Así es la prensa

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

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Espere la siguiente edición dedicada exclusivamente al perfecto alcalde, caciquillo de Matamoros

Escribe Carlos Monsiváis, en el prólogo de su libro “A ustedes les consta”: “Y llegaron los aztecas que venían de Aztlán al lago de Tenochtitlan, y aguardaron los signos de la profecía, y allí junto al nopal y el águila y la serpiente, ya los esperaba una muchedumbre de reporteros y cronistas”…

Ahora imagínese lo que fue aquello para los reporteros, fotógrafos y demás fauna periodiquera, acompañados de los infaltables agentes de Gobernación y uno que otro enviado del CISEN: ¿usted cree que había una sombrita para quitarse del inclemente sol de aquella cuando era La Región más transparente del aire?, ¿usted cree que los habían mandado con repelente para los mosquitos, con su itacate para aguantar el hambre o mejor aún, viáticos para comprarse unas quesadillas de maíz azul, tlacoyos, sopes, memelas o chalupas con su correspondiente refresco Pascual, porque entonces no había Coca ni Pepsi?, desde luego que no, como siempre el jefe de información le dijo al reportero: te vas y cubres esta nota, y ai de ti si no traes foto de cuando el águila destripa a la serpiente.

Esa es la prensa., el cuarto poder que dicen algunos, cada vez menos, y la monserga con la que hay que lidiar para cumplir con ese difuso derecho de la libertad de expresión en las sociedades democráticas. Un empleo duro, difícil, inteligente, y que a veces da satisfacciones, pero la mayor parte del tiempo no. El periodista convive con los poderosos, con los ricos, está allí cuando se hace la historia y no pocas ocasiones le toca escribirla. Es un personaje indispensable en los acontecimientos más importantes de nuestra vida colectiva, practicado por profesionales, y cada vez más, por improvisados observadores que teniendo a la mano un aparato, se las ingenian para tomar la fotografía oportuna o para escribir la crónica instantánea, ni siendo del todo justa ni válida la observación envidiosa de que “no fueron a una escuela de ciencias de la comunicación”, el periodista se hace no solo estudiando, sino más bien leyendo periódicos.

Hay un cuento por allí, del que desafortunadamente no recordamos el autor, se llama precisamente “Los orígenes del periodismo”, y cuenta que Moisés se dirigió al pueblo hebreo que venía conduciendo por el desierto luego de su huida de Egipto, les dijo “levantaré mi báculo, y haré retroceder las aguas del Mar Rojo para que podamos cruzar, cuando estemos a salvo, bajaré mi báculo para que las aguas caigan sobre nuestros perseguidores y los ahoguen”, todos por supuesto se quedaron sorprendidos y a la espera del milagro que los salvaría de regresar a la esclavitud, entonces uno que andaba con él, se acercó y le dijo a Moisés “si tú haces eso yo te consigo ocho columnas en la biblia”, referente claro de cómo el periodismo puede encumbrar a alguien, o destruirlo hasta que de él no quede ni su recuerdo.

Cierto, en los eventos en los que confluyen los poderosos, generalmente gobernantes o políticos que aspiran a serlo, y los periodistas, se da un contraste enorme: los primeros llegan enfundados en sus más caros y elegantes trajes hechos a la medida, frescos luego de bajarse de una Suburban con aire acondicionado, un avión oficial o un helicóptero, perfectamente peinados y algunos hasta maquillados para que solo destaque la perfección de su imagen, ¿los reporteros, los fotógrafos?, asoleados, hambreados, sedientos, polveados pero de no de “Angel Face” sino de la tierra del camino y de allí donde se desarrolla la acción. Pero con todas las incomodidades, ya se contaron todos los chistes del repertorio e inventaron otros nuevos, ya actualizaron los apodos de los políticos, sus achichincles, chalanes y alelotes, ya corrieron los chismes del gremio y de la clase política, y ahora sí, a poner cara de estar poniendo atención a lo que dice el grillo de enfrente.

Decía el Tal Rossas, que un periodista sin archivo es un periodista muerto, y los buenos periodiqueros traen el archivo en el cráneo, pueden citar cuando fue la última vez que alguien hizo la misma promesa que está lanzando el político, se sabe su trayectoria desde que se robaba urnas hasta el momento actual, con pelos y señales de a quien pisó, a quien traicionó, que se robó, quien lo patrocina y porqué. Esos son los periodistas, mugrosos, desarrapados, ni uno solo de corbatita, pero con un colmillo retorcido que ningún grillito de aldea o de la gran ciudad podrá igualar jamás.

Allí donde los ve, algún periodista bautizó a Tereso Medina como “Tedepso Medina” o el “obrero Nylon”, apodos que no se ha podido ni se podrá quitar nunca. Otro habrá que siempre recuerde a Abraham Cepeda como el político de las piernas abiertas… o a Noe Garza como el político (diputado, secretario o lo que sea) de las tres piernas, el mote periodístico podrían ponérselo hasta en su epitafio, para que sepan de quien es la tumba. Así son los periodistas, yo no me burlaría de ellos así nomás, si sin hacerles nada, lo traen a uno de un ala, imagínese si les hace uno algo… no se lo recomiendo.

En las campañas actuales los periodistas han recogido testimonios de políticos que mejor deberían regresarse a su casa a dormir la mona o a la cárcel a purgar sus culpas, para no ir más lejos al candidato a alcalde de Nadadores, que se pelea con la dueña de sus quincenas y se huye como los meros lachos hasta Tijuana, o al de Parras, que manda golpear reporteros porque en el radio están diciendo verdades feas de él, entre otros que no saben que es un plan de trabajo o plataforma política o que sienten tristeza por todas las tristezas que a la gente triste le dan tristeza, y no nos pitorreamos de ellos, derecho del que otros mortales no se privan en absoluto.

Ahora que un fulano que la gira de presidente municipal de Matamoros, Coahuila,  Juan Carlos Ayup Guerrero se aventó la burrada de calificar de muertos de hambre a los periodistas de Torreón, Coahuila, y de Gómez Palacio, Durango, por no vivírsela echando confeti a su tan cuestionable administración en un municipio ahogado en problemas, vale recordar aquellas palabras de Oscar Medrano Sánchez, maestro de muchos y odiado de todos: mira, el periodista está siempre aquí nomás, los políticos van y vienen, pero cada vez que asoman la cabeza, les tiras, y si la vuelven a asomar, les vuelves a tirar, y a ver quién se cansa primero. La diferencia es que el periodiquero está haciendo su trabajo de mantener en la mente de la gente la verdad del político, y este quiere ocultar su pasado y su presente para que no empañen sus posibilidades de hacer todavía peores maldades en el futuro.

Tiene razón Ayup, somos unos muertos de hambre, muchas veces vivimos al día y muchos días no nos alcanza, pero el privilegio de sacar los trapos al sol de quien los tiene, vale eso y mucho más, por lo pronto espere la siguiente edición dedicada exclusivamente al perfecto alcalde, caciquillo de Matamoros, nada de sentimientos ni venganzas, puras verdades.

Un comentario en “Así es la prensa

  1. JUAN CARLOS AYUP GUERRERO sera denunciado en breve de nepotismo, tiene mas de 50 familiares en la nomina, para muestra un boton, los titulares de Obras Publicas y Simas son sus damiliares

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