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La maldad y el castigo

NOTICIAS DIVERSAS.-

Por: Héctor Barragán.-

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Con número importante de compatriotas que han tenido la ocasión de pasar suficiente tiempo en los Estados Unidos de y Canadá, se asombraron del orden y la limpieza de los pueblos y frecuentemente platican su experiencia y su envidia, porque regresando a su tierra ven todo Io contrario.

Por contagio o miedo, se comportaron como vieron o todavía mejor, pero solamente en territorio extranjero. Y por supuesto que buen cuidado tuvieron siempre de comportarse bien, en todos sentidos y sin haber visto de hecho a ningún agente del orden.

La conclusión natural es que debido a ello se encuentran en mejor situación que los mexicanos. Además, vieron a gente laboriosa, como debieron ser ellos mismos si tuvieron la oportunidad de conseguir empleo; además vieron a muchas personas de edad avanzada trabajando, cuando en su país, solamente las hay en empleos sin sueldo, expuestos a la buena voluntad de los clientes de comercios grandes, para los cuales no les significa gasto alguno (contraviniendo naturalmente algunas leyes y fuera de toda conducta humanitaria).

Por cierto, que resulta notable el que los compatriotas hayan aprendido las normas rigurosas de aquellos países, sin necesidad de leer y de modo inmediato. «Por saber que tienen estipuladas altas multas desde las infracciones de menor significación y que es muy gravoso y perjudicial el dejar de cubrirlas, como son el cruzar la calle fuera de los lugares autorizados, estacionarse en lugar prohibido o de modo diferente al que tienen establecido.

Por supuesto que excederse en los límites de velocidad cuando pueden manejar un automóvil, tirar basura en lugares distintos de los estipulados, en fin.

También saben desde luego que los agentes del orden, invisibles aparentemente, son insobornables, a diferencia de los nacionales, Io mismo que los jueces.

Su gobierno recibe entonces todo el dinero que le corresponde y le alcanza para prestar correctamente los servicios públicos y realizar las otras que necesita la comunidad y los empleados públicos reciben una paga correcta, sin excesos por supuesto.

Las autoridades reciben el dinero que los legisladores establecen para cubrir los presupuestos necesarios y han dispuesto facilidades para el pago de compromisos y sanciones, incluyendo las deducciones por pago inmediato, con Io que se evitan los sobornos que propicia la burocracia (en su sentido negativo por supuesto).

Eliminar la corrupción en los planos más bajos indica un largo camino, pero no debe ser imposible.

Y las sanciones deben ser importantes o indispensables, pero siempre y cuando se cumplan estrictamente y con prontitud y siempre y cuando se apliquen sin excepción, a todo infractor, pero igualmente a los encargados de extenderlas, a sus supervisores, a los controladores y jefes, quienes tendrán prohibido reducirlas, fuera del pronto pago.

El Presidente ordena Cero Corrupción y sus colaboradores tienen obligación de ser exigentes en igual sentido, ser inflexibles en cumplir y hacer cumplir sus obligaciones y las de sus colaboradores. Nada de sinecuras, dar empleos que no se utilicen, nunca castigar con no dar trabajo a sus subordinados irresponsables o torpes.

Porque la corrupción opera en dos sentidos, el que extorsiona y el que paga por evitar una sanción; el que acepta tana responsabilidad y no la desempeña o supera sus habilidades y capacidad y quien le otorga el privilegio, y un enfoque de mayor amplitud abarca la prevención delictiva, obligación de los agentes, la detención y juicio, aplicación de castigos al ejecutante y sus cómplices.

Y la lista por controlar es larga y difícil de lograr, pero la ejecución correcta generaría los recursos necesarios para abarcar todo.

Huachicoleo, asesinatos, robos. Secuestros, asaltos, tráfico de personas, de armas…

Obstrucción de las vialidades y sus costos, limitación de actividades productivas secuencias, impedimento de labores sus des productivas y su importe, con cuestiones por precisar, con objeto de resarcir las páridas y estipulación de responsabilidades a los causantes de esos daños a la sociedad o a particulares específicos.

Se aprecia la necesidad de un aparato Técnico profesional para los estudios y diseño de leyes- adecuadas y cambios especializados, que ameritarán un incremento de personal, capacitadores, que costará mucho dinero.

Pero el poder judicial deberá abocarse a cuestión tan importante, mucho más que su rutinaria labor de estos tiempos y restringir sus niveles de ingresos a cifras razonables, a número estricto en los niveles altos, que liberaría grandes volúmenes de efectivo para financiar la nueva, moderna estructura.

para conseguir el financiamiento necesario a los programas presidenciales, urge revisar el sistema electoral a niveles razonablemente determinados y cortar gastos innecesarios, como el de financiamiento a partidos, candidatos, que no han sido útiles para acercarse a la democracia. Esta materia deberá dejar disponibles varios miles de millones de pesos, bastantes miles.

La estructura policíaca necesita ser aumentada, preparada profesional y técnicamente, pero empezar con la depuración, la eliminación de los elementos corruptos y delincuentes en cualquier forma, para hacer eficiente al máximo el ‘cuerpo existente y el considerable número de elementos jóvenes que integrarán la guardia nacional.

Se precisa revisar la práctica del control del huachicoleo, que no ha s do suficiente para disminuirlo, llevar las cuentas de los ahorros en daños, de recuperación de combustibles y carburantes, de gas natural.

Verificar que se avanza en reducir pérdidas, aumentar ahorros y disminuyen corrupción y delitos, ayudará a aumentar confianza de la gente y cooperación para seguir cimentando un gobierno efectivo y básicamente honrado (algo más que honesto).

Los acuerdos en las cámaras, en el congreso entero, en el máximo tribunal del país, Io mismo que en cualquier agrupación que se considere democrática, son autorizados por una mayoría, sea simple, de un solo voto de diferencia o por la llamada mayoría absoluta, dos tercios más uno, de los asistentes votantes.

Con ese acuerdo se cree haber llegado a la mejor resolución, a la justicia, pero no es tal, porque la verdad y la justicia pueden corresponder a la minoría, inclusive a unos cuantos, que constituyen la minoría pensante, los interesados en el cumplimiento de las metas más valiosas para el propio conglomerado, la familia o el país.

Un prominente político de prestigio mundial, se sirvió opinar que la democracia es el menos malos de los sistemas de la organización humana, con Io cual descalifica la opinión de la mayoría, de la generalidad, pensamiento que se complementa con el de que la democracia es una dictadura de los más, sobre los menos.

Reflexiones que sugieren la conveniencia de recapacitar, para superar las opiniones de los que más o mejor utilizan la palabra, eI micrófono y la publicidad.

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