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De MORENA tenías que ser

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

¿Ha visto usted una “unidad” de la Guardia Nacional?, sí, esas camionetotas Ford que antes se usaban para transportar cabritos, y que de un tiempo para acá se utilizan como vehículo de penetración… le dejan ir encima el mueble de dos toneladas a toda velocidad, del cual descienden seis, ocho, doce o más “elementos” de la Guardia Nacional, armados hasta los afilados dientes, que si uno no se muere allí mismo del susto, seguro sale del episodio con diabetes mellitus.

Vale la pena verlas, todavía son nuevas las camionetas, todas ellas blancas, nada de andarse camuflando con el entorno ni nada por el estilo, pero lo que interesa son sus tripulantes: hombres y mujeres, de riguroso… de riguroso nada, porque unos traen casco, otros traen gorra, otros no se cubren con nada, los hay quienes usan cubrebocas, algunos portan bandanas, cada quien a su gusto, lentes obscuros unos, dos que tres, que cuatro o cinco viendo el celular en vez de estar cumpliendo labores de vigilancia, que le dejan al compa que se sacó la lotería de ir parado empuñando la ametralladora pesada, a quien seguramente le hace maldita la gracia el aire en la cara, sobre todo cuando la unida’ viaja a toda velocidad. Bueno, esos los de fuera, porque los de adentro del vehículo, de cuatro puertas, esos pueden gozarla con calefacción cuando hace frío y con aire acondicionado cuando hace calor.

Ese es el despliegue que los ciudadanos de bien, y los malandros de mal, ven pasar por las calles, avenidas y carreteras, personal de la Guardia Civil a los que parece que el uniforme les da urticaria, porque cada quien lo porta a su gusto, es que ya ve, en este sexenio de prohibido prohibir, hay que andar lo más cómodamente posible repartiendo abrazos y no balazos.

Nada que ver con lo que uno conocía de antes, el personal militar, todos parejitos, el uniforme cumpliendo el objetivo de que todos se vieran y se reconocieran iguales, diferenciándose por las insignias de grado, arma o servicio, pero la gente estaba acostumbrada a ver a los soldados todos con el mismo corte de pelo, lo mismo todo, y si no nos acordamos mal, hasta estaba prohibido mezclar las prendas del uniforme, que si alguien lo hacía se ganaba la típica amonestación del superior, y de pasada un arresto, para que la pensara dos veces antes de querer darle su toque personal a la ropa.

¿Pero sabe qué es lo peor en esto de comparar a los de antes, los soldados, con los guardias nacionales? ¡que son los mismos!, por increíble que pueda parecer, la famosa Guardia Nacional, cuerpo creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador no se ha ocupado de buscar civiles para ocupar las plazas de guardias, luego de algún riguroso proceso de selección y de otro no menos duro de capacitación, no, por allí dicen que más del 90% de los integrantes de la GN son personas transferidas de grado o a la fuerza, del Ejército Mexicano, de la Armada,  y los pocos que se salvaron de la guillotina, de la policía federal, hoy extinta.

Se supone que la esencia de la decisión de transferir militares y marinos a la Guardia tenía que ver con sus cualidades, pero resulta que a las primeras de cambio se relajan hasta en cosas tan básicas y casi reflejas como la portación del uniforme, que los identifica como pertenecientes a un mismo cuerpo.

Si las cosas todavía se pueden poner peores, hay la sospecha de que una buena parte de los guardias “dobletean” como soldados, o para decirlo más puntualmente, que a veces los visten de verde, y otras los visten de camuflaje blanco, con lo que se hace menos entendible todavía que como militares regresan a guardar todas las formas, pero de guardias… todo se vuelve rocanrol.

Bueno, pues esta clase de cosas incomprensibles, se dan mucho en la cuarta transformación, donde la especialidad ha sido la de romper con los esquemas ¿cuáles?, todos los que ellos suponen que estaban asociadas a una manera corrupta de hacer las cosas, en los sexenios anteriores. Si bien comenzamos hablando de la guardia nacional, la intención era y sigue siendo la de hablar de los hombres y mujeres de MORENA, específicamente de aquellos que este partido político que nació como Movimiento y juró y perjuró que de allí no iba a pasar, a los que, y aquí podemos plantear una hipótesis de trabajo a comprobar, se comportan como los soldados cuando se visten de guardias nacionales, que todo, o buena parte de lo aprendido, y que se supone llevan grabado en el tuétano, se les olvida, o mínimo lo desprecian, con todo lo grave que esto puede llegar a ser.

No nos cabe en la cabeza lo sucedido en días pasados, que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral echó para atrás, literalmente mandó a la goma a 29, si no es que más, precandidatos a puestos de elección popular de los que se rifan el día 6 de junio. ¿la razón?, de todas las del catálogo que han salido a relucir: antecedentes penales, violación, violencia de género, etc., no ninguna de esas, por no entregar comprobantes de gastos realizados durante la etapa de precampaña…

Aquí lo que sorprende, o no debería, es que muchos de los señalados con dedo flamígero por el INE para regresarse con la cola entre las patas a su cantón, están políticos que han hecho huesos viejos en la grilla, lo que quiere decir que han tenido tratos suficientes con la autoridad electoral, de la que sabe cualquier persona desde el primer momento, que no se andan con jueguitos, si piden un papel, quieren ese papel, y si no lo entrega, hay una sanción. La diferencia ahora en todo caso fue que el castigo fue la cancelación de la candidatura.

Oiga, que dos aspirantes a gobernador, el de Michoacán y el demonio que se aparece por Acapulco y que quiere gobernar Guerrero, hayan olímpicamente desacatado los reglamentos, los exhortos, los recordatorios, de entregar sus comprobantes, es señal de que la cosa es grave, ¿qué cosa?, el creer que pueden burlarse o ignorar de lo que dice el INE y no pase nada. Que tres, sí tres precandidatos a la presidencia municipal de Torreón, hayan sido omisos de lo mismo, es todavía peor síntoma, porque dos de ellos provienen de partidos políticos distintos del despapaye que es MORENA para todo, ¿viniendo de un partido como Acción Nacional, que se pasa de recto hasta el aburrimiento, y pretender irse por la libre como si fueran de analfabetos o que aun sabiendo leer se rehúsan a cumplir con cualquier cosa que esté escrita como ordenamiento o ley, está todavía peor.

Es ni más ni menos que lo que le platicamos que sucede con la Guardia Nacional y el Ejército, pareciera que sí es cierto aquello de que el hábito hace al monje… o lo deshace. Nomás se visten de morenistas, se sienten que ninguna norma les aplica, y a saltarse todas las reglas, que al fin saben que alguien pegará de gritos por ellos alegando que son ataques a la democracia.

Que esto sirva de lección, las leyes están para acatarse, sea quien sea o haya sido quien haya sido. La opción contraria es algo que ninguno de nosotros quiere siquiera considerar como posible por un momento.

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