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La 38 y la esperanza muerta

Baile y Cochino.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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Todo Coahuila está enterado, poco o mucho, de la situación que vive el servicio médico de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Enterados y aburridos, seguramente, porque este asunto dura ya varios años, y aunque por momentos parezca que se avanza, también pasan meses sin que haya movimiento, ni para mejor ni para peor.

Al rato vuelven las manifestaciones, y ya ve como es veloz el poder judicial federal, de vez en cuando entrega a cuentagotas una resolución a favor de quienes demandan mejoras en la prestación de los servicios a los que está obligada la Sección 38 a través de sus clínicas, pero así como que la cosa esté lograda, hoy por hoy podríamos decir que son más las esperanzas y las veladoras que tienen prendidas los profesores en activo y los trabajadores pensionados, lo que mantiene viva la posibilidad de que las cosas realmente se compongan.

Pero con todo el esfuerzo legal, con su talacha política, con su irse moviendo en los ámbitos social, gubernamental, económico y donde les hagan un espacio, aquellos que padecen de la realidad de un servicio médico bastante más que menguado respecto de lo que alguna vez fue y de lo que debería ser, los derechohabientes de la Sección 38, muy en el fondo de su corazón, guardaban una carta que consideraban salvadora, el famoso Plan B, que todo el mundo debería tener en cualquier situación, pero obligadamente en aquellas causas que se consideran perdidas o cercanas a perderse.

¿Cuál es ese Plan B que tenían los profes de la 38?, ah, pues que por más que ellos a su conveniencia se presumieran como trabajadores de la educación, nunca perdieron la profunda convicción de que eran o son empleados de gobierno, y que por lo tanto el gobierno tiene que cargar, perdón eso se oye feo, tiene que hacerse responsable de ellos, como parte de la administración pública que fueron o que se mantienen todavía. Eso traducido al lenguaje de la esperanza es que una de dos: o el gobierno del estado de Coahuila tenía que rescatar a la Sección 38 a como diera lugar, y costara en dinero lo que costara, algo a lo que las sucesivas administraciones que han tenido que entenderse del problema se han rehusado, o la otra, que dando cuenta nueva encima del borrón, los pasara a todos, sí a todos los que ahorita son derechohabientes de la 38, al ISSSTE o en su defecto al IMSS, lo que más le conviniera a las finanzas estatales, ya que nadie pensaría que le pedirían su opinión de a donde querían ir los profesores, quienes tampoco están en posibilidad de saber cual de estos dos sistemas está mejor que el otro, en una misión de rescate no puede uno ponerse de roñoso, lo que sea es bueno.

Todavía en la visita que hiciera el presidente Andrés Manuel López Obrador a Saltillo, la primera ya como mandatario, una representación de la coalición de trabajadores de la educación afectados por el estado de cosas en la Sección 38, se apersonó en el Aeropuerto Plan de Guadalupe, todavía no había pisado El Peje el vestíbulo, cuando ellos ya le habían entregado un gordo expediente con cientos de firmas, en el cual le pedían en su calidad de primer magistrado, intervenir para la solución inmediata de la problemática del servicio médico. En el documento exhibían con pelos y señales la situación, señalaban a los presuntos culpables del desfalco, siendo este uno de los temas favoritos de López Obrador, seguro que le sería de interés, hablaban de lo que se había ido avanzando en lo legal y en lo que se había estancado el asunto, en fin, todo lo que pudiera necesitar alguien que quisiera hincarle el diente a la cuestión. Igual, y aunque no estaba redactado de esa manera en ninguna parte, se dejaba traslucir una propuesta de solución: si los quiere perseguir, a los culpables, que los persiga; si los quiere encerrar, que los encierre; si los quiere abrazar que los abrace; y si los quiere personar que los perdone, pero que a ellos, los afectados, pues con que les tengan sus medicinas, con que reciban la atención médica necesaria, en el IMSS, en el ISSSTE o donde el presidente lo decida, se dan por bien servidos.

A meses de que se le entregara el expediente, no han recibido respuesta de parte de la oficina de la presidencia, tampoco de la oficina del sátrapa y representante plenipotenciario de la Cuarta Transformación Reyes Flores Hurtado, a quien se le debió encargar del asunto, por ser de su competencia eso… y todo lo que ocurra en Coahuila.

¿Qué pasó, qué ha pasado?, pues nada, no ha pasado nada, y es que en materia de salud pública, corrupción y persecución de los culpables, el presidente tiene peces más gordos que pescar y freír. Cada vez que los profesores de la 38 prenden su televisión, leen un periódico, escuchan el radio, chismean en vivo y a todo color o por las redes sociales, se dan cuenta de que la llamita de esperanza que mantenían, se va extinguiendo en un mar de dimes y diretes a cual más de altisonantes.

Primero fue, muy al principio del sexenio la orden de extinguir el “seguro popular”, que había funcionado durante los dos últimos sexenios para la atención de gente que carecía de un sistema de seguridad social, de un plumazo su atención se decretó que la efectuara el IMSS. Bueno, los jóvenes profesores de la 38 tendrían, ni modo, que apretarse en las salas de espera de atención con los derechohabientes del seguro más los del seguro popular, ¿qué se le va a hacer?, nunca una clínica del IMSS será tan cómoda y “exclusiva” como la de la 38, pero con tal de recibir atención, adelante. Sí, pero cuando reventó el cuete de la renuncia del director general del IMSS en medio de un escándalo de acusaciones de las prácticas de la Secretaría de Hacienda hacia el sector salud, la llamita de esperanza recibió un baldazo de agua que la tiene a punto de extinción.

Según una sola nota de las tantas que han salido, Hacienda ha congelado casi 800 millones de pesos del presupuesto originalmente asignado a 26 institutos, hospitales y centros de especialidad. Se dice que para el IMSS se ha ordenado la reducción de un 30% de los gastos de operación, 50% de los gastos relacionados con servicios personales, o sea que a esa dependencia de la administración estatal se le exige por un lado que atienda a un 20% más de pacientes de los que tenía antes del advenimiento de la 4T, y por el otro no solo no se le asigna un solo centavo de presupuesto adicional para recibir a esos millones de pacientes, sino que se le reduce su capacidad operativa en los porcentajes ya citados.

¿Y es a esa puerta a la que están tocando los profes de la 38 para que les hagan un campito en la agenda de consulta de los doctores y les surtan medicamento en la farmacia, por no hablar de atención de especialistas, cirugía y otros lujos? Así las cosas, los de la 38, con todo lo que no hay, están en la gloria comparados con las otras instancias oficiales de salud, mal harían en seguir deseando irse al IMSS o al ISSSTE que está todavía peor, yo me olvidaría de esa esperanza, no sea que se les vaya a cumplir…

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