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No hay poder humano

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni,-

No muy frecuentemente, pero sí de vez en cuando se dejan escuchar algunos datos estadísticos sobre lo que se considera ideal que una sociedad tenga en determinadas profesiones, esto como parámetro de comparación entre las naciones que se catalogan como desarrolladas, aquellas otras que están en tránsito de llegar a serlo, y las otras que definitivamente ni volviéndolas a amasar lograrían los niveles de desarrollo y bienestar que se tienen como el ideal para cualquier sociedad en el modelo del mundo occidental y capitalista.

Se suele decir que un país debe tener un número equis de médicos generales y un número ye de médicos especialistas por cada tantos miles de habitantes, para todos los países que estamos por debajo de esa proporción, pues claro que se plantea como un objetivo a alcanzar; lo mismo hemos escuchado respecto del número de policías, que si cinco, que si diez, que si veinte por cada mil habitantes, son garantía de seguridad y de una convivencia pacífica; otro indicador que de vez en cuando sale a relucir es el del número idóneo de científicos por cada cien mil habitantes, que se menciona como requisito para que el país del que se trate, alcance un nivel de desarrollo científico y tecnológico que lo libere de la dependencia de otras naciones que sí cuentan con mentes pensantes, aplicadas a la solución de los problemas.

A lo mejor otros países fijan normas y estándares al respecto, México definitivamente que no, aquí lo común es que las plazas que se llegan a asignar, el dinero que se llega a destinar a pagar los salarios de quienes las ocupan, siempre están por debajo de las recomendaciones internacionales, y por debajo de lo que los análisis de los expertos nacionales pudieran recomendar. ¿resultado?, pocos profesionales para atender una carga de trabajo que los rebasa, a cambio de salarios nada envidiables, así es como suelen ser las cosas en este país, o bueno, eso era antes, porque ahora con la cuarta transformación y su declaración universal de que no son iguales a quienes les precedieron, las cosas parece que andan todavía peor ¿y cómo no, con las restricciones en la contratación de nuevas plazas, como no sea para el área de seguridad pública y las fuerzas armadas, y de las remuneraciones ni hablar, pues con el cuento de la pobreza franciscana, el “rey del cash” se ha encargado de que los salarios sean de hambre, excepto claro, los de su camarilla.

En este contexto nos encontramos con una nota aparecida el fin se semana pasado, titulada Exhiben el rezago en la Fiscalía General del Estado, llevando como balazo lapidario que este rezago se da en 143 722 carpetas de investigación. El autor de la nota, Javier Pasten cita como fuente el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal y Federal en su versión 2022, estudio elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el revelador INEGI… cuando le conviene.

Oiga, 143 mil carpetas de investigación son un mundo de carpetas de investigación, aunque la nota no precisa, porque probablemente tampoco el documento fuente lo hace, si estas carpetas fueron abiertas en un solo año, sí es un número de respeto, porque a nadie se nos escapa que cada una de ellas corresponde a un delito, a un hecho criminal que alguien cometió en contra de otro alguien, y si lo bajamos a nivel de lo que nos toca para tratar de identificarnos más con esa realidad, significa que hay 143 mil delitos que coahuilenses cometieron contra coahuilenses, o aunque no sea estrictamente de nacidos aquí las víctimas y victimarios sí, ocurrió en territorio jurisdiccional de la Fiscalía de Coahuila, lo que ya lo pone sobre nuestra mesa y no sobre cualquier otra.

Si se le hace mucho, vale la pena agregar más sal a la herida, recordando la cifra negra que también se suele traer a colación, esta más seguido que las otras, de que por cada delito que se denuncia hay por lo menos otros diez que no se presentan ante las autoridades, esto ante la escasa confianza de los ciudadanos en la disponibilidad, el interés, la honestidad de los policías, secretarios y agentes del ministerio público, así que prefieren lamerse sus heridas, asumir sus pérdidas o ya en casos extremos, hacerse justicia por propia mano.

Pero veamos, 143 mil carpetas abiertas, esto querría decir que detrás de los que sí se denuncian, hay un millón y medio de delitos que se cometen, y que no se notifican a la autoridad. Si ponemos este número en perspectiva, la del total de la población del estado de Coahuila, algo más de tres millones de personas, estamos hablando de que uno de cada dos coahuilenses fue víctima de un delito, de uno pequeño y sin mayor trascendencia hasta uno mayúsculo, y de importancia capital, sería dable pensar que los más graves son los que van a dar a la mesa de denuncias.

Ahora a lo que veníamos: ¿cuántos agentes del ministerio público, cuantos secretarios, cuantos agentes de la policía ministerial, investigadora o como sea que se llame en este rato, debería haber para atender tal cantidad de ilícito?, definitivamente muchos más de los que hay en este momento.

Nomás de ociosos nos pusimos a hacer cuentas: son 143 722 carpetas de investigación, si calculamos que se cierre una por día, de lunes a domingo y sin días festivos, 143 mil 722 entre 365 días, nos da un resultado de 393… ¿qué significa este número ominoso por lo demás?, ah pues que nos tardaríamos, bueno se tardaría la fiscalía 393 años en acabar con el rezago, punto y aparte de las que se acumulen por delitos cometidos durante esos cuatro siglos, o al revés, que se pongan a jalar como locos, y que cierren 393 carpetas por día, con lo que en un año podrían ponerse a trabajar en las que van cayendo en el día a día, que no han de ser pocas.

Eso no va a pasar, no puede ocurrir con el personal que tiene en la actualidad la Fiscalía, y sin meternos a hablar de la idoneidad del mismo para el desempeño de la función de investigación y que realmente sean muy chambeadores. En lo que habría que pensar, si darle demasiadas vueltas, es que se requiere más personal ¿cuánto?, pues no son complacencias, ni nos van a hacer caso por lo que aquí ponemos ni por la nota de Pasten, pero sí podría estimarse que si multiplicamos por diez el número de ministerios públicos y policías, de todos modos tendrían un trabajar difícil de desalojar en esta vida y en las cuatro o cinco siguientes, trabajando de sol a sol todos los días del año.

Lo dicho, no hay poder humano que resuelva problemas como este que le comentamos. Se hace un esfuerzo, claro que se hace, pero este está lejos de ser suficiente para que este país pueda presumir de que vive en un marco, el consabido marco, de derecho y bajo el imperio de la justicia.

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