instituto Electoral de Coahuila son consejeros es una prosopopeya, o sea, es atribuirle a una cosa inanimada una cualidad propia de los seres animados o a los seres irracionales alguna cualidad encomiable de los seres humanos, porque, para el suscrito, los consejeros del IEC no son más que unos ganapanes de la democracia, un peso muerto burocrático, una llaga más de este País.

En su réplica al artículo de este columnista titulado “¡Fuera ropa Gabriela de León!”, publicada por El Demócrata el lunes pasado, hay mucho ruido de vestiduras rotas propio de la gente de doble moral, de los hipócritas que siempre anteponen un apego exagerado por los derechos humanos, que es lo que más violan quienes descaradamente pisotean la ley.

Dicen que el suscrito ha ofendido a doña Gabriela de León Farías y con ello a todas las mujeres de Coahuila. Lo cierto es que no se sabe en qué momento las coahuilenses votaron a esta mujer como su representante general, a menos, claro está, que haya sido en una elección amañada, con urnas embarazadas y la Fuerza Coahuila manipulando los paquetes de esa elección. Peor aún, que la propia Gabriela, así como René de la Garza Giacomán, Karla Verónica Félix Neira, Alejandro González Estrada, Larisa Ruth Pineda Díaz y Gustavo Espinoza Padrón, todos consejeros millonarios del IEC, hayan sido los árbitros de dicha elección.

Dicen los consejeros que el suscrito ha cometido un agravio al comparar a doña Gabriela con una espada desnuda, “un objeto”, sin tomar en cuenta “sus ideas” de figura pública. Y mire usted que mal queda uno cuando pretende ser subliminal; la espada representa la fuerza inflexible de la letra de la ley, una desafortunada analogía que la abogada Gabriela ha interpretado como violencia de género. Otra cosa fuera si la comparación hubiera sido con un verduguillo o un bitoque.

Asimismo, es lamentable que tanta burocracia apoltronada en el IEC, que nos cuesta millones a los contribuyentes, haya interpretado de manera cochambrosa la petición de “¡Fuera ropa!” hecha a doña Gabriela de León, una simple metáfora para exigir transparencia, certeza, imparcialidad y objetividad, vaya pues, que se despojen de los ropajes de la simulación.

El que esto escribe es un simple trabajador que labora diez horas diarias de lunes a sábado, que devenga el sueldo de un empleado modesto vendiendo ladrillos, cemento y materiales de construcción. Ustedes, altos funcionarios del Estado, con sueldos millonarios que sangran del pueblo, trabajan solo a ratos, no construyendo, sino destruyendo la democracia de este País.

Ustedes, a través de su réplica, han pretendido satanizar a este columnista de misógino ignorando que, precisamente, el suscrito lleva muchos años resaltando los logros de la mujer a través de sus más destacadas representantes, en artículos sobre Emma Goldman, Rosa Luxemburgo, Hannah Arendt, las hermanas Mirabal, las Trece Rosas de España, Lolita Lebrón, Dolores Ibárruri “Pasionaria”, Carmen Diez de Rivera, Sara Pérez de Madero, Victoria Kent, Tina Modotti, Sonja Hyland, Irene Spigno e Hilda Flores Escalera, entre otras.

Yo, que nunca escribo en primera persona, voy a hacerlo ahora para señalarlos a ustedes de cínicos, sinvergüenzas, omisos e irresponsables. No pretendo ser un Emil Zolá con su devastador “Yo acuso”, pero quiero parafrasearlo para acusarlos a ustedes de lo siguiente:

Yo acuso a Gabriela de León Farías de ser una impostora que no tiene el perfil ni la experiencia suficiente para ser la consejera presidenta del IEC.

Yo acuso a los consejeros del IEC de haber empantanado las elecciones recientes con omisiones, opacidad, negligencia y parcialidad.

Yo acuso a los consejeros del IEC de ser los responsables de la incertidumbre política y las nefastas consecuencias de que aún no exista la certeza de un gobernador electo de Coahuila.

Yo acuso a los consejeros del IEC de haber impuesto, de manera mafiosa, a través del acuerdo IEC/CG/139/2017, al Comité Municipal Electoral de Parras de la Fuente, parcial y favorable al candidato del PVEM, el cacique Evaristo Madero Marcos.

Yo acuso a la consejeros del IEC de ser una clase vampírica chupasangre, plaga atorrante del entramado electoral de este País, que junto con el INE, TRIFE, FEPADE, OPLES, fiscalías y tribunalitos, ya tienen hasta la medre al pueblo de México.

Finalmente, consigno que no conozco a ninguna de las personas que acuso, ni siento por ellas odio ni rencor, simplemente las considero como entidades draculescas de maleficencia social, asimismo, que no ignoro que al formular estas acusaciones en contra de estos mal llamados consejeros, arrojo sobre mí la posibilidad de ser acusado de difamación, por lo que voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales respectivos para lo que haya lugar. Vale.

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