Los masoquistas monclovenses se toparon con Pared…

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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¿Qué le pasa a nuestro México, que consuetudinariamente elige gobernarse por la gente más corrupta y más ineficiente de todas las opciones que se le presentan?, vaya usted a saber si la explicación se encuentra en aquel viejo dicho de que más vale malo conocido que bueno por conocer, principio fatalista que nos remite a lo más ladino de nuestro mestizo pueblo, ese que también se acepta condenado de por vida con aquel otro de con los bueyes que tenemos, tenemos que arar; o también puede ser que tenemos algo, mucho, de masoquistas, que a sabiendas que nos va a ir mal, allí vamos, y es que como testimonio de señora golpeada por el marido que aparece en la nota roja, “es que si no me pega no me quiere”.

Bueno, pues acá aterrizando en la capital del acero, con pleno conocimiento de que Alfredo Paredes López era la peor opción para ocupar la presidencia municipal, no solo votan por él una vez para alcalde por un año, según el folclórico calendario político coahuilense, sino que se vuelven a tropezar con el mismo pedrusco de escoria, reeligiéndolo para un segundo período, que acaba de comenzar o recomenzar el pasado día primero de enero.

Que sí, a lo mejor los monclovenses tienen además de su gusto porque los esquilmen desde el edificio de la presidencia municipal, un gusto por llevar la contra, así sea en perjuicio de sus propios intereses como comunidad que son. Siendo Monclova un típico pueblo coahuileño, de esos en los que todo el mundo sabe todo de todos, no nos van a salir con que “yo no sabía” que Alfredo era amigo de la transa, de que sentía los dineros del presupuesto público a su cuidado como barajas en su mano para ganar la partida política a su favor, cuando no como su patrimonio propio, para hacer con ellos lo que le viniera en gana.

Con los antecedentes de lo que se va filtrando en las conversaciones pueblerinas, de que el encargado de la dirección de obras públicas era “uña”, más lo que se va documentando en la prensa, más lo que se va dando a conocer en las auditorías de los órganos encargados de que el dinero público se aplique en lo que se debe aplicar, no encontramos explicación de porqué o cómo el Partido Acción Nacional lo postuló como su candidato a la alcaldía monclovense, nada más inconveniente que a un aspirante le estén refrescando en campaña todas sus raterías, pero algo han de saber los panistas del Jaral, que les ponen candidatos de allá mesmo, y el caso es que pese a los expedientes de malos manejos, salió candidato y luego alcalde.

A lo mejor es que a Alfredo le vio la dirigencia panista las mismas cualidades que a Hilario Ramírez Villanueva, el célebre Layin, que fuera alcalde de San Blas, Nayarit, y quien se hiciera famoso por su expresión de que el robaba, pero poquito, textualmente: “¿Qué le robé a la presidencia?, sí le robé, sí le robé, sí le robé, pero poquito porque está bien pobre, nomás le di una rasuradita”, bueno, pues Alfredo Paredes le dio una “rasuradita” de nada más 16 millones de pesos al presupuesto de obras públicas de Monclova, esto cuando era director de obras públicas, raterías de las que estaba enterado el entonces presidente municipal Gerardo García Castillo, y sea que llevara moche grande o chiquito, no fue para ordenar que fuera cesado su contlapache y socio, al que ya perfilaba él y su partido como su sucesor, además que ¿de dónde iba a salir dinero para la campaña?, que Alfredo se chispara 17 millones de pesos, entendidos como inversión política a corto plazo, realmente es poco en comparación con las observaciones que se le hicieron al alcalde, de 110 millones, de los cuales olímpicamente omitió hacer las obligadas comprobaciones.

La verdad es que al sistema político mexicano en general, y a ciertos gobernantes como los que hemos venido molestando en estas líneas, les viene más que bien el hecho de que los órganos de fiscalización y control, sean para todos los efectos prácticos, el equivalente al petate del muerto, ese que siempre se cita para asustar, pero que a nadie le impide seguir haciendo lo que le venga su regalada gana, tratándose del manejo de los recursos públicos que tenga a su cargo, o de la realización de las funciones que le sean ordenadas.

En el caso de Coahuila desde hace un buen tiempo, el papel de petate del muerto lo viene ejerciendo con particular atingencia la Auditoría Superior del Estado, dependencia del Poder Legislativo que en teoría, está encargada de que cada peso que se gasta en Coahuila responda a un presupuesto, y una vez hecho el gasto, que esté debidamente comprobado no solamente en el papel, sino en aquello que se dijo que se iba a hacer. Auditorías van y auditorías vienen, y sí, la auditoría lanza más observaciones que las recomendaciones que hace la Comisión de Derechos Humanos, mismas que le hacen lo que el proverbial viento a Don Benito Juárez, o sea nada. Nada ni para espantarlos, ni para despeinarlos, mucho menos para obligarlos a conducirse como se debe, a evitar las raterías, o ya cometidas, a buscar taparlas, nada.

Es notorio que durante el año 2018 se documentaron varias, demasiadas auditorías, donde con pelos y señales se decía qué es lo que se había hecho mal en el área de obras públicas desde el 2017, desde la asignación de contratos de manera irregular, hasta favorecer a empresas de familiares del entonces director y ahora alcalde, hasta la mala calidad en la ejecución de las obras, y la no comprobación de los gastos. Y todo esto no le hizo ni cosquillas a Gerardo García ni mucho menos a Alfredo Paredes, quien en aquel tiempo se sentía protegido por su superior y ahora cobijado por el fuero, pues mucho más.

De veras que hay que ser masoquista como los monclovenses para tropezarse dos veces con las mismas Paredes. Si las auditorías documentaban irregularidades por alrededor del 25% de los gastos en las obras del ayuntamiento, eso cuando era un triste director, ¿a cuánto cree que puedan ascender ahora que es el madamás del municipio, el 50, el 75%?, el escenario no podía ser peor, o sí, cuando vemos que los informes de auditoría que le mandan de Saltillo le sirven al alcalde cuando mucho, para prender el boiler. Y conste, esto apenas está comenzando, si el año pasado se cuidó Alfredo, por ser una alcaldía de doce meses, ahora no habrá quien lo pare.

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