DINEROS EXPRIMIDOS

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

placas

Hay por allí una teoría que dice que la economía nació como una actividad desesperada de los gobiernos, todavía no ciencia ni mucho menos, destinada a tratar de hacer la aplicación más racional posible de recursos que por regla, jamás alcanzan para todo. Tiene su lógica, piense usted en las monarquías de la Europa Medieval, en los imperios asiáticos, en las repúblicas bananeras, en los países imperialistas con permanentes intenciones expansionistas, fuera que tuvieran mucho o poco dinero, el caso es que rara vez, si es que alguna, alcanzaba para hacer la guerra, para darse los lujos inherentes a la función de gobernar (si no ¿para qué gobierna uno?), y para tratar de que los pobres no se levantaran en armas para salir de su miseria, de allí que se creara una profesión, ahora sí ya pretendidamente basada en principios científicos, para que el dinero que había, alcanzara para lo indispensable, que puede definirse de manera simplista, para que dé la impresión de que se está resolviendo algo, cuando lo que en realidad se está haciendo es como se dice coloquialmente, taparle el ojo al macho.

A lo mejor no nos cree, pero somos de la idea de que los economistas, allí donde los ve de estresados, de inflados como Carstens, de chupados como Ortiz, de creídos como Gurría, han tenido una influencia tremenda en naciones y en épocas, esto para bien o para mal, lo mismo han sido responsables de guerras exteriores que guerras civiles, y del otro lado del espectro, de generaciones que han amado a sus gobiernos y que han visto una mejora real en su nivel de vida. Pero tampoco es que sean santos, y si acaso se les recuerda como una influencia positiva es porque supieron convencer, quede claro que no imponerse porque esto jamás es así, al gobernante, trátese de rey, emperador, presidente o lo que sea. Si logran convencer a su patrón de darle por tal camino en la repartición de los centavos, al régimen le va bien, y si fallan, y el mandamás prefiere privilegiar lo político, lo militar o lo personal por sobre el de la estabilidad económica, pues ya sabemos como terminan estos casos, sin excepción.

La situación financiera de los gobiernos estatales en el México que comienza la Cuarta Transformación puede ir de lo relativamente manejable de algunos estados de entre los cuales no se nos ocurre ninguno, a lo francamente desesperado, y aquí sí la cifra puede acercarse a la treintena. La cosa es que, con todo y que existe la ciencia económica por un lado, y las novedosamente llamadas buenas prácticas en la administración financiera, lo cierto es que entre los mandatarios estatales y sus financieros, han estado estirando los escasos recursos económicos de los que disponen, más allá de lo que es sano, en esquemas que a lo mejor satisfacen algunas conveniencias administrativas del momento, pero que en lo político y en lo social están comenzando a causar problemas y graves.

Era normal hace algunos sexenios, acá en Coahuila. que los ayuntamientos cuyos alcaldes eran especialmente despilfarrados con los escasos recursos municipales o malos para la planeación financiera, que recurrieran a la entonces Tesorería y luego Secretaría Finanzas, a que literalmente los rescatara, ¿en qué consistía el rescate?, muy fácil, como no tenían ni para pagar el aguinaldo de sus trabajadores, pues que el gobierno estatal los refaccionara con ese dinero como mínimo, y ya entrados en vergüenzas, que también aportara para las posadas, para los festejos del informe de gobierno. Magnánimamente, tanto si eran del PRI los alcaldes como si eran de oposición, y con la anuencia del gobernador, Finanzas les largaba los centavos. Eso sí, los veían para abajo, les hacían la recomendación de no volver a acabarse el presupuesto sin asegurarse que iba a haber dinero para los aguinaldos, pago de marcha, liquidaciones y lo que correspondiera a los fines de año y de administración. Que tampoco se crea que era de gorra, había su costo político, estar agradecidos con el gober y con el tesorero, pero además se lo cobraban a lo chino con las primeras participaciones del año siguiente, con ello Finanzas se recuperaba de la momentánea pérdida de liquidez, y es que esa era una de sus principales características durante sexenios: nunca le faltaba dinero… o al menos eso es lo que le parecía a todo el mundo.

En los pasados días se han hecho manifiestos dos hechos que hacen sospechar que aquella antigua fama de la Secretaría de Finanzas ha perdido bastante de su brillo, y sin poder hablarse todavía de problemas, sí hay gente que ve en el manejo financiero cierto estrés. Nos estamos refiriendo por una parte a la tardanza en el pago de los aguinaldos a los profesores jubilados y a los maestros en activo, por lo demás, los burócratas consentidos de todos los gobiernos, si no por gusto o cariño, sí por el número y por lo grillosos que son, del otro lado está lo nunca visto, que la Secretaría de Finanzas estuviera ofreciendo un descuento enorme en el pago de derechos vehiculares y replaqueo para el año entrante, si se paga antes del día 24 de diciembre.

Lo normal en el primer caso era que se pagara el aguinaldo, la primera parte, religiosamente en el mes de noviembre, de lo que se trataba era de que pudieran tronarse una parte o todo en el buen fin, y en general que estuvieran contentos los profes. En el segundo caso la tradición era ofrecer un descuento de 10% en el mes de enero y febrero, y un 5% en marzo, descuento con el que mucha gente estaba contenta de ahorrarse un poco de dinero, ¿pero un 30%?, ni que decir que para los ahorrativos y previsores, les vino como un regalazo, pero hay que entender detrás de la generosa oferta de la Secretaría de Finanzas, hay algo que aunque no está claro, sí llama a sospecha.

Lo normal sería apegarse a lo de siempre, pagar el aguinaldo antes de lo que marca la ley, la razón es que se supone que el dinero está disponible, que los profesores ya se lo ganaron, y la ventaja de lo que pudiera generar de intereses comparada con la ganancia política, pues mejor esta que aquella. De lo otro, de la tenencia y las placas, pues igual, en enero con su magnánimo descuento, pero no. La duda de algunos es ¿no será que necesitan el dinero de las placas para completar el pago del aguinaldo de burócratas, profesores y jubilados?

Igual no pasa nada, a lo mejor los gastos de fin de año están asegurados y lo otro es eso, una oferta para beneficiar a los contribuyentes cumplidos, haciendo un guardadito para los primeros gastos del año entrante. ¿pero y si hay algo de razón en las sospechas?

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