La muerte y la miseria tienen permiso

// Del  Tintero   //

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado

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“Pos muchas gracias por el permiso, porque como nadie nos hacía caso, desde ayer el presidente municipal de San Juan de las Manzanas está difunto…” (La muerte tiene permiso, Edmundo Valadés).

Leer a Cursio Malaparte en sus libros Kaput y La Piel es para dejar asombrado a cualquier persona sobre lo que fue la segunda guerra mundial; Saramago en “Factor Dios” es una probadita de la realidad actual en donde humanos, creyentes o no de Dios y Cristo, su sordera y ceguera se han apropiado de la humanidad. Las cuevas, jacales, tiendas de cartón, laminas en donde viven 400 millones de refugiados por las guerras es un desolado apocalipsis de lo sucedido en el mundo, y en esta suma van los más de un dos millones de muertos por efecto de diferentes conflictos y guerras actuales.

En nuestro país, la violencia bajó como nube gris, recorrió épocas, visitó valles, montañas, mares, llenó de odio las mentes, nació cuando  el lenguaje no fue suficiente para contener el ímpetu de poder y megalomanía del hombre, traspasó  todas las imágenes de la realidad e irrealidad cotidiana, se llenaron ríos de sangre y se han gastado muchos litros de tinta sobre los negros y rojos  acontecimientos, se formaron lagunas saladas de tanta lagrimas inocentes y sucedió lo peor: el pueblo se acostumbró.

Nadie en la república ha podido parar la corrupción que  fue y sigue siendo una consecuencia de la gestión en el embrión y parto de la pobreza y violencia. La vieja sentencia sigue vigente:  “El que calla otorga” y parece ser que nosotros  aceptamos calladamente que nos inunde las batallas absurdas, las luchas de los poderes en y por los imperios de fortunas, la batalla perdida, como aquella canción de la Revolución “Y haz de cuenta que vino el remolino y nos alevantó” porque somos oídos sordos y ojos ciegos a los lamentos de millones de personas que sufren esta violencia y una miseria verdadera e inadmisible, con la certeza horrenda en la que los mexicanos no queremos notar la disparidad tan enorme entre el hombre y sus razones de desigualdad, que van desde la bestialidad brutal en la que se involucra a personas inocentes, hasta ver como el carrusel de nuestra casta política que sin miramientos suma con cifras, estadísticas y números la violencia y a los miserables y nunca por sus nombres  y con ello sentencia  a la miseria eterna, adjuntando su corrupción a millones de hermanos, incluyendo y apocando una justicia fantasma y de papel al servicio de los poderosos, como ha quedado demostrado.

El temor a Dios ha desaparecido desde hace mucho tiempo, la iglesia ha sido sólo un símbolo tanto en las guerras como en el hambre y la miseria, su intervención es tibia, como lo fue en el Holocausto de la Segunda Guerra y en otros cientos de acontecimientos bélicos y son pocas las “Limosnas” recicladas que se digan dar para los desarraigados y como dice el Premio Nobel  José Saramago: “el hombre siempre se exculpa y cual Poncio Pilatos  se lava las manos, anteponiendo el Factor Dios. Ministros y otros bufones de Dios que adoran el becerro de oro y olvidad los preceptos del humilde carpintero de Nazareth.

México para variar sigue en la encrucijada, como sistema eterno que da el vivir de las circunstancias y  casualidades que se deshacen ante la ira de los que tienen y los que quieren el poder y en esta encrucijada viajan los niños, mujeres, adultos y personas que nacieron y siguen destinados a un infausto destino hereditario que es la miseria, esta que junto con la violencia prospera, impera y vive con el permiso para matar, secuestrar, violar, robar.

Seguimos siendo el mexicanito enano que nuestra ignorancia nos empuja al consumismo moderno a usar aparatos reciclables y, en su afán este hombre es capaz de clonar animales, crear robots, que sabe y calcula cuantos millones de años tiene un esqueleto de un dinosaurio e inclusive predecir cambios climáticos, etc. sin embargo su verdadero  valor que se le da al “HOMBRE” su nombre está extraviado y aunque exista un desasosiego ante los acontecimientos, aun con esta posmodernidad en México, la muerte, los crímenes, la hambruna, la corrupción y la miseria tienen permiso para sentar sus reales. Curioso: ellos lo hacen y el pueblo la paga….

Sugerencias y Comentarios : kinotre@hotmail.com

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