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A ése ya lo ‘maicearon’… ¿quién sigue para defender el agua de San Francisco del Progreso?

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Esto podría parecer una anécdota de esas totalmente descartables, de esas cosas de las que uno se entera un minuto, que le provoca alguna menos que mediana reacción y que al minuto siguiente ya la olvidó, para dar paso a alguna otra igual de intrascendente, porque a qué más que la verdad, en nuestro mundo contemporáneo, la mayoría de la información que flota en el ambiente, son hechos que ni fu ni fa.

De repente escuchamos en una grabación de una estación de radio de la ciudad de Parras, Coahuila, que la conductora se lanzaba con uñas y dientes en contra de una nota aparecida días antes en dos medios también estatales, El Demócrata y Televisión de Parras. Con ese ‘estilito’ tan particular de ciertos comentaristas, acusaba a los autores de las notas de falsear la información, literalmente de inventar hechos y situaciones que no tenían nada que ver con la realidad, algo que tenía que ver con Casa Madero, al parecer propietaria de la radiodifusora, y que es a la sazón, de las empresas más importantes económicamente hablando, instalada en el municipio de Parras de la Fuente, con proyección nacional y hasta internacional por los productos que fábrica.

En el argot del gremio, es bien sabido que perro no come perro, y no porque a los periodistas no nos encante destrozarnos mutuamente, como por lo demás, ocurre en prácticamente cualquier profesión y entorno social, la diferencia en todo caso radica en que los periodiqueros solemos tener la lengua bien afilada, además de una memoria paquidérmica, y un archivo que, sí, podrá estar todo lo desorganizado que usted quiera, pero donde al final de cuentas terminamos encontrando lo que andamos buscando, siendo que el tiempo de búsqueda nos da un precioso tiempo para ir armando la nota para que quede como uno la quiere. Por eso es por lo que, en un pacto de caballeros, o de lo que sea que seamos, procuramos evitar el canibalismo gremial.

Ah, pero nunca falta quien venga a azuzar a un periodista contra otro, instante en el que quien recibe la nota como si de oro molido se tratara, debería ponerse sus guantes aislantes, no sea que la kriptonita contenida debilite sus poderes y obnubile su juicio. Así les pasó a los de la estación de radio, creyeron que les había caído en las manos la nota del año, una con la que desmadrarían a la competencia, y cometieron el más grande error en que puede caer un periodista: no verificar la información que les están dando, como tampoco averiguar las razones por las cuales se las están proporcionando, seguramente no será por su linda cara.

El caso es que tronó la nota como si fuera una bomba: El Demócrata y Televisión de Parras habían publicado información falsa, que por lo demás, esa sí que era una noticia digna de ir a la Fiscalía General de la República, a la Bolsa Mexicana de Valores, a la Secretaría de Economía, y a una docena más de dependencias federales, estatales y municipales: no era cierto que la Unidad de Inteligencia Financiera, dependiente más o menos orgánicamente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, estaría investigando a la empresa Casa Madero por posibles delitos relacionados con la operación con recursos de procedencia ilícita.

¿Realmente alguien piensa que un periodista con quince días de experiencia, no digamos de varias décadas, se iba a aventar un palomazo como ése, sobre todo sabiendo lo delicadísima que tienen la piel los empresarios vitivinícolas y el placer malsano que obtienen al lanzar a sus abogados y despachos jurídicos para convertir en pinole a quienes les llevan la contra?, simplemente no tenía lógica, pero como siempre, al mejor cazador se le va la liebre lampareada.

Primera regla del periodismo: para poder publicar algo de alguien que se va a sentir afectado, agredido, vilipendiado, descubierto, es tener los pelos de la burra en la mano. Para el caso de la nota que nos ocupa… los reporteros del Demócrata tenían los pelos de la burra, y los tenían porque personas cercanas a un fulano que se llama Benjamín Pachicano Rodríguez se los entregó, mostrándoles además “miren, esta es la burra, este es el cuchillo con el que le tumbé el copete, y ahorita la llevo de regreso para que no se den cuenta que yo fui el que la sacó del corral”.

Disculpe lo burdo del comentario, pero fue así, o todavía más pedestre si se puede, porque el que muy a las calladas soltó la información de que a Casa Madero la traía entre ceja y ceja la oficina comandada por Santiago Nieto Castillo es parte del grupo que presentó la denuncia ante la autoridad federal, cercano al mismísimo líder campesino, según él, comandante plenipotenciario de las fuerzas vivas del ejido San Francisco del Progreso, municipio de Parras de la Fuente, Benjamín Pachicano Rodríguez.

A todo periodista le cae súper una nota así, pero pide respaldo documental, para no quedarse con la pura hablada que como sabemos, aunque estuviera grabada o filmada, luego luego se acobardan de que los falsificaron, los impersonaron, como si fueran la gente más importante del mundo, artistas de televisa o algo así. Y he aquí que a la hora de la hora, sale con que no, no es cierto.

Según el Pachis, de quien diversos integrantes del movimiento de la defensa del agua aseguran que «ya lo maicearon», no había ninguna denuncia que él supiera, en contra de la honradísima, eficientísima y ecologísima, o como se diga, Casa Madero, y menos todavía que él, el ejidatario más honrado, entrón, valiente, veraz que hubiera recorrido los siete mares del Cretácico, tuviera algo que ver con eso. Hasta allí la amplitud de miras del Benjas, a quien sus benefactores, sus patrones o ya de perdida sus representados ejidatarios, deberían hacer una colecta para mandarle hacer unos anteojos, o ya de perdida apuntarlo a ver si el Club de Leones o los Rotarios le consiguen unos de segunda mano.

Nunca, pero nunca se acordó el Pachis que estaba tratando con periodistas, que sí, todo lo tenemos traspapelado, pero nada se nos pierde, y ellos y nadie más, habían filtrado el oficio que la Dirección General de la Unidad de Inteligencia Financiera, pero no nomás se los enseñó, ¡les entregó copia!, craso error, sobre todo si quería al rato jugarnos las contras, o se iba a desdecir.

Para acabarla, ya ve como son los burócratas, siempre comienzan ejecutando al mensajero, en este caso el oficio de respuesta está dirigido a Benjamín Pachicano Rodríguez y otros, diciendo con todas sus letras que es en atención a su oficio de denuncia, dejando claro que es él y nadie más, quien le pone el dedo a Casa Madero por el uso de recursos de procedencia ilícita, ya de cómo se enteró él, vaya usted a saber. Se cierra el caso.

Como dijimos al principio, esto puede parecer un asunto perfectamente olvidable, un pleito entre periodistas, que ojalá se maten entre ellos, pero no, hace referencia a prácticas marrulleras de un representante ejidal, una autoridad, frente a cuestiones de gran envergadura política, económica y sobre todo penal, que pueden afectar a todo el municipio de Parras de la Fuente, sus habitantes y su actividad productiva.

¿Entonces mi Pachi? ¿en qué quedamos?, ¿qué vas a filtrar la próxima vez, vas a falsificar los pelos y a la burra también?

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