Endeudamiento, la historia que se repite

BAILE Y COCINO

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

martes1

Los recortes de recursos ordenados por López Obrador obligaron a Miguel Riquelme a recurrir a créditos para cubrir compromisos. Así ocurrió entre Humberto Moreira, Fox y Calderón.

Se ha hablado mucho respecto de la megadeuda de Coahuila, como un fenómeno con ramificaciones políticas y electorales, y con implicaciones de orden legal y hasta penal, las cuales habrían quedado hasta cierto punto saldadas, bueno, dejémoslo en sobreseídas porque eso del saldo se tardará todavía unas cuantas décadas, entre cinco y diez según el optimismo de cada quien, hecho que ocurrió cuando el Congreso del Estado votó para que se aceptaran como procedente que el descomunal monto se convirtiera en deuda pública. Por cierto y pregunta al margen, ¿y qué era entonces antes que la legislatura hiciera lo que se le ordenó?, pero eso es mera curiosidad, no tiene la menor importancia, palo dado lo pagarán las generaciones presente y futuras por un tiempo imposible de conocer en el momento actual.

Lo que pasó en Coahuila, hablando solo del crecimiento de la deuda, no del cómo ni cuándo, es algo que no sucedió nada más aquí, de hecho en prácticamente la totalidad de las entidades federativas se dispararon los compromisos financieros de los gobiernos a niveles históricos, lo que traducido quiere decir que en equis número de sexenios hacia atrás, con todos los problemas de liquidez, los desastres naturales que se presentaban, con la corrupción inherente a la democracia a la mexicana, y aun así no se había dado un crecimiento exponencial de la deuda.

Ahora que tampoco nos hagamos rosca, sabido es que en la democracia imperial que rige este país, independientemente de si manda el PRI, el PAN, MORENA o alguna combinación o engendro de la mezcla de estos, lo del endeudamiento de las entidades federativas no sucedió sin que estuvieran enterados todos los que tenían que estar enterados, el Congreso de la Unión, donde se autoriza y asigna el presupuesto para cada estado, en la Secretaría de Hacienda, de donde salen los billetes o de donde no salen los billetes, depende de si uno le cae bien o no al gobierno federal en turno, en gobernación, en el CISEN cuando había CISEN, en la presidencia de la República, en todos lados. Se generaba, seguro, los informes: en Coahuila la deuda creció siete mil por ciento, en Zacatecas, tanto otro, en Quintana Roo lo suyo, y así con cada estado. Simplemente no es posible que nadie con capacidad de dar un manotazo en la mesa, lo haya hecho, pero la historia contada es esa, cada estado se endeudó muy por encima de su capacidad inmediata de pago, y en no pocas ocasiones, tampoco de la mediata, y nadie se hace responsable de eso.

Cierto, entre el gobernador de aquellos años, Humberto Moreira Valdés hubo serios desencuentros con los presidentes con los que coincidió, Vicente Fox Quesada primero y Felipe Calderón Hinojosa después, Humberto en su momento lo dijo con todas sus letras: la federación no nos está entregando las participaciones completas, en un algo que no nada más era para con un estado de poco interés para el poder central o porque el gobernador del mismo le cayera en la punta del higadito de pollo, no, esto se repitió por todas partes, quedando solo pendiente de averiguar si con los estados panistas las cosas fueron diferentes, o también se ensañó con ellos.

La verdad es que el gobierno de Felipe Calderón nos salió muy caro a todos los mexicanos, no podía ser de otra manera, el país estaba empeñado en una guerra civil, pretendidamente contra el crimen organizado y las bandas de delincuentes organizados, una guerra que por cierto se perdió en prácticamente todos los frentes, no obstante haber costado demasiado dinero, precisamente el dinero que era para los estados. Pero político irresponsable como lo era Calderón, que dicen que además no se ha compuesto nada, al momento en el que decidió que no iban a llegar las participaciones, por el otro abrió la puerta para que los estados adquirieran deuda pública para financiar lo que tenían pendiente. Sí, nada más que aunque se tenga la idea de que el dinero no tiene nombre ni apellido, o de que dinero es dinero, lo cierto es que el dinero de participaciones es radicalmente distinto del que se obtiene prestado, tan sencillo como que el primero no hay que pagarlo… y el segundo sí. Ingenuos como son los políticos, todavía se creen que cualquier gasto de gobierno genera riqueza, nada más alejado de la realidad, pues el gasto de inversión, a veces, redunda en un mayor nivel de recaudación, pero el gasto corriente no es más que eso, gasto que se lleva el aire.

En días pasados los medios de comunicación recogieron dos noticias, la primera es que el gobierno del estado de Coahuila había contratado doscientos millones de pesos de deuda, para lo cual se adujo que es para solventar problemas de liquidez. Los reporteros, no podía ser de otra manera, comentaron que este dinero es adicional al crédito de 500 millones de pesos autorizados hace pocas semanas, básicamente para el mismo uso genérico de tener dinero en caja. Y en la mente de los malpensados surge la pregunta ¿y para qué necesita tanto dinero el gobierno estatal?

La respuesta a esta pregunta está en la otra nota, aparecida en la misma página a la misma altura que la anterior: Coahuila está perdiendo mil millones, bueno mil 37 millones de pesos que ya tenía autorizados como parte del presupuesto de egresos de la federación, mismos que serían asignados por la vía de convenios entre los gobiernos estatal y de la República. Ah bendita burocracia, el presupuesto, ese que la federación anduvo presumiendo que vendría sobrado para Coahuila, por allí de cuatro mil millones de pesos adicionales a los que había tenido el año pasado, resulta que no es cierto. Porque los tales convenios no se han firmado, debieron haber quedado en los primeros tres meses del 2019, y después de largas y más largas mandaron decir que se fueran olvidando de ese dinero, no va a haber convenios, no en por lo menos las áreas de Salud, Comunicaciones y Transportes, Ciencia y Tecnología, y quien sabe cuántas otras.

Sí, pero una cosa es que digan, avisen tarde que ese dinero que te dije que te iba a dar, no te lo voy a dar, y otra que el estado se tena que parar por esa falta de planeación, de colaboración, de gentileza, de lo que sea, de las autoridades federales. Si ya estaban empeñados en proyectos, en programas, ni modo de salir con que ¿qué creen?, se acabó, no va a haber nada de nada.

Compare las cifras, mil 47 millones que nos quitan, 700 millones que pide prestado el gobierno del estado, si hasta podríamos decir que todavía tiene que pedir 347 millones nomás para reponer lo que se perdió, ah y con la consideración que nos tomamos la libertad de repetir, por las participaciones no se pagan intereses, por la deuda que se está contratando a un año, con esa sí, lo que significa obviamente que el dinero cuesta más, y además le llueven las críticas de ¿Por qué está pidiendo prestado si la megadeuda ya no aguanta? Búsquele por allí, la historia corre el riesgo de repetirse, y eso que la cuarta Transformación había dicho y repetido hasta marear que no iba a ser igual que las anteriores.

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