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Delitos electorales a la carrera

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Dicen por allí, más bien por todos lados: no hagas cosas buenas que parezcan malas, hombre, se la dicen las mamás a sus hijas, y los papás a sus hijos, se la dicen los profesores a sus alumnos, y ni que decir, también se la dicen los dirigentes de los partidos políticos a sus candidatos, aunque allí el mensaje lleve su correspondiente jiribilla, y ya entrando en materia, también se lo dicen las autoridades electorales, y de pasada también las de procuración y administración de justicia a todos aquellos que no quieran ver sus nombres y sus dignidades arrastrarse por los juzgados penales y hasta en la cárcel.

Bueno está esa, dicha con la mejor de las intenciones de quienes saben cómo está el rollo, a quienes no tienen idea, pero allí andan de acelerados queriendo meterse a lo que no le inteligen, a ver si no se dan de cara contra el asfalto y sin meter las manos. Pero también hay otra, aquella no menos sabia pero un tanto menos conocida, de no atribuir a la maldad aquello que pueda ser explicado como mera estupidez…, o para que no se ofenda nadie, como mero desconocimiento de los ordenamientos jurídicos, ¿cuáles?, pues todos, así de sencillo, porque hasta donde sabemos, sigue vigente aquel precepto de la justicia a la mexicana, de que el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento, y para que vea que sí hacemos la tarea, aquí se las dejamos en latín para que la reflexione «Ignorantia juris non excusat«, principio que a nosotros nos parece de lo más pretencioso y soberbio, porque… ya parece que usted, yo, el vecino, el que está allá chiflando en la loma o el que va de paso en calidad de migrante, van a tener activo el chip que les dio el COVID-19 para recibir de Bill Gates las actualizaciones de todas y cada una de las leyes, reglamentos, y demás ordenamientos jurídicos aplicables a su mera existencia en un lugar determinado, esto para jugar al abogadete del demonio, y no satanizar así nomás porque sí.

Aquí van los hechos, con esa actitud entre suicida y valentona de los saltillenses de andar queriendo contarle las muelas a la muerte en plena pandemia de coronavirus, se organizó, se convocó y finalmente se realizó la enésima carrera atlética bajo el híper fresa nombre de: carrera 5K y 10 K Sushi y así… y aquí sí, declaramos nuestra absoluta incompetencia para interpretar a la fauna de las carreras aquí en Saltillo y en esta época, llevamos veinte años criticando a esta gente que olímpicamente le tumbó la “m” a la abreviación de kilómetro para dejarlo en la pura “k”, ¿cómo un gremio que es capaz de gastar el pavimento durante kilómetros y kilómetros, durante horas y horas, no pueden escribir, no pueden siquiera decir “km”, o kilómetros completo?, ya de por allí podemos decirle que se trata de un caso siquiátrico colectivo, y no uno sencillo, pero donde nos rendimos es en lo de Sushi y así… si acaso podríamos sospechar que es un caso de inflamación de las meninges, o algo todavía más grave, la frasecita por sí sola no significa nada, a lo mejor lo que deberían es plantarle el símbolo de copyright, para que nadie quiera robarles una sonsera como esa.

Bueno, pues el día último de enero se corrió la tal carrera 5K y 10K Sushi y así… regando virus de gripa, influenza, coronavirus y demás por las calles y avenidas de la capital de Coahuila. Como suele ser costumbre en esos eventos, la organización convocó a los corredores el día anterior, el sábado para más señas, a recoger su “kit”, que traducido al lenguaje de los humanos sería como el equipo, el paquete, algo así, conteniendo sus regalitos, los que les ensartan con el pago de la inscripción, de tal manera que los aficionados de correr un evento cada fin de semana tienen sus closets a reventar de camisetas y gorras que no se ponen jamás. Ah, pero como en el citado kit iba incluido el chip… ya ve que no nos equivocábamos al citar la teoría conspiratoria de Bill Gates, se le pidió a cada participante entregar su identificación personal, preferentemente (no podía ser d otra manera) su credencial de elector, para garantizar la devolución del tal chip, y alguien preguntará ¿pues no que mente sana en cuerpo sano?, pues sí, pero ¿para qué arriesgarse a que no les den de vuelta su chip todo sudado, enlodado, polvoso y cargado de COVID19 cepa saltillera?, mejor en un pacto de caballeros deportistas, me das tu credencial de elector, te empresto el chip, ¿no le la sueltas?, pues no corres, y vete a quejar a la PROFECO… si la encuentras…

Y allí tiene a la gran familia de corredores, no se si cinco mil, mil, quinientos por eso de la sana distancia (juar juar), o los que sean, que con ese candor de los deportistas, largaron su credencial de elector a una empresa privada, la organizadora, la famosa en ese sórdido medio de las carreras CHRONOSPORT, mismo documento oficial que permaneció en su posesión desde el sábado en la mañana hasta el domingo al terminar la carrera, sacarse los tenis apestosos y entregar el chip de referencia. 24 horas el ciudadano sin su credencial de elector, que hasta donde sabemos no es suya de sí, sino propiedad de la nación, 24 horas en las que una entidad equis, una empresa privada con fines de lucro, la tuvo en su poder…

Y aquí viene la pregunta ¿qué haría un equipo de mapaches, uno regularson, tampoco uno top of the line, con la credencial de elector de una masa de ciudadanos que confiadamente se las entregaron?, lo que guste imaginarse, desde clonarlas, escanearlas, insertarles el chip de Bill Gates, lo que sea, o nada, porque también como decíamos al principio, lo de las cosas buenas que parecen más que malas, un delito electoral, a lo mejor las pusieron en una caja que nadie abrió, que nadie tocó durante todo el tiempo que la tuvieron en su poder.

Este, como tantísimos otros asuntos, puede que no signifique mayor cosa, aunque puede ser que ocurra exactamente lo contrario, que se trate de una práctica cotidiana de la empresa esta CHRONOSPORT, y de otras parecidas, que con la mano en la cintura y con el pretexto de recuperar los chips, que han de ser carísimos según ellos, andan manoseando el documento, ¿manoteando el documento? durante un tiempo que ya quisieran mapaches de cualquier partido político para usos diferentes de los especificados en el programa
En nuestra aburrida opinión de espectadores de las carreras saltilleras, este asunto es de interés, mínimo del Instituto Electoral de Coahuila, pero también del Instituto Nacional Electoral, de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, de la Fiscalía General de la República, del poder judicial de la federación, el pedir, manipular, mantener en posesión, documentos electorales. A lo mejor es por pura estupidez, digo no se les ocurrió otra manera de evitar que los corredores se roben los chips de Bill Gates, o usar desechables que a fin de cuentas los paga cada participante, pero ¿y si no?…

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