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En plena Navidad, fallece Violeta Fernández, mamá de Sergio Sarmiento

El periodista dio a conocer la triste noticia en redes sociales: su mamá falleció este 25 de diciembre. Compañeros le dieron el pésame.

Foto tomada de la cuenta de Sergio Sarmiento en Instagram.

CDMX, 26 de diciembre 2020.- Este sábado, el periodista Sergio Sarmiento informó que su mamá, Violeta Fernández de Lara, falleció el 25 de diciembre en medio de los festejos de Navidad.

A través de redes sociales, Sarmiento dio a conocer la desafortunada noticia. Y reveló que la causa de muerte de su mamá fue por un infarto agudo de miocardio.

Asimismo, el periodista compartió un artículo que publicó el 10 de mayo de 2019, con motivo del Día de las Madres, sobre la señora Violeta. “Nadie ha influido en mí tanto como Violeta, esta mujer con nombre de heroína de ópera y fortaleza excepcional”, escribió Sarmiento en el texto sobre su mamá.

“Mucho de lo que hoy soy, mucho del respeto que he aprendido a tener a las mujeres independientes y singulares se lo debo a Violeta. No es una mujer de festejos convencionales. Hoy estaré lejos de ella, pero nunca nadie ha estado tan cerca de mí en todos lados”, finalizó Sarmiento su artículo de 2019.

Dan el pésame a Sergio Sarmiento

Tras darse a conocer la muerte de la mamá de Sergio Sarmiento, compañeros del periodista y políticos le enviaron el pésame.

“Es un vacío que siempre estará presente. Te abrazo con pesar y con tristeza”, tuiteó Joaquín López-Dóriga a Sarmiento.

Por su parte, el expresidente Felipe Calderón también envió al pésame a Sarmiento y aseguró que el texto sobre su mamá es un “bello artículo”.

De la misma forma, Víctor Trujillo, Gabriela Warketin y la senadora Kenia López Rabadán respondieron al mensaje de Sarmiento sobre el deceso de Violeta, su madre.

El periodista escribió un emotivo adiós en su columna Jaque Mate que publica el periódico Reforma, misma que escribió para su publicación el pasado 10 de mayo:

«Todo en la vida es locura, salvo el placer. Alegrémonos, el amor es rápido y fugaz».

Violeta en La Traviata  Se llama Violeta. Nunca he sabido exactamente por qué. Quizá porque allá en los treinta, cuando nació, era un nombre que anarquistas y socialistas daban a sus hijas ya que era raro y se apartaba de la habitual nomenclatura católica. Tal vez también porque era el nombre de la hermosa y apasionada protagonista de La Traviata de Giuseppe Verdi. No me sorprendería que su padre, el romántico pianista clásico Moisés Fernández de Lara, hubiera elegido el nombre de su segunda hija en honor a ese personaje aunque la decisión escandalizara a los moralistas que conocían la historia trágica de la cortesana de Verdi.

Toda historia humana, pero más la de una mujer, está marcada por golpes y amores. La muerte de un hermano menor y la subsecuente depresión de su madre, le dieron a Violeta responsabilidades que en mucho trascendían las habituales para una niña. Se convirtió en madre sustituta de un hermano más pequeño y con el tiempo lo llevaría a su escuela, la Secundaria 8 de San Pedro de los Pinos, y se lo encargaría a los jardineros mientras ella entraba a clases.

Entró a trabajar a Teléfonos de México al terminar la secundaria, todavía adolescente; había que ganarse la vida. Contrajo matrimonio muy joven. Tuvo tres hijos, pero pronto regresó a trabajar en busca de independencia económica… y personal.

Ingresó al gobierno como secretaria en los años sesenta y trabajó en la Secretaría de la Presidencia que encabezaba Emilio Martínez Manatou, a quien algunos consideraban como posible candidato presidencial del PRI. Sufrió las vicisitudes de la vida política. Recuerdo una vieja fotografía en la que caminaba por las calles del centro del brazo de Emilio Mújica Montoya, quien había sido director de la Facultad de Economía de la UNAM, después de que ambos perdieron el empleo tras la designación de Luis Echeverría como candidato. Regresó al gobierno por invitación de Mújica y trabajó durante años en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Violeta ha sido, sobre todo, una mujer independiente. En los años setenta y ochenta sorprendía a su marido y a sus hijos con el anuncio de que se iba de viaje… y desaparecía semanas o meses en periplos que la llevaban a la Unión Soviética o a la China de Mao. Su matrimonio terminó relativamente pronto, aunque con muchas dificultades y conflictos. Estableció una relación de amor con un muchacho bastante más joven que ella, en otro desplante de libertad que escandalizó a muchos, pero contra todo pronóstico ha permanecido con él durante décadas pese a haberse negado a un nuevo matrimonio. Para ella el amor ha sido una elección de libertad.

Nadie ha influido tanto en mí como Violeta, esta mujer con nombre de heroína de ópera y fortaleza excepcional. Cuando hemos tenido problemas personales nos hemos buscado, hemos hablado, hemos compartido experiencias. Recuerdo nuestras comidas en el Prendes del centro en las que igual hablábamos de política y de literatura o de amores, o aquella larga e intensa conversación en una terraza de París en que discutimos las decisiones de vida de sus hijos. Y cómo olvidar aquella vez que dijimos ¡Vamos a echarnos una viuda! y nos acabamos, entre risa y llanto, una botella de Veuve Clicquot.

Mucho de lo que hoy soy, mucho del respeto que he aprendido a tener a las mujeres independientes y singulares, se lo debo a Violeta. No es una mujer de festejos convencionales. Hoy estaré lejos de ella, pero nunca nadie ha estado tan cerca de mí todos los días.  @SergioSarmiento.

Descanse en paz Doña Violeta Fernández. (Con información de Radio Fórmula/ Reforma).

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