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Por Héctor Barragán.-

No solamente los comentaristas mexicanos sino los extranjeros, dijeran que los hechos de sangre en la República Mexicana son exagerados desde hace varios años, Io cual se ha vuelto motivo de preocupación mundial o amenaza la seguridad de los habitantes y es motivo de advertencia a los gobiernos de muchos países respecto a la seguridad personal para los visitantes algunos funcionarios públicos anteriores, utilizan el hecho para criticar la administración federal naciente sobre el tema.
Y la verdad es que el asunto es grave y deberá resolverse desde luego, aunque se tarde todo un sexenio o varios más, para resolverlo en definitiva o al menos a niveles razonable; sin que se pueda definir lo que se considera razonable o tolerable.
Lamentable es la realidad de que en la actualidad exista un número desmedido de armas de fuego en poder de los habitantes, porque hay que considerar que la mayor parte de los hechos de sangre tuvieron como principio ese tipo de armas,
Y con ser cuestión de lamentar y preocupar, es de tomar en cuenta que hay prohibición de tener esas armas a particulares, por severas restricciones, principalmente a cargo.
Secretaría de la Defensa Nacional, oficialmente rigurosa y celosa institución, pero sin ser la única La reglamentación es insuficiente o que no se observa en debida forma. Comienza con la entra da al país de esa peligrosa mercancía, cargo de las aduanas y estas de la responsabilidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pero también y principalmente de su incapacidad de detener el flujo de los contrabandistas desde los Estado a los mexicanos descontentos la revolución de independencia.
Los curan los negocios al costo que sea y la venta de armamento, que promueven Unidos, que proveen medios de que, con otros, desde la misma fecha de gobiernos de los ingleses, pero uno de los principales es el de aún en contra de su seguridad interna, quizá la menos importante, porque los actos delictivos en su territorio los consideran controlables y apoyados en las armas de sus poderosas fuerzas del orden y abundancia de militares de diversas ramas, Internamente su política armamentista se apoya en su asociación de fusileros, presuntamente cazadores, con grande fuerza política.
Tradicionalmente han proporcionado armas y parque a los beligerantes de muchas naciones, a los y a sus contrarios, sin distinción, por supuesto que se trata de negocios, de hacer dinero y al final darán los mejores medios de ataque al que vaya a triunfar.
Pero en tiempos de paz no dejan de negociar, de vender instrumentos de muerte a los inconformes que hay en todos los países y es frecuente que dispongan de mejores armas los inconformes que las fuerzas autorizadas, las que forman con el gobierno.
Los países divididos les resultan más lucrativo que los que cuentan con minorías en desacuerdo con las políticas gubernamentales, que siempre las habrá, como que obedecen, en el fondo que puede adivinarse, a intereses de grupo, particulares, de aprendices de caciques y aspirantes a gobernar, sin contar con bases ideológicas suficientes ni medallas de honradez, de patriotismo, de capacidad de servir y militancia en favor de los intereses de su colectividad.
Para suprimir el armamento de los mexicanos civiles sería necesario modificar una serie de leyes y simplificar otras, ‘de manera que nadie tenga facultades de contar con ellas, para reducir los hechos de sangre en el país, ahora a niveles intolerables, causantes de la distorsión económica, del temor que constriñe a los inversionistas, a los traba dadores de actuar en su propio beneficio, sin las alteraciones ni mediocre desempeño nacional en todos las ordenes incluyendo la vigilancia a misma, la policía, la industria.
Para lograr el desarme total, se necesitaré personal honrado, cumplidor, trabajador, es decir, limpiar de elementos con laminados de alguna suerte para manejo tan importante con el que contribuye al orden y la paz social, la dirección de tarifas de la SCOF trabajó cono jefe destacado profesional de la abogacía, Don Jorge Soberón Alonso, notable en su profesión, pero especialmente en su casa de servidor público, Una simple anécdota lo pintaba, un colaborador suyo abogaba por el perdón hacia un vigilante de su área, que fue cesado por recibir dádivas de un particular para ser favorecido en un trámite de la dependencia. Su juicio y condena fue inapelable, su justificación de que era muy pobre se rechazó con el argumento de que si no le bastaba con el sueldo que le correspondía por el cargo que tenía, que buscara otro Y la condena o remisión a juicio y cárcel no se aplicó porque el daño era menor, pero el aplicado era suficiente para tronchar una carrera delictiva… tan frecuentes en el medio.
Volviendo al negocio de las armas de los norteamericanos no es necesario abundar, es real, pero es semejante al afán de cobrar impuestos, como el proyectado contra los braceros en aquel país, que pagan desde que encuentran trabajo, cuando compran sus comestibles, pagan renta, compran vestidos y envían remesas a sus familiares en México y encima el presidente Donald Trump pretende cobrarles otra vez sobre las remesas para financiar su muro de Berlín o su Muralla anacrónica ya que data de varios siglos hace, de China, Y por supuesto su necedad de que Ia paguen los mexicanos, siendo construida en «sus territorio y la deben pagar sus vecinos. Sin recordar que ese territorio es parte de uno que se apropió en injusta guerra (palabras de un norteamericano de lejanos tiempos) y mediante tratado ilegal, dado que armado en territorio invadido, ocupado militarmente y en contra de cualquier tratado internacional.
Sin considerar por otra parte que, reciben los Estados Unidos utilidades, regalías, materias primas a precio de ganga, de la multitud de empresas que siendo de norteamericanos operan en México, desde hace siglos algunas de ellas.
Los estos razonamientos quedan fuera del lenguaje diplomático permisible entre un delegado de país tercer mundista o en supuesto desarrollos con su correspondiente de nación industrializada, mucho menos con el imperio mismo y no solamente don sus socios principales, que también son subordinados gracias a los intereses monetarios comunes.
Porque los gobiernos de esos países importantes obedecen a los intereses de las amarillas que sostienen a esos gobiernos, camarillas sé que en ocasiones y frecuentes, son más importantes política y económicamente (que es su fundamento) que varios de los países subordinados o un gran número de ellos.
Y esos intereses de camarillas cuentan más que las necesidades de los millones de habitantes del planeta en condiciones de pobreza y aún de miseria, de los cuales hay por cierto millones en los propios países de los poderosos.

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