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Coahuila, el laboratorio morenista

El líder nacional Alfonso Ramírez Cuéllar con el senador Armando Guadiana y Hortensia Sánchez Galván, la mujer que controla a Morena en Coahuila.

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Los analistas políticos solían decir hace años que Coahuila era el laboratorio del sistema político mexicano, bueno, no solo Coahuila que sería muy pretensioso decirlo así, sino también el Estado de México. Todo porque según los calendarios políticos de ambas entidades, celebraban y continúan celebrando sus procesos electorales un año antes a la elección presidencial.

La lógica de lo del laboratorio político era esto, luego de la elección federal intermedia, se solían hacer adecuaciones a la legislación electoral, de esas que se discuten y se discuten en el Congreso antes de ser aprobadas, de tal manera que llegando el penúltimo año del sexenio, la tal legislación reformada y ya en vigor todavía no ha sido probada “en campo”, a veces la reforma se probaba exitosa y efectiva, y a veces demostraba haber quedado peor todavía que aquellos ordenamientos que había venido a sustituir, pero eso pasa cuando “desde arriba” ordenan reformas a leyes que todavía no han tenido tiempo de madurar, no, para pronto les dan el sablazo y allí están las consecuencias, por supuesto el que gana se siente con la claridad mental como para corregir los defectos de la legislación electoral, esa con la que triunfaron y se encumbraron en el poder, dando inicio de nueva cuenta a un ciclo pernicioso que no tiene para cuando acabar en este país de caudillos sabelotodo.

Pero no solamente Coahuila es laboratorio de las reformas electorales para su posterior generalización a escala federal, también está lo tocante a los partidos políticos, a cada uno de ellos, que busca probar en nuestro estado aquellas estrategias que ha diseñado para la grilla de grandes ligas, y estos sí, con mayores posibilidades de estudiarlas, evaluarlas y corregirlas, antes de lanzarse de lleno en busca de los cargos federales en juego un año después. Como siempre, hay organizaciones políticas a las que la experiencia les resulta de gran utilidad, en tanto que hay otras que para nada, se empeñan en encontrar justificaciones a porque no funcionaron las estrategias intentadas, y se empecinan en echarlas a volar, confirmando aquello de que el político es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra.

Una de las dirigencias estatales de Morena en Coahuila la encabeza José Guadalupe Céspedes.

Todo esto nos sirve de antecedente a lo que está ocurriendo con el Movimiento de Regeneración Nacional, acá en Coahuila, que puede ser entendido como un reflejo, como un antecedente, otra vez como un laboratorio de lo que puede ocurrir a escala nacional.

Para nadie es un secreto que MORENA es una cena de negros. Cuando su creador, Andrés Manuel López Obrador, que había sido presidente del Partido de la Revolución Democrático y candidato a presidente de la República por este mismo partido, decidió deshacerse de él para fundar otro partido a su imagen y semejanza, que le viniera como anillo al dedo, o como guante a la mano, pero que ante todo y por sobre todo, dejara fuera a toda la gente y todos los defectos que tenía el PRD, para que su movimiento, MORENA naciera como algo totalmente nuevo, limpio, puro, y los demás calificativos con los que gusta adornarse y adornar su persona y su gobierno.

Es cierto, el PRD estaba dividido en tribus, había toda clase de intereses políticos y económicos, había traidores, no contaba con una plataforma política digna de mención, y además “le había fallado” al candidato presidencial, quien cuando era dirigente no pudo poner quieta tanta barbarie, mejor cortar por lo sano, o al menos esa era su intención, que por demás está decir… que no lo logró. Vino a resultar que la gente que acompañó a López Obrador del PRD a MORENA, era precisamente la más problemática, conflictiva, deshonesta, ah pero eso sí, 90% leal, parafraseando al propio Andrés Manuel. Pues son esos, los leales, los que le están complicando la vida al partido al que todos quieren pertenecer en estos tiempos, el tenedor de la presidencia, de la mayoría del congreso, de muchos de los organismos autónomos, del poder judicial, todos quieren ser morenistas… pero no cualquier morenista de base o de medio pelo, sino de los de hasta mero arriba.

El caso es que, acá en Coahuila ¿Cuánto tiene que MORENA no tiene una dirigencia?, bueno, podrán decir que tiene de a dos, que unos no reconocen a los otros, que se desprecian mutuamente, que se arman celadas, cuatros, trampas los unos a los otros, y que no ha habido manera de sentar a dialogar, y que no se paren hasta no llegar a un acuerdo, las partes encontradas. Hombre, ya para que los morenistas locales no reconozcan a quienes les mandan en calidad de delegada de MORENA nacional, es que las cosas están más allá de todo control y toda redención. Pero esos son trapos mugrosos que deberían lavarse en casa y ventilarse allí mismo, pero no ocurre así.

Forzados por los tiempos y calendarios electorales, MORENA tuvo que integrar su propuesta de candidatos a diputados al congreso del estado, algo a lo que se resistieron por todos los medios en parte por la poca simpatía que tiene en el electorado coahuilense y en parte porque prevenían que no iba a quedar nadie a gusto con las nominaciones. Ni modo, la autoridad electoral dijo hay que presentar, o se arriesgan a no participar en el proceso electoral del 18 de octubre, y pues le entraron, pero para no variar, al estilo democrático, republicando, morenista… y tramposamente engañoso.

Según, iba a ser la selección de candidatos, no por tómbola como la vez pasada, que resultó un ridículo de proporciones mayúsculas, sino por encuesta. Sí, nada más que jamás dieron a conocer la población que sería encuestada, quienes serían los participantes, a quienes estaría enfrentando en cada distrito, nada pues. De buenas a primeras dijeron que esta es la lista de los candidatos que les entregó la encuestadora, para disgusto de todos, menos los que allí salieron palomeados.

Ya para que hasta el senador Armando Guadiana haya dicho que no estaba de acuerdo en la manera en la que habían ocurrido las cosas, ya para que la dirigencia disidentes, o la de a de veras porque no nos queda nada claro, haya dicho que desconocen a los candidatos nombrados, ya para que haya salido a relucir el manoteo para imponer a parientes, conocidos, amantes de morenistas connotados, es que la cosa estuvo de miedo, y que se va a poner peor.

¿Qué va a pasar con MORENA en Coahuila?, nadie lo sabe y a casi nadie le importa. Pero lo que sí, es que por estos mismos tiempos a nivel nacional hay un proceso de renovación de la dirigencia nacional del partido, convocada por una dirigencia provisional que está impugnada, y en la que están en contienda políticos que se conocen todos los defectos, mañas y secretillos, con los que se están dando para descalificarse unos a otros, queriendo sobre ese mugrero coronarse los meros meros.

Coahuila sí, es el laboratorio morenista, ojalá lo entiendan no solo ellos, sino todos los partidos de oposición, que en este cochinero pueden encontrar la esperanza de que no todo está perdido.

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