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35 kilogramos

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

El fin de semana pasado estuvo movido en la capital de Coahuila. En la Colonia Rubén Jaramillo se desató una balacera, según algunos reportes, según otros la cosa fue más tranquila, más labor de inteligencia que de uso de la fuerza. Lo cual no deja de tener su importancia, ya que esas cosas que ocurren en la cuadra, en la calle donde uno ha habitado desde siempre, resulta que estaba siendo utilizada para almacenar, distribuir, quien sabe si hasta para fabricar droga. ¿Qué dicen que ojos que no ven, corazón que no siente?, pues más o menos eso, porque en los barrios chismosos del Saltillo de siempre, en donde todo el mundo sabe todo de todos, es raro que esta clase de incidentes hayan ocurrido sin que nadie lo notase.

Pero bueno, a lo que íbamos, según los boletines oficiales, se logró el decomiso de 35 kilogramos de la droga denominada Cristal, aunque otras versiones que corrieron al principio hablaban de 30, la diferencia no es mínima, afortunadamente entre la primera y la última, hubo ganancia, y no como estamos acostumbrados a escuchar, que se va perdiendo en el camino, hasta que al ministerio público llega una fracción del decomiso original, y lo que se quema en las periódicas ceremonias en las que para dolor de traficantes y adictos, se incinera la droga asegurada durante un período equis de tiempo, quién sabe realmente cuánto se está quemando y qué cosa es.

No, nos dijeron que eran 35 kilos de Cristal, que es el nombre callejero, bueno uno de ellos, el más genérico, de una metanfetamina, que tiene entre sus características el no ser natural, sino tratarse de una droga sintética, altamente adictiva, y comparativamente barata, que tiene graves efectos en la salud de quienes caen en la adicción, que van desde una dentadura echada a perder y un aspecto envejecido, que serían las leves, hasta la falla hepática, daño cerebral y hasta la muerte.

35 kilos de cristal, si pensamos que se comercializa por gramo, equivale a 35 mil dosis de la droga… que para una ciudad del tamaño de Saltillo y su área conurbada, es demasiado… por más que este haya sido solo un golpe, fuerte, pero no devastador para el mercado de la droga en la capital de Coahuila. Habrá adictos con suficiente capacidad económica para aplicarse el gramo entero, pero estos serán los menos, lo más probable, y sin que seamos no remotamente conocedores del tema, aguanta hasta diez recortes, con lo que las 35 mil dosis originales podrían llegar a convertirse en 350 mil, y allí ya es una amenaza respetable, la que como decían los boletines policiacos de antes, se logró interceptar antes que llegaran a las calles.

Ojalá tuviéramos en la mano el parte oficial, porque lo que se dijo es que se habían cateado varios domicilios en la colonia Rubén Jaramillo, ya con ser más de uno nos da idea de dos cosas, la primera es de que se trata de una operación en forma del crimen organizado, a lo mejor no en gran escala… todavía, pero sí con suficientes recursos y estrategias como para armar un esquema de evasión, protección, contrainformación, etc. la segunda no es menos importante, la capacidad de las autoridades de desarrollar una cuidadosa labor de inteligencia, de ir cercando a los delincuentes, labor que además no se filtró como para permitir que se evadieran, bueno, de los perpetradores, para no variar, de eso no se dice nada, algo se dejó ir que había detenidos, pero nada confirmado hasta el momento.

Según algunos artículos que consultamos, el cristal es una droga que tiene efectos relativamente persistentes, dependiendo de la persona, el organismo y el metabolismo de quien se trate, puede llegar a durar hasta doce horas, que es mucho más de lo que ofrecen otras drogas, más caras y más baratas. Lo que sí, y como cualquier adicción, luego del bajón, lo que pasa es que la persona, hombre o mujer, vuelve a querer otra dosis…

Cada quien puede hacer los cálculos que quiera, desde hace más de un año que se viene diciendo que el Cristal es la droga de mayor consumo entre la población de adictos, habiendo rebasado a la mariguana, la cocaína y otras naturales y sintéticas, esto debido a su precio, más o menos accesible, dados los ingresos promedio de los coahuilenses. Habrá gente que pueda costearse una dosis diaria… habrá otros que una a la semana, habrá quienes consuman como dijimos, el gramo completo, y otros que se conformen con la cortada, y esos quien sabe qué es lo que se están metiendo, lo original más lo que le ponen que hace que parezca original.

A lo que vamos es que sí, son 35 kilogramos los de este decomiso, pero ¿quién puede responder con precisión cuánto es lo que demanda, digamos, Saltillo en un tiempo dado, volvamos a decir, una semana, un mes?  Esto solo lo podría responder “el jefe de la plaza”, bueno, y eso si es que hay uno solo, porque si hay varios, de aquí a que contabilicen lo que venden, ya no sirvió el dato, además de que, por supuesto, ellos lo que venden es el cristal por gramo, ya si algún empresario de medio pelo lo recorta, pues ya se entrampó todo el cuento de las dosis, por más que el bloque siga siendo el original.

Porque treinta y cinco mil dosis se nos hace un mundo, 350 mil dosis se nos hacen diez mundos, pero ¿en cuánto tiempo se acaban los adictos ese volumen?, ¿cuándo vuelve a llegar otro embarque igual?

Si quisiéramos enfrentar el problema social, de seguridad y de salud pública que significa la presencia de 35 mil dosis de esa droga en concreto en la ciudad, tendrían las autoridades que destinar importantes recursos económicos, humanos y de todo tipo para contenerla. Hagamos una comparación, con el esfuerzo y el costo que implican los operativos anti alcohol, a lo mejor son más los borrachos que conducen un vehículo que los adictos al cristal, aunque a lo mejor son menos, del anti alcohol nos queda claro que el objetivo es que “si toma no maneje”, por los accidentes que puedan ocasionar, ¿pero cual será un objetivo de un operativo anticristal, que es diez, cien o mil veces más dañino que el alcohol?, y de esto no hay nada formal, al menos con la nomenclatura que podría y debería tener.

Será que seguimos nosotros atarantados con la cantidad, los 35 kilos que se convierten en 35 mil o 350 mil dosis, mismas que los saltillenses se “esnifean”, se inyectan o como sea que se la toman. Lo que las autoridades han estado haciendo y logrando es atacar la oferta, pero ¿y la demanda?, esa va creciendo y creciendo, eso sí, lastimada porque con cada decomiso les suben el precio de calle.

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