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Golpe a Sheinbaum: inmiscuyen a García Harfuch, su jefe de policía en el caso Ayotzinapa

FGR implicó a García Harfuch en “cónclave” inicial para la “verdad histórica”.

Omar García Harfuch. (Foto de Antonio Cruz/Cuartoscuro,com.)

El comienzo de la versión de Jesús Murillo Karam se gestó dos días después de atraer el caso, según las imputaciones realizadas en el Reclusorio Norte contra el extitular de la PGR

CDMX., 20 de agosto 2022.- La Fiscalía General de la República (FGR) implicó al actual jefe de la policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, en la reunión para poner las bases de la verdad histórica que explicaría la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El nombre del secretario de Seguridad Pública capitalino fue mencionado durante la audiencia de imputación contra Jesús Murillo Karam, quien fuera titular de la Procuraduría General de la República (PGR), y quedó detenido ayer 19 de agosto por su presunta participación en construir una falsa versión que pretendía resolver el caso con un carpetazo.

García Harfuch fue comisionado de la extinta Policía Federal en Guerrero y llevaba 22 meses en el cargo cuando sucedieron los hechos en Iguala. Ahora se le ha involucrado directamente como parte del equipo que se reunió para establecer las líneas generales de lo que había ocurrido con los normalistas.

De acuerdo con los reportes, el actual funcionario de Claudia Sheinbaum fue mencionado por Lidia Bustamante Vargas, agente del Ministerio Público Federal del Caso Iguala. La agente de la FGR dijo que Murillo Karam tuvo una junta con diversos mandos, dos días después de que se atrajo el caso en la dependencia que encabezaba.

En esa reunión del 7 de octubre de 2014, alegó Bustamante Vargas, estuvieron Tomás Zerón de Lucio, extitular de la Agencia de Investigación Criminal; Gualberto Ramírez Gutiérrez, excoordinador Antisecuestros de la SEIDO; José Luis Martínez Pérez, quien fuera delegado de la PGR en Guerrero, ; Carlos Gómez Arrieta, exjefe de la Policía Federal Ministerial; y Omar García Harfuch.

Los datos sobre el encuentro de alto nivel fueron aportados por Bernardo Cano Muñozcano, pues el secretario particular de Tomás Zerón se convirtió en testigo colaborador, apegándose a la figura del criterio de oportunidad. Eso permite beneficios en el caso si el acusado coopera para aportar informes que lleven contra objetivos de relevancia.

Según el testigo colaborador, el entonces gobernador Ángel Aguirre también acudió a la reunión, pero cuando llegó, la mayoría de los funcionarios se retiraron y solo se quedaron los mandos. Entre aquellos que se retiraron también estuvo Cano Muñozcano y no pudo ver que se planearan cuestiones ilícitas.

Sin embargo, la FGR asegura que esta cita entre empleados gubernamentales de primer nivel fue el comienzo de la verdad histórica. Bustamante Vargas alegó que todo comenzó ese día para maquinar un artificio en aras de desactivar la indignación y presiones sociales por la desaparición de los estudiantes.

Fue un cónclave donde hubo una planeación, fueron los actos preparatorios para los hechos del 27, 28 y 29 de octubre y 7 de noviembre.

Según las nuevas investigaciones, en esos días se detuvo a cuatro miembros de Guerreros Unidos que fueron torturados por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México y la Agencia de Investigación Criminal que lideraba Tomás Zerón.

A partir de entonces se creó una narrativa para apuntar que los normalistas fueron quemados en un basurero de Cocula, cuyos restos arrojaron al río San Juan, según acreditaron expertos designados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para brindar asistencia técnica internacional en las indagatorias.

En el expediente verificado por Infobae México sobre cuestionamientos previos a García Harfuch se detalla que fue citado para declarar el 25 de abril de 2016 ante la PGR, cuando ya había pasado un año y siete meses desde la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

En ese documento indicó que fue nombrado Coordinador Estatal de la Policía Federal en Guerrero desde el 12 de febrero de 2013, encargado de vigilar las vías federales de comunicación, atender accidentes o imponer infracciones vehiculares.

Pero el día de la desaparición de los normalistas no estaba en la entidad, porque fue comisionado para apoyar en Michoacán desde el 8 de septiembre de 2014, pues recién comenzaba la Gendarmería y debía acudir en actividades confidenciales por órdenes superiores recibidas vía telefónica.

Sus intervenciones terminarían el 22 de septiembre, pero la misión se prolongó hasta el 7 de cotubre en cumplimento a instrucciones vía telefónica del comisionado general Enrique Francisco Galindo Ceballos. La fecha en que señaló haber terminado su comisión es la misma que fue mencionada como el día de la reunión con altos mandos que incluyeron a Murillo Karam.

En múltilpes ocasiones, García Harfuch ha negado conocimiento de lo que pasó entre el 26 y 27 de septiembre en Iguala, porque ha argumentado que no estaba al mando de la Policía Federal en ese momento en Guerrero. En las declaraciones dijo que dejó en el cargo a José Antonio Cabrera Méndez.

Pero también se apunta a que recibió órdenes en tiempo real por los sustitutos en el puesto, pues era de los principales responsables de la corporación. Ese nivel de importancia explica su encuentro con Murillo Karam y el resto.

García Harfuch también fue implicado por un testigo como agente sobornado por Guerreros Unidos, el grupo que desapareció a los estudiantes. En los últimos años ha sido cuestionado por familiares de los normalistas, porque actualmente no hay intereses que lleven a esclarecer si tuvo algo qué ver en el crimen de Estado.

En las declaraciones de Juan, un presunto delincuente, se apuntó que recibía hasta 200 mil dólares mensuales para permitir el trasiego de drogas. Añadió que el mando de la Policía Federal brindaba información sobre posibles operativos. Además, facilitaba que se traficara heroína, dinero y armas.

El nombre de Omar García Harfuch también apareció en una libreta que fue decomisada a Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos. Esta agenda de contactos fue ocultada en un primer momento y también incluía el número como identidad de Leonardo Octavio Vázquez Pérez, exsecretario de Seguridad Pública de Guerrero.

Cuando salieron a la luz las declaraciones del testigo colaborador en 2021, García Harfuch volvió a negar las acusaciones dolosas realizadas por el delincuente. Aseguró que en su carrera había combatido al crimen y para entonces, ya había sufrido una represalia del Cártel Jalisco Nueva Generación, como parte del riesgo de sus labores. Pero aún no se ha pronunciado sobre las nuevas menciones en la audiencia de Murillo Karam.

(Con información de Infobae México)

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