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AMLO y su “sexennium catastrophicum”

Por: J. Alfredo Reyes

México está viviendo la peor catástrofe educativa de su historia. Echar abajo la reforma de Enrique Peña Nieto y soliviantar al sindicato magisterial va concatenando junto con la pandemia, la deserción escolar, la inseguridad y la pobreza un desastre educativo sin precedentes. De por sí esa reforma del 2013 se quedaba corta para poder competir con el alto nivel educativo de Asia y Europa. Un sueño imposible hacia el desarrollo tecnológico y el progreso. La maestra Delfina Gómez resultó una verdadera nulidad. La nueva secretaria, Leticia Ramírez, será peor que doña Delfina en vista de su afinidad con el SNTE y la CNTE, la cirrosis de la educación en México.

Ya se imaginará usted todos los “logros sindicales” que Leticia Ramírez concederá a los gremios en aras de su colaboración electoral. Cosa de ver al dócil y sumiso líder “nylon” del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, preparando el fraude electoral a favor de Morena en el 2024 y en pleno ofertón mercantil sindical a cambio de riqueza e impunidad.

Y es que la reforma de Peña era un avance positivo para la educación. La reforma incluyó un sistema de evaluación (mérito contra ineptitud), un servicio profesional docente (las plazas ya no serían hereditarias), escuelas de tiempo completo (Corea impone 50 horas de clases a la semana en secundaria). Pero el presidente Andrés, que es un burro notable, derogó esta reforma por su afinidad sindical.

Y cierto es que Delfina y Leticia serán las peores secretarias de Educación de nuestra historia. Comparar a estas mujeres con el “Rojo” Narciso Bassols nos causa grima. Esta crónica de Salvador Novo lo describe a plenitud: “A sus treinta años Bassols llegó una mañana, a pie, a la secretaría de Educación, llamó a los directores, les dio la mano y les pidió la renuncia. Luego puso a un tacaño de administrador y con pistola lo amenazó por si robaba un centavo; corrió a los lambiscones y compró su propia gasolina. A los dos meses tenía bien sujetas las riendas de la Educación, emprendió giras educativas heroicas y renunció al sueldo excesivo para su vida ascética. Ignorando la fatiga, exprimió a sus subordinados, desterró el romanticismo del maestro mártir y exigió trabajo. Y los maestros empezaron a gruñir, se agruparon en torno a líderes corruptos que defendían el escalafón y la inamovilidad. Y el reclamo de esos líderes se estrelló contra la fría razón serena del ministro intachable”.

Delfina y Leticia son caricaturas grotescas comparadas con Vasconcelos, Bassols, Torres Bodet, Agustín Yáñez, Muñoz Ledo, Reyes Heroles, Fernando Solana y hasta con Reyes Tamez, que fue lo mejor que tuvo el PAN en la SEP.

Y lamentamos decir que las mujeres han sido un rotundo fracaso en este gobierno. Basta citar a Delfina y sus “moches” en Texcoco, a Florencia Serranía con el derrumbe del Metro, a Olga Sánchez y su nulidad en Gobernación, a Rosa Isela Rodríguez y el desastre en seguridad y a Luisa Alcalde junto con Laura Velázquez y la tragedia minera donde, si no pueden rescatar a 10 mineros en Sabinas, es falso que rescatarán a los 63 en Pasta de Conchos sepultados a 490 metros de profundidad.

No hay duda de que el analfabetismo crecerá en México en este sexenio fatídico para la educación, la seguridad y la economía, un “sexennium catastrophicum”.

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