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La UAdeC: el triunfo de la era moderna

HEREJÍA POLÍTICA.-

Por: Luis Enríquez.-

La metodología de la educación, hasta antes de la pandemia, fue uno de los pocos sistemas que permaneció inalterable a lo largo de la historia moderna. A pesar de la evolución tecnológica, alumnos y maestros se han encerrado en aulas por centurias, si no es que ya milenios, y han repetido una y otra vez el ciclo de la educación y la transferencia de información cara a cara, de manera presencial.

Generación por generación, la educación usó el mismo sistema de enseñanza: pizarrón, salones, pupitres, cuadernos, regaños y tareas; y, aunque de vez en cuando realizara pequeñas incursiones a la nueva era digital, se conformó siempre con el método tradicional.

Pero el coronavirus arribó como gigantesca bola de boliche a reventar los pinos de las tradiciones. Muchos comportamientos tuvieron que cambiar de forma y moldearse de golpe y porrazo a las correctas modas de la de nueva normalidad. La gente tuvo que adaptarse a los nuevos saludos sin tacto, a la frialdad de la distancia, a elevar el volumen de la voz con cubrebocas, a temer a las aglomeraciones y cargar con gel antibacterial para combatir al virus. Con todo esto, los sistemas educativos, a nivel internacional, se vieron obligados a hacer uso de las herramientas que por tantos años ignoraron y despreciaron.

El campo de la educación en Latinoamérica muy pocas veces ha logrado ser pionera en explotar el potencial de las herramientas tecnológicas en pro de la actividad docente y el aprendizaje de los alumnos. El estancamiento se debe en gran parte al poco avance económico de las regiones, ligado a una zona de confort en el que los sistemas educativos públicos, que buscan ante todo minimizar los gastos operativos, han terminado por tomar a las carencias de su propio sistema como algo irremediable.

A la llegada de la pandemia, se hizo notar en sobremanera la gran diferencia entre las dos clases educativas: la privada y la social.

Las escuelas privadas iniciaron inmediatamente su método de transformación, exigieron a los padres, que radican en las clases sociales media y alta, hacer un gasto considerable para los artificios que sus hijos, cómodos desde casa, usarían para lograr comunicarse digitalmente con sus profesores.

En contraparte, las escuelas públicas hicieron lo posible por sondear qué porcentaje de los alumnos y sus familias poseían la capacidad de costearse dichas herramientas; un porcentaje considerable de escuelas, casi todas de zona rurales, fueron impedidas y temporalmente clausuradas a causa de la crisis sanitaria. La pobreza de la mayoría, y su incapacidad para responder ante la circunstancia volvieron incosteable la respuesta tecnológica ante la pandemia.

Las universidades públicas también se vieron afectadas. La presión no tardó en hacerse presente, pues, atónitos, presenciaron cómo el alumnado de las universidades particulares seguía sin mayor preocupación sus estudios, generando un nuevo cráter social, donde los ricos jamás verán interrumpida la educación de sus hijos, a viceversa de los más pobres, que con esfuerzo logran costear que sus descendientes asistan a las universidades públicas.

Sin embargo, universidades como la de nuestro estado, la Universidad Autónoma de Coahuila, se dieron inmediatamente a la tarea de remediar la situación, de generar soluciones para los estudiantes, sin importar la clase social en la que se encuentren.

Fueron contadas las instituciones educativas públicas del país en las que se logró terminar con éxito el ciclo escolar, entre ellas nuestra Máxima Casa de Estudios. Se dieron algunos errores, como era de esperarse, al momento de las evaluaciones de término de semestre, pues todos los alumnos de sus respectivas materias deben presentar al mismo tiempo y con cámaras encendidas su examen, método que impide que éstos se copien o hagan trampa en las pruebas. Sin importar los problemas, se logró concluir el semestre en tiempo y forma.

El verdadero reto se dio durante los exámenes de admisión. Varias universidades, como la UANL y la UAdeC, se dieron a la tarea de armar todo un complejo sistema digital para que los aspirantes presentaran a distancia.

Empresas tecnológicas crearon portales para el próximo alumnado, que presentaron sus pruebas detrás de un ordenador, propio o prestado (se instalaron varias sedes, con el uso de la sana distancia, para quienes no tenían la capacidad de presentar con recursos propios).

Sin embargo, debido a que muchas de las instituciones de educación no se atrevieron a terminar el último ciclo escolar, se registraron errores a la hora de que los aspirantes presentaron su examen de admisión.

Por ejemplo en la UANL, donde miles de jóvenes presentaron este sábado el examen de admisión en línea para conseguir un lugar en escuelas y facultades, pero cientos de ellos reportaron fallas en la plataforma. De acuerdo con comentarios colocados en el Facebook oficial de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hubo una gran cantidad de personas que tuvieron problemas a la hora de realizar su examen.

Por otro lado la UAdeC, pionera en usar herramientas digitales ante la contingencia, realizó sin problemas los exámenes de admisión, pues ya contaba con la experiencia del cierre de curso de las facultades. De hecho, dieron ya resultados el domingo a los aspirantes, todo bajo la misma plataforma.

Modernizar todo el sistema educativo no es algo fácil. Pero en estos momentos, no se tiene otra opción. Quienes retrasen la evolución del sistema educativo por temor al fracaso, estarán destinados a sufrir, más delante, un fracaso mayor.

Hay que ser conscientes de que los cambios requieren una reorganización diversa: en la formación del profesorado, en las condiciones laborales, en la potenciación de la autonomía estudiantil, en aceptar una educación sin tiempo y espacio determinados.

La inversión que sigue, la más importante de todas, es básicamente de capital humano, que se basa en el aprendizaje de una manera distinta de trabajar, de enseñar, de aprender y de relacionarse con la sociedad, adaptándose a un entorno moderno de posibles peligros inminentes, como son el coronavirus, o cualquier otra enfermedad o desastre que pudiera poner en jaque a nuestra especie.

Por lo pronto en nuestro estado, la Universidad Autónoma de Coahuila marcha a la par del desarrollo tecnológico. Esto le permitirá no sólo sobrevivir, sino prevalecer en el tiempo e incluso ser partícipe en el triunfo de la educación de la nueva era.

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