fbpx

EU mata con un dron a Ayman al-Zawahiri, líder de Al Aaeda; Biden afirma que fue «una operación exitosa»

“La operación fue exitosa y no hubo víctimas civiles”, asegura el Presidente norteamericano.-

Washington, DC., 01 de agosto 2022.- Estados Unidos ha matado en una operación con drones llevada a cabo en la madrugada del pasado domingo en Kabul a Ayman al-Zawahiri, líder de Al Qaeda, “el terrorista más buscado del mundo”, según han confirmado fuentes de la Administración norteamericana. “La operación fue exitosa y no hubo víctimas civiles”, dijo el propio Presidente de los Estados Unidos.

El presidente Biden, que aún está confinado por una recaída por coronavirus dada a conocer el pasado sábado, tenía previsto hablar por televisión desde la Casa Blanca en la tarde de este lunes (horario estadounidense) para ofrecer más detalles del operativo.

Este anuncio se produce dos semanas antes de que se cumpla un año de la caótica retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán, salida que permitió el verano pasado a los talibanes recuperar el control del país 20 años después de su derrocamiento. Aquella operación fallida marcó el punto más bajo de la presidencia de Biden hasta la fecha, un golpe del que en cierto modo aún no ha conseguido levantarse en términos de reputación y de aceptación ciudadana. La operación de este fin de semana demuestra que Estados Unidos tiene capacidad para efectuar operaciones antiterroristas de gran impacto pese a no tener presencia sobre el terreno.

Al-Zawahiri asumió el liderazgo del grupo después de la muerte de Osama bin Laden, asesinado en mayo de 2011 en la localidad de Abottabad (en el norte de Pakistán) por un comando especial del Ejército estadounidense, y ante la atenta mirada en directo desde la Casa Blanca del entonces presidente, Barack Obama, y de su vicepresidente, Joe Biden. Hasta su muerte el domingo, Al-Zawahiri estaba en lo más alto de las listas de los terroristas buscados por Washington, en las que ingresó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Funcionarios del Pentágono han asegurado que el ataque de este fin de semana no lo llevaron a cabo militares, por lo que todo indica que fue cosa de la CIA. Fuentes de la agencia se negaron a confirmar ese extremo inmediatamente. Para el Pentágono era un objetivo declarado volver a descabezar a Al Qaeda. Este fin de semana las fuerzas estadounidenses han cumplido con ese objetivo. El FBI ofrecía 25 millones de dólares por información que condujera a su captura.

Al-Zawahiri, de 71 años, había evitado regresar a Afganistán durante años por motivos de seguridad. Su reaparición en Kabul, la capital de Afganistán, sugiere que había relajado sus prevenciones y que los talibanes no están manteniendo su compromiso de mantener a Al Qaeda fuera del país centroasiático. Su Gobierno ha reaccionado con un comunicado que aporta nuevos detalles, aunque sin detallar las pruebas: el ataque se llevó a cabo en una casa residencial en el área de Sherpur, un céntrico barrio de alta sociedad frecuentado por funcionarios del Gobierno talibán. En una serie de tuits, el portavoz Zabiullah Mujahid ha dicho este lunes: “La naturaleza de lo sucedido no estuvo clara desde el principio”. Los servicios de seguridad e inteligencia del Emirato Islámico investigaron el incidente y “los hallazgos iniciales determinaron que el ataque fue llevado a cabo por un dron estadounidense”.

Condena enérgica de los talibanes

Mujahid ha añadido que Afganistán “condena enérgicamente este ataque con cualquier pretexto y lo considera una clara violación de los principios internacionales y de los Acuerdos de Doha”. Para los talibanes, esos acuerdos excluyen la legitimidad de conducir un ataque con drones en Kabul, de ahí que, según indican los expertos en seguridad en Washington, la operación se haya atribuido a la CIA, para evitarse los problemas que habría conllevado una participación del Ejército.

Funcionarios de la Administración de Biden han confirmado que el asesinato es fruto de semanas de preparación de un golpe de enorme efecto. “Estamos ante un gran éxito de los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos. El resultado de incontables horas de recolección de inteligencia durante muchos años”, ha celebrado en declaraciones a The New York Times Mick Mulroy, exagente de la CIA y alto funcionario del Pentágono. “Probablemente [Al-Zawahiri] creía que nunca seríamos capaces de localizarlo. Pero estaba equivocado”.

El terrorista caído proviene de una distinguida familia egipcia con pedigrí político e intelectual. Su abuelo Rabia’a al-Zawahiri era imán en la Universidad de al-Azhar en El Cairo. Su tío abuelo Abdel Rahman Azzam fue el primer secretario de la Liga Árabe. El terrorista ahora muerto fue crucial en la preparación de los ataques del 11-S, los más mortíferos de la historia de Estados Unidos, que conmovieron al mundo y dejaron casi 3.000 muertos.

“Esos 19 hermanos salieron y entregaron sus almas a Alá todopoderoso, y el Dios todopoderoso les ha concedido esta victoria que estamos disfrutando ahora”, dijo Al-Zawahiri en un mensaje grabado en video y publicado en abril de 2002. Se refería, claro, a los 19 terroristas que participaron en los ataques con aviones comerciales llenos de pasajeros que impactaron en las Torres Gemelas, en Nueva York, y en el Pentágono, a las afueras de Washington. Aquel fue el primero de los mensajes que el terrorista, que devino líder de Al Qaeda tras el asesinato de Bin Laden, envió a lo largo de los años desde lugares remotos, sin identificar, con los que desafiaba a las autoridades estadounidenses.

Para cuando llegó el 11-S, Al-Zawahiri ya llevaba décadas de militancia, que comenzaron con su participación en 1981 en el asesinato del presidente egipcio Anwar Sadat, tras el que acabó en la cárcel. Desde 2001, estuvo permanentemente en fuga. En aquellos años que siguieron a la invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos sobrevivió a un ataque en la escarpada y montañosa región de Tora Bora en Afganistán. En aquella operación murieron su esposa y varios de sus hijos.

El ataque, que ha acabado con su vida dos décadas después de que Washington lo pusiera en su punto de mira, supone un triunfo para la Administración de Biden en materia antiterrorista. El presidente estadounidense cuenta con los niveles de popularidad más bajos que se recuerdan para un líder con tan poco tiempo en la Casa Blanca. Pero en las últimas semanas ha encadenado varios golpes de efecto, como el acuerdo con su senador rebelde, el demócrata Joe Manchin, para impulsar su agenda política y económica, o la aprobación en el Senado de una ley que incentiva la fabricación de microchips estadounidenses ante la feroz competencia china.

A mediados de julio, Estados Unidos anunció que mató en Siria a Maher al Agal, líder de su otro gran enemigo sin rostro en la región, el grupo Estado Islámico (EI), durante un ataque con drones, una operación que “debilitó considerablemente la capacidad” de la organización ‘para preparar, financiar y llevar a cabo operaciones en la región”, según afirmó un portavoz militar estadounidense.

(Con información de El País)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: