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Sección Quinta… politizando la ratería

BAILE Y COCHINO.-
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

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José Luis Ponce Grimaldo, al centro. Faltante en ahorro de los maestros.

Hace veinte años, más de veinte años, ocurrió acá en Coahuila un fraude de esos para morirse de risa, bueno, los que lo veían de fuera, porque los que salieron defraudados hicieron la muina del siglo, hubo varias úlceras reventadas y hasta uno que otro muertito de puritito coraje. La verdad habría que tirarse un clavado a los archivos periodísticos de aquel tiempo para rescatar el jocoso asunto, allí quien quiera, vale la pena por la de carcajadas que va a soltar. El hecho gordo es que una caja de ahorro, de aquellas que gracias a la apertura financiera impulsada por el Chupacabras Carlos Salinas de Gortari, y no nos dejará mentir el insigne abogado Juan Collado, pues los nombres de ambos suenan en otro fraude monumental, el de la Caja Libertad, que han dicho que “presuntamente” hasta lavadero de dinero era, pero a lo que veníamos, una caja de ahorro, embaucó a un grupo importante de maestros en activo y jubilados, de que depositando su lana con ellos, obtendrían intereses muy superiores a los miserables que les pagaba el banco.
La verdad es que los defraudadores hace mucho que deberían haber pasado a la historia, si no por otra cosa, porque sus trucos están más que vistos, pero no, no hay año en el que no salgan a relucir cinco, seis, diez casos de “pacos” o “pacazos”, que los defraudadores le atizan a gente que se traga el cuento de que se encontraron un paquete de billetes y que lo quieren compartir con el incauto… y caen. Lo mismo pasa con quienes juegan a la bolsa de valores y por supuesto, quienes sacan su dinero de sus modestas cuentas bancarias, para que “gane más” en una caja de ahorro.
El caso que les comentamos agarró de su puerquito al gremio de los profesores, a quienes uno pensaría, ingenuotes que somos, que son bien difíciles de engañar, y no. Por allí anda la sospecha de que algo tuvo que ver la dirigencia sindical para que los profesores bajaran sus defensas y cayeran redonditos en una transa del tamaño de la deuda del servicio médico de la Sección 38 o por el estilo. Digo, es que no es posible que gente que ha pasado décadas buscando y encontrando los fraudes académicos de generaciones de niños y jóvenes, a los que les descubren aún los acordeones más sofisticados, a la hora en que les prometen las perlas con todo y virgen, se la creen sin sospechar nada.
Las imágenes que reprodujeron los medios eran más que emotivas, profesores y profesoras, algunos ya de edad muy avanzada, en manifestaciones exigiendo justicia, llorando la pérdida de sus ahorros de toda la vida, y como le dijimos, uno que otro que palmó por no poder soportar, si no la vergüenza, la incertidumbre de qué iban a hacer de allí en adelante, o ambas cosas. Y es que los perpetradores del delito le sonaron durísimo a un gremio que por lo general, no es muy bueno para aceptar la crítica, mucho menos que los balconeen de tan fea manera, como lo que pasó con esa caja de ahorro.
Si le decimos que la gente no aprende en cabeza ajena, allí tiene al mismísimo Poder Judicial de Coahuila, todo engolado y togado en la época de Goyo Pérez Mata, yéndose de trompa con el FICREA, todo porque esta dizque sociedad de inversión, ofrecía mejores intereses que los que les ofrecían los bancos, que no eran nada despreciables, dados los montos que importaba el fondo depositado. Oiga, si un vivales puede engatusar a gente que se supone que se las sabe de todas, todas, por haberlo visto en expedientes judiciales a lo largo de su carrera como juzgadores, que no caiga un maestro de escuela, regañón y todo, pero que la verdad sea dicha, nunca han sido muy buenos que digamos para las matemáticas, que digo matemáticas, para la aritmética, porque eso de los tantos por ciento no califica todavía como matemáticas.
Pues bueno, la defraudación está permanentemente al acecho, más perversa todavía que el sarampión o la poliomielitis, que uno se imaginaba que estaban erradicadas, y ¡bolas!, resulta que están vivitas y haciendo tanto daño como en su época de oro, y si sacamos a relucir esto es porque este mismo mes de agosto tronó una bomba que huele sospechosamente a fraude, y que tiene como víctimas de nueva cuenta al gremio magisterial coahuilense, ahora en particular contra los afiliados a la Sección V del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Resulta que, en la primera quincena de agosto se les debe pagar a los profesores su ahorro, el que les corresponde por haber trabajado todo el año, todo correcto hasta allí, es una prestación asociada a la nómina, y al menos en teoría, debería ser calculada en automático por las computadoras que generan aquella, sea en la Secretaría de Educación o en la Secretaría de Finanzas, algo que como dice el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, no requiere de ninguna ciencia, por más que a nosotros y a muchos profesores les parezca que esos unos y ceros en progresión interminable son un lenguaje incomprensible, apenas accesible a expertos en informática.
Y bueno, allí tiene a los profesores esperando su ahorro, y como buenos mexicanos que cobran por quincena en las nóminas de gobierno, ya tenían hasta decidido en qué se lo iban a gastar: un viajecito antes de entrar de regreso a clases, abonar para un carrito, arreglar la casa, pagar las tarjetas, el destino era tan variable como maestros que esperaban cobrar la prestación. Pero oh sorpresota que se llevaron los profes, el ahorro les llegó rasurado… poquito o mucho, pero les faltaba,
Con todo lo que les cuesta hacer cuentas, con todo lo que les gusta hacer cuentas, pues se pusieron a hacer sus operaciones, y sí faltaba. Como buenos profes que son, lo primero que hicieron fue preguntar con los cuates profes si les había llegado completo, y unos que no se habían dado color, pues allí mismo vieron que sí les faltaba, al rato como se podrá imaginar, se dejaron ir en bola a pedir explicaciones a quien tuviera que darlas, la SEDU, Finanzas o el sindicato, y es aquí donde se toparon con pared, porque al parecer quien metió las cuatro extremidades, inferiores y superiores, fue la Sección Sindical, cuyos dirigentes, de repente se volvieron tartamudas, y nomás no les salieron las respuestas que tenían que dar a los maestros que las esperaban.
El fin de semana pasado les dijeron que no había problema, bueno que si había problema pero que quedaría resuelto de inmediato… en tres semanas… ¿tres semanas para pagar o para ver qué pasó?, y más atorada que se les puso la lengua y comenzaron a sudar frío.
Este lunes pasado los dirigentes comenzaron a ver moros con tranchetes, acusando infiltraciones en el problema exigiendo que nadie, pero nadie, politizara el asunto del faltante en el ahorro, y como no podía ser de otra manera, diciendo que estaban chambeando para resolverlo, sin que nadie vea claro todavía nada. Salvo su mejor opinión, esto nos apesta a fraude, ya no desde fuera como los defraudadores de la caja Amistad de hace décadas, sino desde dentro, desde el propio sindicato, del que los profesores esperarían todo, menos una traición, todo menos que les peguen donde más les duele, en el bolsillo, y si quedan todavía activos profesores que se acuerden de aquel fraude, les ha de arder la herida nuevamente abierta.

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