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La guerra inútil contra el Dr Simi

NOTICIAS DIVERSAS…

Por Héctor Barragán.-

HACER DINERO LIMPIO.

La publicidad negativa emanada desde el sector salud y la presidenta nacional contra la empresa del Dr Simi seguramente resultará en favor de ésta, dado el desprestigio y falta de fundamentos empleados y los antecedentes del vocero de la Covid.

En primer lugar porque comenzó a facilitar las consultas médicas, que luego han seguido consorcios del rango con beneplácito de los consumidores pobres, los que no pueden pagar consultas caras. El dicho de que sus médicos recetan productos caros es falso, o medicamentos que no se necesitan también dado que no llevan premio los doctores por hacerlo; que frecuentemente mandan a los pacientes con doctores especializados es verdad, porque requieren de gente de mayor preparación, lo cual es cierto en muchos casos, porque sus clientes recurren al doctor y tardan meses, cuando el mal ha avanzado.

Es de recalcar que lo de las consultas ha sido benéfico para el pueblo sin recursos es cierto, además de que ese servicio doctoral se ha difundido con las cuotas mucho menores que las de doctores establecidos en sus consultorios pobres. Es fácil constatar que se trata de personas competentes, serias y cuidadosas de su trabajo.

También hay que reconocer que en sus farmacias hay personal atento, competente y suficiente, confiable lo que ha facilitado el prestigio de la empresa del Dr Simi.

El hecho de que haya llegado a tener en el país 8 mil farmacias indica que su política empresarial es sólida y acertada, que su personal está contento, probablemente con una remuneración adecuada y estímulos suficientes para conseguir la fidelidad que se requiere de los agentes de cualquier empresa.

El mismo director del sistema escribió y ha declarado que su meta no es hacer dinero, que seguramente lo ha logrado en corto tiempo, sino dar servicio y éste es hacia la gente con escasos recursos, que es capaz de sacrificar algo para conseguir la salud, acierto de la empresa para hacer negocios.

LOS PLEITOS JUVENILES.

La prensa coahuilense menciona un viejo problema, de los pleitos entre jóvenes estudiantes, que posiblemente se ha desarrollado para hacerse más notorio.

Algunos directores desde tiempo anterior se han cuidado de evitar esos pleitos, no solo en las aulas, si no a la vuelta de las escuelas, peleas instigadas por los mismos muchachos para divertirse y castigar a quienes tienen simpatías para consolidar su poder o los desafortunados que reciben sus antipatías, para vengarse, sin arriesgar su físico personal, es decir los instigadores son cobardes e interesados.

Para la selección de los más fuertes o destinados a se líderes seguramente sería suficiente con la’ organización de competencias de fuerza o habilidades, programadas y con dirección y supervisión de especialistas, por medio de lo cual conseguirían los profesores la disciplina y orden necesarios, para provecho de la imagen de orden y respeto y el control de las energías sobrantes en la edad que tienen los alumnos problemáticos.

Una etapa probablemente más atractiva será seleccionar por edades a los mejores, para confrontarlos en competencias con otros planteles, merced a lo cual tendrían una especie de profesionalización, benéfica para consolidar el proceso deportivo de especialidades, siempre con la asistencia de especialistas en cada una de las disciplinas favoritas de los pleitistas.

LOS PRECIOS ALTOS.

Posiblemente con ánimo de encontrar soluciones aparece en los diarios coahuilenses la queja de los precios elevados del norte respecto de los del centro y sur del país, fenómeno que seguramente obedece a que el nivel salarial, por los trabajos especializados se encuentra por encima del de otras zonas.

O también por la mayor voracidad de los comerciantes y productores de estas tierras, comparativamente.

El hecho es una realidad que sufre mucha de la gente de estas latitudes, porque los intermediarios son más hábiles en cuanto más trabajo desempeñan, donde hay más dinero, la habilidad comercial es mayor, su capacidad de venta igualmente, y su influencia inflacionaria aumenta.

A pesar de que esos comerciantes de la zona de mayores salarios les ofrece un mayor número de operaciones y al final una ganancia superior, es decir, que su trabajo llevado con la honradez debida, les permitiría dejar de influir en el crecimiento de los precios (la inflación) para beneficio de una parte más importante de la población a la que deben servir.

Pronto se publicarán los datos de distribución de los ingresos entre el capital y los trabajadores, en esta etapa difícil del descontrol económico a partir de los precios y será tarde para poner remedio. Habrá más empobrecidos y mayor riqueza en las pocas manos de los privilegiados, quienes pueden subir precios en mercancías y servicios, particularmente quienes si sudan ni se acaloran para ganar, como son los banqueros, entre otros.

PRISIÓN PREVENTIVA.

Es la detención de una persona a disposición de la autoridad, en tanto se resuelve la sospecha o acusación de alguna infracción grave o delito, que pretende ser una gracia para el detenido pero más bien un regalo a la autoridad en cuanto al tiempo de que dispone para resolver el asunto.

Es favorable al presunto en tanto no se le dicta el auto de culpabilidad, en caso de que suceda, pero una sanción en tanto no se emita el veredicto de inocencia o culpabilidad.

Por lo cual tienen razón quienes se inclinan por que persista esa facultad de dictar la prisión «preventiva en todos los casos que la autoridad, el ministerio público o los jue ces supongan con un mínimo de fundamento al menos, la culpabilidad o complicidad del sujeto y no correr el riesgo de que se evada de las manos de la justicia, como tantas veces ha sucedido, llegando inclusive a requerir trámites interminables y complicados entre países y servicios diplomáticos, con los consecuentes gastos administrativos y la pérdida de tiempo.

Pero vale la pena insistir en que esa famosa prisión preventiva debe ser moderada, razonable, para que la misma no constituye fundamento para prolongación de los casos, sino ser moderada para que en plazos nunca excesivos se determine el término de un juicio.

Castigos que todavía no tienen el carácter de sentencia a prisión, resulta absurdo que se alarguen por más de unos meses para resolverse o por lo menos a corto plazo vaya avanzando el conocimiento necesario para la sentencia. Pero autorizar ese semi castigue provisional, resulta absurda que en 3 años y por cortesía de algunas leyes, se conduela de la afectada y se le convierta en prisión domiciliaria que en el tiempo ya transcurrido no se localizara nada del dinero desviado, 5 mil millones de pesos, ni detenido o señalado alguno de los cómplices del delito de que se trate.

Y hay miles de detenidos sin juicio ni por supuesto sentencia, generando gastos sin medida a la sociedad a los presuntos delincuentes, para beneficio de una burocracia mediocre mente tecnificada, abogados prósperos y justicia cero.

La depuración de casos debe acelerar las soluciones, ampliando la capacidad de los reclusorios para los realmente necesarios y la propia aceleración de los procesos hará efectivo el prestigio que debe gozar y caracterizar al sistema judicial. Probablemente al aumentar la confianza de la gente en su sistema judicial ante el volumen de trabajo, por lo que deberá desde luego procederse a la simplificación administrativa y de los procesos y la misma legislación, realmente abultada en exceso, en aras de constituir un estado de derecho.

Porque suponen actualmente que un sistema de derecho es el que se constituye con muchas leyes, aunque en la realidad ocurre que se crean multitud de empalmes legales, contra dicciones que anulan a la justicia.

Esa simplificación de leyes hará más fáciles los trámites y volverá expedita la aplicación, es decir, – se verá que hay justicia, justicia que consiste en la existencia de leyes sencillas, que se comprendan y respeten, nunca se contrapongan que se apliquen sin excepciones ni componendas o artilugios que se encuentren en otras disposiciones legales.

La sociedad tendrá su lugar preferente en el ejercicio de la ley, respetándose, confiando en la autoridad y auxiliando con su información oportuna y veraz, de la misma forma que se observa en unos cuantos países.

Parte importante del aparato judicial lo constituye, aunque ahora con pocos elementos y corta fortuna, la investigación de los delitos. Que debe ejercerse sistemáticamente, * con base en la información general, independiente de la jerarquía de los investigados, de los posibles fueros, porque no deberá interferir con las funciones que desarrolla particulares u oficiales) de modo que se tengan que posponer las acciones hasta terminar los plazos de protección absoluta.

Ya que la misma averiguación se suspende para algunos funcionarios, a pesar de la evidencia de que se actúa indebidamente, se hace ostentación del poder político y económico o ambos y así es como las palomas salen huyendo.

Las mismas leyes establecerán los límites y campo de las indagaciones y se manejan discretamente, entre el personal calificado estrictamente y cuidando la misma probidad que se establece en las disposiciones legales del sistema judicial.

EL VALOR DEL HOMBRE.

Pero no solamente del varón, sino en general, de la persona humana, independientemente del género, masculino, femenino o indeterminado según la moda, ni la edad, condición política, religiosa, estado de salud, color de piel y características somáticas.

Tampoco en relación con la valentía y la audacia, que naturalmente distinguen a las personas en ciertas circunstancias.

Solamente el cuánto vale una persona para sí misma y sus allegados familiares y afectivos, de lo cual se puede adelantar que ese valor es enorme, invaluable por único e insustituible. Mismo que desaparece cuando una persona está extremadamente alejada en cuanto a la geografía, familiaridad, conocimiento y por supuesto relación de amistad. Entonces aquel valor inconmensurable, – gigantesco, desaparece.

El que le dan los jueces, los jefes, autoridades políticas y gente común se vuelve ridículo o insignificante.

Son las víctimas de los criminales, – jueces y policías u objetos desaparecidos en el cumplimiento de su deber o víctimas de los delincuentes, secuestradores, extorsionadores,

Que solamente son importantes cuando están en la categoría de parientes, amigos, al menos conocidos, que se tornan invaluables.

Tal distanciamiento se produce contra toda lógica y sobre todo principio humanitario, sin que decir el más mínimo sentimiento de caridad moral · base religiosa.

Tal es la situación actual en México ante la criminalidad de las organizaciones enemigas del ser humano, porque desde hace décadas el crimen organizado crece, se diversifica, por especialidades, crece en tamaño y su número llega a cifras y poder económico, técnico y justamente organizativo que supera con mucho al poder de la sociedad, el brazo armado del gobierno.

Ese desarrollo económico imprima cada día más a la sociedad y debilita el sentimiento humanitario.

Ni qué decir la indiferencia demostrada ante los asesinatos en otros países, por cierto de menor cuantía y frecuencia, pero sobre todo con los conflictos entre países, ante la actitud de miles de seres humanos especializados en matar, en robar el patrimonio de habitantes de otros países.

Ante la espantable técnica mortífera utilizada por algunos países contra otros • sus mismos habitantes, en caso de tratar de sostener gobiernos que no saben conservar el respeto y la gratitud debida de sus pueblos.

Un adagio terrible es el que recomienda que «si quieres la paz, prepárate para la guerra», que probablemente resulte indispensable, puesto que la riqueza de un país, fabricada con trabajo • herencia de la naturaleza, despierta la codicia de los que cuentan con poder y avaricia sin límites, como se puede ejemplificar a lo largo de la historia.

La educación y la cultura, debieron enseñar al ser humano a crear su riqueza mediante la cordialidad de los habitantes de cada país y colaboración (sin ventajas leoninas) de sus vecinos, pero el rumbo marcado es notoriamente diverso.

Pocos escritores se han manifestado abiertamente en contra de los ejércitos y del sacrificio de los hombres (castigo y muerte) para ejemplo de los demás y evitar reincidencia, pero por supuesto que tienen razón. Muchos sacrificados eran más valiosos que sus verdugos, cien. mil veces más, pero la humanidad ha prescindido de ellos para su propio perjuicio.

El tenor de las penas capitales, a dar la muerte a los infractores obedece a un cargo de conciencia, según escritores, porque es frecuente que nulifique la sociedad injustamente, por indebida o pobre investigación. Pero no es suficiente.

Por ejemplo, el sonado caso y vergonzoso de los 43 alumnos de la normal de Ayotzinapa.

Resulta increíble que en tantos años e instancias, no hayan descubierto la verdad.

En los primeros datos sobre el asunto se mencionó que, en uno de los autobuses utilizados para el secuestro, encontraron vestigios de droga (quizá hasta enervantes, no se publicó) lo que no se volvió a mencionar, pe ro debió investigarse si los muchachos estaban involucrados en el negocio, con alguna de las pandillas • cárteles.

También se escribió de autoridades de diversas escalas del poder público, inclusive militar, que tenían que ver con el asunto, algunos se detuvieron, pero las indagaciones no subieron de jerarquía, debiendo hacerse.

Se hizo la indagación supuestamente de nexos (sin mencionar información económica) de muchas personas, aparentemente sin resultados concluyentes. Los nexos de los detenidos seguramente se extienden por muchos millares, siempre hacia arriba.

Etcétera.

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