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Sentencia: ¿Qué la quiere para mañana?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Algunos recuerdan, otros lo quisieran olvidar, y para los coahuilenses debería ser algo que deberíamos conservar allí en un resquicio de la mente, si no por otra cosa, porque no queremos que vuelva a ocurrir algo así.

¿Cuándo fue la elección de gobernador del estado de Coahuila?, si no tenemos mal el dato, ya sabe, vivimos en el sexenio en el que cada quien trae los suyos y los da por buenos ciegamente, ocurrió el día 4 de junio de 2017. Ese día se perfiló como VENCEDOR, y se confirmó días después, que el candidato Miguel Riquelme Solís de la coalición “Por un Coahuila Seguro”, resultó el ganador con casi 483 mil votos, seguido de Guillermo Anaya Llamas, que obtuvo 452 conjuntando los votos de la Alianza Ciudadana por Coahuila. Bueno, eso fue lo que sucedió y se supo, ah pero las impugnaciones que se presentaron por parte de todo aquel que se sintió afectado, ofendido, dañado, traicionado o que la metió nomás para enturbiar el ambiente político de la entidad, se resolvieron hasta por allí del 24 de noviembre… faltando escasamente una semana para la transmisión constitucional del poder ejecutivo.

Cinco meses, casi seis cumplidos, en los que Coahuila vivió en la incertidumbre más desagradable. Ni que decir que las impugnaciones que más interesaban, por el impacto que pudieran tener, fueron las dirigidas contra el Partido Revolucionario Institucional y los otros que lo acompañaban en coalición, y contra su candidato Riquelme Solís. ¿Cuál era el tenor de las denuncias?, una supuesta violación a los topes de gastos de campaña, pero déjese de que si había ocurrido o no, lo que a todo el mundo tenía en pendiente era conocer la sanción. ¿Iría el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a dar por buena la impugnación, y si ese era el caso, qué procedería, declarar nula la elección, descalificar al candidato y la coalición, qué?

Los coahuilenses como parte afectada, estábamos en ascuas, no sabíamos qué iba a pasar, definitivamente no podía prolongarse el mandato de Rubén Moreira, eso es inconstitucional, pero si se declaraba nula la elección habría que reponerla, y eso necesariamente tendría que ocurrir pasado el primero de diciembre del 2017, con lo que alguien tendría que ser designado gobernador interino. Pero no solo nosotros estábamos pendientes, porque esta clase de cosas sienta precedente, tanto para quienes ganan como para quienes quieren agandallar el triunfo a los que ganaron, por eso era tan importante el caso.

Pero con serlo tanto ¿usted cree que los magistrados del tribunal se apuraron?, por supuesto que no, se la llevaron con la calma de siempre, ¿qué les interesaba la transición constitucional de poderes, la planeación de un gobierno nuevo, el proceso entrega recepción en su parte operativa, la designación de los nuevos encargados de despacho, la transmisión de información sensible, en fin, todo lo que implica?, en absoluto. Si recibieron presiones del gobierno federal, de la propia presidencia y de la secretaría de gobernación, del gobierno saliente y entrante de Coahuila, siguieron con su calendario como si tal. Sí, de vez en cuando salían notas de que los ministros se habían reunido con tal o cual personaje, que aportaba pruebas, opiniones, lo que fuera, pero así como que aceleraran el trámite, de eso nada.

Al final privó lo que se conocía desde el 4 o 5 de junio, Miguel Riquelme asumió el poder con el carro andando, y el sexenio comenzó en condiciones de desconocimiento y teniendo que improvisar en cuestiones que debieron estar perfectamente planeadas y decididas, todo porque la burocracia judicial es inamovible.

Pues bien, recordamos aquello porque otra vez está Coahuila en el ojo del huracán, ahora con el tema de la procedencia o no procedencia de la reelección consecutiva de presidentes municipales que además, ocuparon el período de ajuste de un año, para el que también hubo un proceso electoral.

Son varios los alcaldes en situación de interesados en lo que la Corte decida en torno a un caso que han tenido suficiente tiempo para examinar, consultar, y sentenciar, y sin embargo… está en veremos. Importa que un alcalde en funciones sepa cuál puede ser su futuro inmediato, como candidato a la reelección, o como servidor público que pasa a las filas de los humildes mortales, pero eso es lo de menos, lo que es de más es lo relativo al futuro de la población de un municipio, que lo que necesita es la definición de a quienes podrá votar por estar en la boleta electoral.

Sí, la democracia a la mexicana, el derecho mexicanos son así, lentos, tortuosos, soberbios, se hacen del rogar, pues quienes tienen en sus manos las decisiones que importan a tantos, son meros humanos, y mexicanos para acabarla de fregar, con lo que comenzamos a entender las razones por las que esto nomás no avanza como debiera.

Entendemos que hay instancias, faltaba más en un sistema electoral y de gobierno tan terriblemente burocratizado como el mexicano, pero también estas instancias deberían operar en función de un calendario… de un calendario que no es el suyo, sino el de los interesados en la solución de los conflictos que se ponen en su escritorio para examen y solución.

Si el calendario del Instituto Electoral de Coahuila marca como fecha última para el registro de candidatos a la reelección tal día, bueno, pues la planeación de los involucrados debe estar en función inversa de esa fecha. Ahora sí que planear hacia atrás, hasta encontrar el día en el que están presentando las solicitudes y se están aceptando los casos.

Se ha corrido toda clase de rumores respecto a qué es lo que va a ocurrir. Que si la corte se tomará todo el tiempo que requiera, con lo cual de plano si la decisión no los favorece, los alcaldes tendrán que abandonar su intención de reelegirse.

Que si esto obligará a candidatos ya registrados y en campaña a renunciar y a sus partidos a tener que buscar sustitutos emergentes, los que además no pueden encontrarse entre los prospectos que se barajan actualmente, pues son funcionarios públicos obligados a renunciar, ellos sí conforme a un calendario que no se puede tocar.

En el colmo del rumor, se ha manejado como fecha tentativa para agotar las instancias legales, el mes de marzo del 2021, tiempo durante el cual buena parte de los aspirantes a la reelección  y el conjunto de los gobernados estará viviendo en vilo. A lo mejor no tanto como lo que pasó en 2017, pero tampoco demasiado lejos.

Los calendarios de la corte deben estar en función de las necesidades de quienes acuden a la justicia por justicia, no de la carga de trabajo de los burócratas del tribunal, buenos para darse sus aires de los grandes jurisconsultos, pero malos para pensar en que la gente, Coahuila, México requieren sentencias a la de ya.

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