PARTIDITOS A LA GOMA

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

andrecito

Véalo como lo quiera ver: Andrés Manuel López Obrador es un garbanzo de a libra. Sí, ganó la elección presidencial, la última, porque más de uno sospecha, comenzando por él mismo, que le hicieron de chivo los tamales en la del año 2006, por una cifra descomunal de votos, siendo tal su ventaja, que cualquier intento de fraude hubiera llevado a la violencia a un país que cuando no es bronco dormido, es tigre con pesadillas. Pero antes de esto, Andrés Manuel hizo lo que nadie en esta nación, crear un partido político de la nada, y con él proyectarse a triunfador en la elección federal… en menos de seis años.

Recuerde usted, para los últimos comicios, el hoy presidente electo compitió bajo los colores del Partido de la Revolución Democrática, partido que en su momento lo llevó a ser electo jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, y del que además fue dirigente máximo. A Andrés Manuel le han criticado mucho su no precisamente brillante trayectoria académica, pero lo que no hizo en las aulas universitarias lo logró y lo sigue logrando en la práctica cotidiana, “hands on” como dicen los gringos, con las manos en la masa, es como consigue lo que quiere, no estudiando para los exámenes mensuales y semestrales, que acá entre nos, matan de aburrimiento a quien necesita estar permanentemente haciendo cosas.

A Andrés Manuel, expresidente del PRD, excandidato a la presidencia por el PRD en coalición con otros partidos, su partido le quedó chico en el 2012, vaya usted a saber si era la compañía, si algunos militantes o integrantes de las famosas “tribus” le estorbaban o le caían mal, o si haya sido cosa de superstición, nada nuevo en los políticos o para el caso, en buena parte de los seres humanos, el caso es que tomó la decisión de deshacerse de este instituto político para fundar lo que en un primer momento se manejó como una organización política y luego como partido, el Movimiento de Regeneración Nacional, con el pegajosísimo, saleroso y muy campechano acrónimo de MORENA.

Podríamos pensar que al verdadero Andrés Manuel lo conocen pocos o casi nadie, es un profundo conocedor de la burocracia, del sistema político y de sus tiempos. Imagínese lo que implicó de planeación, trámites, junta de firmas, integración de estructura a nivel nacional, para crear a MORENA de la nada, en cualquier punto se pudo haber atorado y quedar fuera de la elección intermedia de 2015, de elecciones locales, y en fin de la federal de 2018, salvo su mejor opinión, fue un proceso largo y complicadísimo reducido a cinco años, y todo ese proceso igual se sintetiza en una sola persona, Andrés Manuel López Obrador, que en sus ratos libres se dedicó a darle tres, cinco, veinte vueltas al país.

No que eso de querer hacer un partido político sea una novedad en México, de hecho es una de las modalidades más socorridas para hacer dinero, vamos para hacerse rico, en poco tiempo y con relativo poco esfuerzo, además de poder hacerse de fuero y tener presencia e influencia en los círculos de poder, gozando además de un manto de impunidad para ciertas, muchas o todas las cosas ilegales que se les puedan ocurrir. Muchos lo han intentado, muchos han tenido un éxito relativo, y también, la enorme mayoría se ha extinguido, sin dejar prácticamente huella de su existencia, salvo claro, los boquetes económicos que han dejado en los presupuestos públicos, y es que como es casi de Perogrullo decir, la fuente principal o casi única del financiamiento de estas organizaciones es el dinero que el gobierno les asigna, por la vía bastante retorcida, que hasta hace sospechar que es delito de lavado, de la ley electoral y el instituto de lo mismo.

Esto de los partidos políticos es como los restaurantes en Saltillo, según una nota aparecida hace pocos días, el sesenta, setenta o más por ciento desaparece sin haber cumplido los dos años de haber abierto sus puertas entusiastamente para encantar los paladares de los saltillenses, los partidos políticos en muy pocas ocasiones logran sobrevivir a la primera elección, entendida para ellos como la demostración de que cuentan con la capacidad de obtener la proporción de sufragios que marca la ley como requisito para conservar su registro.

Lo de los trámites es algo largo y tedioso, que paga dividendos para los partidos o más bien para los dirigentes que los crearon como medio de vida, pero es el caso de que si quisieran, si se empeñaran, deberían procurar la simpatía del electorado, los suficientes para que las prebendas del año inicial se conservaran y deseablemente, para que con una votación copiosa, aumentaran para satisfacción de su tren de vida.

Esto no suele ser así, cada fin de elección, pasado el llamativo proceso de conocer al ganador y los perdedores, se continúa con la tarea, bastante satisfactoria para quienes la realizan, de guillotinar a los partidos que no lograron el porcentaje de la elección, fijado en 3%. De este proceso electoral a punto de concluirse, se derivó que cinco, sí cinco partidos políticos que funcionan en lo local, el Partido de la Revolución Democrática, el Partido Primero Coahuila, el Campesino Popular, el Socialdemócrata Independiente Partido Político de Coahuila y el Partido Joven pasan a convertirse en nada, ya no disfrutarán de las prebendas que tenían, entrando en un engorroso proceso de liquidación, que es lo único que los mantiene con relativa vida, hasta su fin definitivo. En lo nacional, también son dos los partidos que toman el camino del rancho de Andrés Manuel, por allá adelantito de Macuspana, el Partido Nueva Alianza y el Partido Encuentro Social.

Ahora, no estamos hablando de partiditos, bueno los locales sí no pintan nada, nunca fueron nada, desde el gobierno los inflaron por lo que pudieran serle de utilidad, pero nada más, pero los nacionales tenían su peso, específicamente el PANAL era el partido creado por Elba Esther Gordillo para capitalizar la capacidad de movilización política del sindicato magisterial, que si no ganaba por o para sí, sí se vendía al mejor postor y bien vendido, y el Partido Encuentro Social, oiga, postuló a Andrés Manuel para presidente, con lo que ganó la elección… aunque nadie haya cruzado ni por casualidad su emblema.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de reformar el sistema político, una enésima vez, para que estos organismos, que son negocio personal o familiar, pero que solo sirven para contaminar la escena política, de por sí bastante irrespirable por momentos.

A la hora de votar por Andrés Manuel, o para el caso por cualquier otro candidato, se van por el partido fuerte, el que los postuló en primera instancia, los otros comparsas ni aportan votos ni nada, vamos no los consiguen ni de caridad para que el pueblo les conceda el privilegio de seguir medrando de él vía prebendas electorales.

De plano que se prohíba esta clase de vaciles que repetimos, ha quedado demostrado que no dan nada, y sí quitan mucho a la política, a cambio de mucho dinero que debería tener un mucho mejor destino que mantener vividores

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