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El silencio del INE ante las campañas «googleras» de Mejía

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Por todos lados salen los anuncios «googleros» de Ricardo Mejía, ni en domingo deja descansar.

Se despierta uno muy quitado de la pena el domingo, así, medio tarde, no como Tatiana Clouthier, que renunció a la Secretaría de Economía del gabinete de floreros de la Cuarta Transformación, porque tres días en una misma semana (y eso que apenas era jueves), tuvo que levantarse temprano para estar presente en la mañanera. No, los domingos son otra cosa, hasta para los periodistas, como que no hay demasiado que reportar, investigar, corroborar o teclear, sobe todo si ya dejó adelantadas las notas para el lunes, porque de por sí los fines de semana no son muy movidos que digamos.

Pues como buenos periodistas en la época del Internet, nos metimos a ver los periódicos dominicales en sus ediciones electrónicas. En mala no, en pésima hora se nos ocurrió darle click en aceptar en el cuadro donde decía si permitíamos a Google conocer nuestra ubicación, porque ya no nos quitamos de encima los anuncios locales. Malo el cuento como decimos, porque en esta época no son comerciales de este o aquel negocio, sino propaganda política lo que se aparece en las páginas electrónicas, y propaganda política solamente de dos grillos que andan brinque que brinque tras la nominación del Movimiento de Regeneración Nacional como candidato a la gubernatura del Estado de Coahuila.

Hubiéramos seguido de incógnitos, como si alguien pudiera hacerlo en estos tiempos en los que los ojos de la Guacamaya están en todas partes…, o hubiéramos puesto que estábamos en Ucrania, de perdida nos hubieran llegado informes de la guerra, no, dimos que sí, y ahora el Google sabe nuestra latitud y longitud, y por eso es por lo que nos atosiga con la presencia de Luis Fernando Salazar y Ricardo Mejía Berdeja, todos los días de la semana un poquito, ah pero lo que es el domingo… día de guardar… nos lo receta, al segundo, cada vez que le avanza uno a la página, nos lo planta como las famosísimas calcomanías Toronto, por arriba, por abajo, por todos lados.

Pero como navegadores de años que nos preciamos de ser, lo último que repetiríamos es darle click a uno de los anuncios de supuestos o reales, imparciales o bien pagados medios de comunicación que se animan a publicar entrevistas, estas sí poco probables que sean reales, con Ricardo Mejía Berdeja, quien si por algo se ha caracterizado en esta su precampaña, es por la falta de imaginación de sus propuestas para un estado que desconoce, y eso sí, prometer impunidad cero para quienes han dañado a Coahuila, más o menos con la misma efectividad que previene las masacres que se suceden un día sí y el siguiente también, mientras él está de guardia, pues en su calidad de subsecretario de seguridad pública del gobierno federal, él siempre está o debería estar de guardia.

¿Se imagina que le picamos al anuncio de la revista esta o aquella?, es como los videos de las arañas que ve uno en internet… las aplasta uno, y donde quedó hecha pomada la madre, salen un demonial de arañitas lanzadas a toda velocidad en todas las direcciones, que ni enviándoles un regimiento de la guardia nacional a marcharles encima, lograrían matar ni a un 3%… y no usamos este porcentaje al ai’ se va, al contrario, es consistente con el dato de casos de homicidio doloso resueltos en el país en el año 2021…, si le da click al anuncio, lo mínimo que ha de pensar el algoritmo es como decía aquel corrido, el de Simón Blanco o el de Gabino Barreda, no nos acordamos bien: cayó en las redes el lión… por meses y meses, y más meses aparecerá la fotografía de Ricardo Mejía Berdeja con su sonrisa de matón de cuarta… transformación, pocos politiquillos hemos visto con el seño más adusto, siempre se le ve tranquilo, relajado, a gusto, haga de cuenta Donald Trump durante su toma de posesión como presidente, nada más les falta morder al que se arrima.

Pero bueno, estábamos con lo de picarle o no picarle, lo que nos llama la atención es que Ricardo Mejía Berdeja corra el riesgo, imagina él que calculado, de que nadie lo va a perseguir, ciudadanos, partidos políticos opositores o autoridad electoral, alegando actos anticipados de campaña… después de todo, ¿qué, está prohibido que entrevisten a una eminente figura del gobierno federal y aspirante a gobernar su estado adoptivo?, ¿no, verdad?

Pero a últimas fechas ya no solo echa mano de revistas de esas que se dedican a centavear, pesear o millonear con entrevistas con políticos que le dan la vuelta a la legislación electoral, sino que en estas últimas semanas los vínculos que aparecen en las páginas que cualquier ingenuo ciudadano visita son relativas a medios de comunicación serios, establecidos, algunos sólidamente opuestos al gobierno de Andrés Manuel López Obrador… o al menos eso es lo que él dice, al tildarlos de pasquines inmundos y otros calificativos por el estilito.

Los vínculos son a notas de El Universal, de El Norte, de Milenio, lo cual se nos hace todavía más sospechoso. Porque no creemos que sean notas pagadas, esas hay que buscarlas en El Heraldo de México, que no hay semana que no le dedique acaramelados elogios a Mejía Berdeja, dándolo no solo como puntero en las encuestas, sino como gobernador ya electo de Coahuila.

Pues sí, los reporteros van y le preguntan a Mejía, este les contesta, los editores la pasan tal cual sin comentarios, y es allí donde se aprovecha el equipo del subsecretario para presumir de que trae todas las canicas en la bolsa, siendo las canicas la prensa, y la bolsa su inmenso ego, que no admite competencia de nadie, ni morenistas ni nadie de ningún partido.

Pero esto que le comentamos al principio, de que como a cualquier hijo de vecino de este estado libre, soberano e independiente de Coahuila de Zaragoza nos atosigan con publicidad que casi podríamos decir que es exclusiva, porque mientras esté lo de Mejía, no pasa ninguna otra propaganda comercial y menos política, con lo que se hace más notoria, sospechosamente notoria.

¿Qué? ¿Google no vende publicidad?, por supuesto que sí, y cara, ya de cómo se las arreglan para insertarla en las páginas que los coahuilenses visitan, es cosa más sofisticada de lo que nosotros entendemos de computadoras, programas y redes. Pero si esto nos pasa a nosotros ¿será posible que no le ocurra a los consejeros, funcionarios, empleados, auditores, revisores y demás gente relacionada, en el Instituto Nacional Electoral, en el Instituto Electoral de Coahuila, en Gobernación, o ya el algoritmo encontró la manera de sacarles la vuelta?, no nos extrañaría, pero lo dudamos.

El caso es que, dándose cuenta, porque se dan cuenta de tal bombardeo de mensajes abiertamente electoreros, nadie haga nada, nada que comuniquen. A lo mejor le llevan la cuenta de las trapacerías, sería demasiada belleza, digo, eso de que la gente del INE y el IEC esté trabajando en domingo

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