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AMLO, la 4T y el miedo de perderlo todo

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Al centro, el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el aspirante a gobernar Coahuila, Armando Guadiana. ¿Cuál es el temor de Morena?

Recordamos un hecho, este sí de probable relevancia para la seguridad nacional, no como otros que hasta el trenecito de la feria y el volantín de los juegos lo declaran así de manera tan rimbombante y en su deseo, inapelable. Era presidente de la república Vicente Fox Quesada, iniciativo privado con gusto por el poder público, quien ratificó la práctica de la presidencia de la semana inglesa, inaugurada sexenios antes.

Al mandatario le gustaba irse los fines de semana a su rancho, allá en San Cristóbal, en el estado de Guanajuato, para dedicarse a esas cosas que se dedican los presidentes en su tiempo libre: pensar mariguanadas, ver cómo hacía más grande su modesto ranchito, y por supuesto esperar la misa del domingo para acudir con la Sra. Martha y el resto de su familia para ponerse bien con el cielo.

Pues vino a suceder que en una de esas, un grupo, no muy grande, pero sí algunas decenas de persona agremiadas a El Barzón, decidieron no dirigirse a la ciudad de México, donde casi seguro nadie haría caso a sus demandas y exigencias, siendo de campo, prefirieron irse al rancho de San Cristóbal, para agarrar en corto al presidente y tratar directamente con él sus inquietudes, sin intermediarios.

Y allá sale Fox, todo botas, sombrero, camisa a cuadros y hebilla de plata en el cinturón piteado, y se encuentra con que todo el aparato de seguridad del estado, del estado mexicano, dedicado en primera y última instancia a cuidar de su persona y su investidura, no había servido para nada.

Allí está el presidente de México, en traje de domingo, dirigiéndose a la iglesia del pueblo, y se encuentra con tantos más cuantos barzonistas que le impiden el paso. Los guardias presidenciales destacados para la fajina del rancho digamos que sí, hubieran sido suficientes para contener cualquier eventualidad, que afortunadamente no se llegó a presentar, pero todo quedó resuelto gracias al don de gentes del dicharachero mandatario, quien desactivó él solo un problema que ponía en evidencia la incompetencia de su gobierno.

Análisis posteriores dieron cuenta de que, efectivamente, el personal de campo de la secretaría de gobernación, los soplones de siempre, habían pasado sus reportes, habían avisado lo que se estaba cocinando, pero como ningún mando en la jerarquía, de jefe de sección hasta secretario de gobernación y de la defensa, inteligencia militar, CISEN, guardias presidenciales y demás, fallaron en movilizar una fuerza que contuviera un ataque al presidente en su propia casa. Aquel domingo de terror, que no hubo que lamentar, fueron demasiados los errores que se cometieron, y pocas las cabezas que rodaron por no hacer su chamba.

Eso en México. Desde muy al principio de la revolución cubana, el régimen de Fidel Castro se sintió sumamente débil y susceptible de traiciones y posibles atentados, así que con la escuela de los países de la órbita soviética, diseñó un sistema de seguridad del estado que llevó a tener espías en cada colonia, en cada calle, en cada edificio de departamentos, en cada oficina y en cada fábrica.

Eran y siguen siendo miles los informantes al servicio del régimen, que así ha logrado contener, ya que no del todo controlar, el disgusto de la población contra un sistema de gobierno que a lo mejor funcionó un tiempo, pero que ha dejado de hacerlo.

Hasta una canción de Carlos Puebla hay sobre los comités de defensa, allí ensalza ese esquema policial que era poco menos que una pesadilla en la que nadie sabía quién podía ser un delator, y qué podría ir a decir a las autoridades de uno, fuera cierto o falso, que eso es lo de menos, sino llenar su cuota de denuncias, para así hacerse de méritos en un modelo de terror que todavía prevalece.

Bueno, pues de la canción, o de alguna borrachera a base de mojitos, el presidente López Obrador y sus cercanos sacaron la idea de crear igual, comités, o como les llamaron acá, Coordinaciones de Defensa de la Cuarta Transformación, que en algunos estados ya funcionan como una estructura paralela a las de los servidores de la nación, que son empleados del gobierno federal y a la estructura partidista  de MORENA, en una muestra más de la esquizofrenia de este gobierno, que considera enemigos hasta a los mismos de casa, y pone a unos a vigilar a otros, y de pasada al resto de la población.

Ponga que en China, o en la Alemania del Este, en Bulgaria o en la Unión Soviética hubiera un cierto grado de razón de sentir que pudiera haber alguna amenaza contra regímenes que no se sentían particularmente seguros de su poder, de su control y de su permanencia, ¿pero en México?

Como lo han dicho muchos analistas, ningún presidente ha sido tan poderoso como lo es López Obrador, nadie ha ejercido un control tan amplio y riguroso sobre los otros poderes de la unión, sobre organismos autónomos, sobre el empresariado y muchos sectores de la sociedad, y sin embargo… es mucho el miedo a perder lo que han conseguido, que es lo que los motiva a buscar medidas de excepción para que nadie pueda quitárselos, por la vía democrática o por ninguna otra.

¿De veras es tanto el cariño que le tiene la cuarta transformación al ejército?, siempre los odió, los acusó de ser parapeto del gobierno neoliberal, y cuando se vuelve gobierno los consciente mucho más que las administraciones anteriores.

Lo mismo con los comités de defensa, sí, claro que todos quieren conservar el poder, pero si se pierde en buena lid, ni modo, a nadie antes que ahora se le ocurrió crear comités de defensa, y ahora existen con una descripción de funciones casi secreta, solo lo que dice el nombre: es una estructura, una coordinación, con el objetivo de defender ¿qué?, a la 4T, y es aquí donde hay que hacer la pregunta ineludible ¿de veras está bajo ataque la cuarta transformación?, ¿de veras es tan grave el peligro que perciben que dobletean y tripletean estructuras de control, con la intención de desactivar cualquier ataque que pudieran dirigir contra ellos?, lo dudamos.

Dicen que en otros estados el coordinador nombrado para la defensa de la cuarta transformación automáticamente se convierte de forma automática en candidato al gobierno del estado, porque las coordinaciones tienen jurisdicción estatal, eso se decía originalmente de las superdelegaciones y ya ve, se fueron desgastando por su ineficiencia, y tanto que al menos en Coahuila ya ni figura nada nada.

Y lo verdaderamente crucial ¿por qué no han nombrado a nadie coordinador de defensa de la 4T en Coahuila?, ¿Por qué el desprecio?, ¿por qué el temor de que no funcione lo que sí en otros estados? ¿o es la gente, no quieren mandar una señal de que hay algo que no está planchado, que los que dicen que son, no lo son tanto. ¿es por eso que en Coahuila sigue tan indefensa la 4T?

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