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RUMBO AL JUICIO POLÍTICO

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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¿Cuándo fue la última vez que hubo un juicio político en Coahuila? bueno, hablando de que se haya realizado el procedimiento y se haya llevado hasta su conclusión, porque amagos de ello los hay cada jueves y domingo, si no contra un funcionario público contra otro, contra algún presidente municipal o contra otra autoridad electa, pero la verdad sea dicha, son rarísimas las ocasiones en que las amenazas se convierten realidad, y es que los trámites suelen tardarse tanto, que cuando se llega por fin a un dictamen de algo concreto, el funcionario acusado… ya no lo es. Pues bien, en este contexto es en el que Ramiro Pérez Arciniega, alcalde que dice que es de Parras de la Fuente, es quien con pasos más seguros camina a un juicio político en su contra.

La verdad es que lo del juicio político, con ser tan complicado el procedimiento, es algo que comparte más de una característica con el ritual del exorcismo de la iglesia católica, por supuesto que está la parte del objetivo, hay que sacarle el demonio, pero no a una persona como a la niña Megan de la tenebrosa película de hace varias décadas, sino sacarle a alguna dependencia, a algún ayuntamiento, al diablo que según iba a ser un ángel que resolviera todos los problemas, y resultó todo lo contrario. Pero además de lo complicado, redundante y por momentos hasta ridículo, el juicio político es tan poca garantía de que funcione como el exorcismo contra Luzbel, con lo que sí, a la hora de espantar con el petate del muerto, se grita a voz en cuello, pero a la hora de ponerse a armar el procedimiento e instituir la comisión instructora entre los diputados del congreso del estado… estos se arrugan toditos y hacen como si la virgen les hablara.

De los últimos amagos, que no otra cosa, está el –no se ría, que así está en la minuta—“enérgico extrañamiento” que la Sexagésima Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila de Zaragoza, le hizo al entonces presidente municipal de Parras de la Fuente Evaristo Armando Madero Marcos, a quien se le acusaba de “diversas arbitrariedades detectadas en el gobierno municipal que encabeza dicho alcalde, según reportan miembros tanto del cabildo parrense, como del grupo plural de apoyo”, de no ser por la atropellada, todavía se estaría pitorreando Evaristo del enérgico extrañamiento, o en un descuido, fue por estarse carcajeando que casi lo hace pomada el proverbial vehículo fantasma, cuentan quienes presenciaron el hecho que cuando se paró, él solo del suelo porque nadie lo quiso ayudar, ya no se estaba riendo. Bueno, en la misma minuta, líneas más abajo, dice que la legislatura acuerda turnar a comisiones la posibilidad de someter a juicio político a Evaristo, luego de lo cual, como no le será difícil imaginar, no ocurrió nada, Evaristo terminó su gestión dejando a Parras hecha garras, y hasta regidor es del nuevo ayuntamiento, así se las gastan los políticos coahuileños, a los que la justicia les hace los mandados.

La diferencia entre lo que ocurrió con Evaristo, es que se hallaba a meses de terminar su atolondrada gestión, en cambio con el presidente municipal actual, Ramiro Pérez Arciniega, en los escasos meses que lleva como alcalde acumula suficientes elementos para instruirle juicio político, y además todavía hay tiempo bastante como para que la burocracia del congreso, consiguiendo antes la venia del palacio rosa, le arme el trámite, y lo despache de una buena vez, antes de que siga desastrando el municipio al que cada vez cuesta más reconocerle los vestigios del pueblo mágico que fue.

El que la traía contra Evaristo era el diputado Benito Ramírez Rosas, del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional, antes de agarrase del chongo con Elisa Catalina Villalobos Hernández, saliendo más desgreñado él que ella, y declararse independiente con el permiso de sus colegisladores encantados de presenciar el pleito de lavadero. Ya desinflado y queriendo guardar un perfil bajo, Benito se ha hecho a un lado, y es Edgar Sánchez Garza, aquel acusado de enriquecimiento ilícito con lo de unos contratos de construcción de obras en San Pedro de las Colonias, el que según, encabeza el movimiento en la Legislatura para que se proponga y se vote armar la comisión instructora del juicio político contra Ramiro, luego de que el congreso ha conocido, llamado la atención, “extrañado”, las múltiples corruptelas del alcalde parrense, entre las que destacan el nepotismo, la malversación de fondos públicos, el desvío de recursos, la omisión en el pago de pensiones de los extrabajadores del Ayuntamiento, contratos amañados, entre otras lindezas ampliamente documentadas por Televisión de Parras y El Demócrata.

Hombre, capaz que si los diputaditos que medran en el congreso no anduvieran en sus broncas y negocios personales, lo del juicio político contra Ramiro no solo andaría ya avanzado, sino que probable y deseablemente ya estaría resuelto, pero ya ve, hay que esperar los tiempos, hasta que desahoguen sus propias broncas, y luego se pongan a hacer el trabajo.

A nivel de pregunta de trabajo, de hipótesis de investigación ¿hay posibilidades reales de que al alcalde de Parras se le haga juicio político, y derivado de este, se le destituya del cargo para que un interino asuma la presidencia municipal?, no es sencillo hacer una predicción al respecto. Primero por lo ya dicho, un juicio político es tan complicado como un exorcismo, pero además de eso, ¿Quién de los actuales integrantes del congreso tiene experiencia, conoce y domina el procedimiento, vamos, quien tiene ganas de echarse ese trompo a la uña, hundidos como están cada uno en lo suyo?, y sí, ponga que para eso tienen el montón de asesores o que contraten otros que les hagan la talacha de la integración de la causa, ¿pero y la cosa grilla?, sí porque para que este asunto salga primero tiene que preguntarse “allá arriba”, por los rumbos de Juárez y Allende, si le dan para adelante al asunto, y si les dicen que sí, seguir con la parte de buscar el consenso con sus semejantes, los otros diputados, para que a la hora de una votación en comisiones y en el pleno no salgan con que se rajan como los meros diputados machos.
Los regidores del cabildo han hecho su trabajo, han prendido todas las veladoras, casi dijéramos que todas las mechas, para que la chinampina que es la administración de Ramiro Pérez truene, cuando mucho para las fiestas de fin de año, pero el congreso es otro cuento, en fin, confiemos en que los perezosos diputados se sacudan la modorra y le entren al juicio político, entre tanto que por favor, alguien disponga que le amarren las manos a Remiro.

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