INHUMANO, DICEN LOS CURAS

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

padre2

Dicen algunos historiadores, que la obsesión, casi locura de Adolfo Hitler por la pureza de sangre, llegaba a extremos demenciales, se comenta por ejemplo que para ciertos mandos en el ejército alemán y posiciones en la burocracia, se hacían revisiones exhaustivas, pero no como las que hacen aquí los bancos para quienes quieren ingresar a ellos en calidad de esclavos y que a muchos les parecen violatorias de los derechos humanos, sino de orden genealógico, en las cuales no debería aparecer la menor sospecha de que algún ascendiente del candidato hubiera tenido algún desliz con alguna persona de raza impura.

Se dice que muchos prospectos, por lo demás cuasi perfectos en lo físico y con enorme capacidad intelectual, fueron dejados de lado por algún pecadillo de su bisabuelo o tatarabuelo. Incluso se habla de granjas, sí granjas, en las que se apareaban a los mejores ejemplares hombres de la raza aria con las más perfectas hijas de la nación alemana, quienes por supuesto, deberían procrear ciudadanos cada vez más perfectos.

Excusamos decir que los propios historiadores dan cuenta de que los retoños de estos experimentos ni eran más inteligentes, ni más guapos, ni más güeros, valientes u otras cualidades deseadas, que los que podía uno encontrarse en cualquier lado como los proverbiales hijos de vecino. Al contrario, los había panzones, pelones, cobardes, como cualquier ser humano, pues.

La referencia al ridículo intento hitleriano de manipulación de la especie se debe a que, de un tiempo a esta parte, se lleva a cabo en muchas partes del mundo una estrategia similar, con resultados igual, bastante desalentadores. Nos estamos refiriendo a los procedimientos cada vez más complicados, más pretendidamente infalibles, que lleva a cabo la iglesia católica para la selección de quienes integran a sus filas como aspirantes primero, y luego como sacerdotes.

Mencionábamos antes a nivel de burla los procedimientos de los bancos, de veras, exámenes sicométricos tras exámenes sicométricos, visitas al domicilio, estudio socioeconómico, pruebas de salud física, etc. algunas de ellas bastante denigrantes, que pareciera que tienen el objetivo de viviseccionar el cuerpo y la mente de quienes lo que quieren es una chamba de cajero o de ejecutivo de cuenta, donde los exprimirán al máximo, y donde les harán pagar cada centavo que no aparezca a la hora del corte diario de caja. Como si los grandes fraudes cometidos en México y en otros países no hubieran sido perpetrados por empleados que no solamente lograron aprobar sin problemas esos exámenes, sino que además tuvieron la habilidad de ganarse la confianza de sus superiores. Eso y los exagerados exámenes que se aplicaban durante el nazismo, nos dan cuenta de los extremos a los que se puede llegar con tal de predecir, de controlar, de normar el comportamiento de determinados grupos de población.

Pero repetimos, por acuciosos e infalibles que parecen ser, se topan con la naturaleza humana, y más que eso, con la capacidad de algunos de ellos para engatusar al sicólogo más pagado de sí mismo. ¿Quiere alguien ingresar a una orden religiosa, o ya de perdida al clero regular?, déjeme decirle que le va a costar tanto o más trabajo que el bíblico millonetas que quiera ingresar al cielo comparándose con los camellos que juegan al aro de circo en los ojetes de una aguja.

Dicen que la burra no era arisca, la iglesia católica se hizo así a punta de cometer errores y más errores, unos más gordos que los anteriores, y que palidecen ante los que le siguen.

De veras, son pruebas, exámenes, entrevistas, observaciones, presión hasta casi quebrantar a quienes aspiran de grado o por fuerza a la vida religiosa, todo para que a la vuelta de los meses o los años resulte que eso que parecía, que a todos les daba la convincente impresión de que era verdadera vocación, los revelara como unos auténticos depredadores, y no solo estamos hablando de lo sexual, sino de todo aquello a lo que pueda aplicarse el término, y que quede al alcance de sus hipócritas manos.

En el caso del “padre meño”, Juan Manuel Riojas Martínez. escandaloso, reprobable y todo lo que despierta en las buenas conciencias de la sociedad coahuilense y más allá de nuestros límites geográficos, hay una realidad que nuestros ofendidos ciudadanos se niegan a tener en cuenta, allí donde ve usted al monstruo… él también fue seminarista  también fue prenovicio, también fue examinado hasta el nivel molecular, sin que nadie de las eminencias notara nada malo, nada peligroso, salvo lo que se espera de cualquiera y todos los clérigos.

¿Qué pasó entonces?, ¿ya era así, tenía la predisposición al abuso, a la homosexualidad, a la pederastia por la que se le ha condenado, o cambió, encontró su vida de religioso tan poco satisfactoria y hasta odiosa que decidió dañar a quienes tenía a su cargo en calidad de novicios? Sea lo que sea, nadie lo detectó en tiempo, ni al principio ni ya actuando con poder.

De que su vida era odiosa para sí mismo queda poca duda, porque una persona que tiene las inclinaciones que sean, puede todavía tener la honestidad moral de decir aquí me rajo, no sea que vaya a echarle a perder la existencia a otro, pero no, como dicen los colegas de la policíaca, prefirió ceder a sus bajos instintos y todavía más bajas pasiones, en una especie de suicidio ético, que luego de saberse el caso lo llevará a un probable suicidio/homicidio en el penal.

Pero no tiene la culpa el pederasta, sino el que lo hace sacerdote, con todas sus pretensiones de perfecta infalibilidad, acaban demostrando que los que presumen de conocedores de almas, no son capaces de reconocer la manzana, ni podrida ni mucho menos cuando apenas comienza a madurar. Entre tanto otra gente, gente buena, que quiere servir, que es religiosa sin ser creyente de mentiras, a esos los siguen dejando fuera, como si fueran a resultar peores que los que ya están allí dentro.

La cosa es para lamentarse, para buscar prevenir, pero la verdad es que seguir con sus métodos retrógradas, crueles y vejatorios, no los va a llevar a resultados distintos que los que hoy nos ofrece Meño, el párroco que se corrompió, llevándose a los seminaristas por delante.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s