Una encuesta… ¿Y el agua prometida para todos?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Foto: Edgar Barrera/infobae México.

Todos los saltillenses tenemos una idea más o menos precisa de cómo está la situación en el servicio de agua potable en Saltillo. Claro, como todo en esta vida, y utilizando aquel viejo dicho popular, cada quien habla, según le va en la feria. Habrá ciudadanos a los que no les falta el agua ningún día de la semana, que el servicio está disponible todo el día, y que ni bomba necesita, porque llega con una presión suficiente como para subir el agua al tinaco sin ayuda, es más, ni tinaco necesitan. De que los hay… los ha de haber.

Por el otro lado, hay familias que viven pendientes de los ruidos y otras señales de que el agua está llegando por la red, momento en el que todos sus integrantes se movilizan para acercar cuanto contenedor encuentren en su domicilio, cubetas, jarras, porrones, tambos, lo que sea, para almacenar el líquido, pues la experiencia les marca que no hay fecha exacta para que vuelva a haber agua, ni hablar de que dura muy poco el tiempo de suministro, y no se pueden confiar a que con la presión que trae, pueda subir sin auxilio de una bomba al tinaco, y aquí este sí que más que un lujo, es algo obligado, pues el servicio es de lo más irregular que se pueda pensar. Estos saltillenses han dejado constancia de su padecer, en las repetidas manifestaciones públicas y cierre de avenidas, luego de tres y más semanas de desesperante falta de líquido.

Todavía hay algunos habitantes de la ciudad que, no sabemos si están mejor o peor que los grupos descritos, estos ni siquiera tienen servicio de agua potable por parte del municipio, los fraccionadores arreglaron derechos de agua mediante un pozo, compra de líquido de alguien que los tenga, o algún otro mecanismo, que por un lado encarece sustancialmente el precio, por el otro no hay una garantía de que sea realmente potable, ni de la afectación que está haciendo su consumo a las reservas de agua, que son el patrimonio probablemente más importante de los habitantes de Saltillo, los del presente, y los de las generaciones futuras. De momento ellos satisfacen su necesidad, pero al no haber un control y un manejo integral del recurso, al rato, quien sabe cuándo, puede comenzar a faltar, en serio.

Bueno, eso es lo que los saltillenses sabemos, imaginamos, intuimos… y luego está la verdad oficial, la de las entidades gubernamentales, y aquí la percepción es todavía más difícil de interpretar, pues cada oficina de gobierno involucrada suele tener sus propios estudios, análisis y documentos pretendidamente estratégicos, para soportar su discurso.

Hay burócratas que dicen que no hay problema, que está garantizado el suministro de agua para Saltillo para veinte, treinta, cincuenta años… hay otros que dicen exactamente lo contrario, que garantía no la hay ni siquiera para pasar soportablemente el verano, hay algunos un poco más flojos, si se puede, que lo que dicen es que hay que mantener la calma, que no hay motivo para preocuparse, y finalmente, los que tienen un interés económico, por haber sido metidos con calzador en el asunto, sintetizan que no habrá problema en el corto y mediano plazo… si se invierten tantos más cuantos millones de pesos, como si ellos tuvieran la fórmula mágica para transformar el papel moneda, o mejor aún, las transferencias electrónicas o las criptomonedas, en agua corriente, y ya en el colmo del deseo, que ya venga potable y sin metales pesados.

También hay académicos, especialistas, gente comprometida, pero normalmente de ellos no hace caso nadie, punto y aparte de las pruebas que puedan exhibir.

Total que cada quien tiene su opinión respecto a cómo anda el asunto del agua en Saltillo, y más que bien, todos tenemos una idea de cómo se va a poner dentro de tres o cuatro meses, que apriete el calor, en los próximos cinco, diez y más años, si continúa este ciclo de sequía, que parece que hemos vivido en él buena parte de nuestra vida, pero, ¿cuál es la realidad?

Hace un par de semanas un grupo de ciudadanos organizados, usted los ha de recordar, aquellos Defensores del Nogal que lograron el salvamento de un ejemplar de esta especie en la célebre Calle del Árbol, realizaron una encuesta en colonias del norte de la ciudad, pues corrían bastantes versiones de que cada vez llegaba menos agua a esa zona.

Gente de 10 colonias respondió a la encuesta, a la que se invitó por redes sociales, detectándose que para la pregunta ¡Cuántas veces a la semana recibe agua potable en su hogar?, un 63.4% respondió que tres veces por semana, un 8.6% reportó que todos los días, mientras que un alarmante 16.1% solamente una vez por semana.

Había otras respuestas, pero estas son las más significativas. Recordamos que cuando se creó la paramunicipal Aguas de Saltillo, prometió agua potable para toda la población, todos los días de la semana, las 24 horas del día.  Bueno, pues al menos en esta zona de la ciudad, esto nunca fue realidad, ni de lejos, y no estamos hablando de un área especialmente complicada, hay otras peores.

Lo que sí, a la pregunta ¿Ha experimentado problemas con el suministro de agua en los últimos dos meses?, el 89.4% de quienes respondieron, manifestaron que sí, y el resto, 10.6, que no, Importa la respuesta, porque en invierno suele haber menos problemas de suministro, por la menor demanda, con lo que se anticipa que las cosas empeoren en los próximos meses.

Otra pregunta interesante fue la de ¿Usted cómo almacena su agua?, a lo que el grueso de las respuestas, 46.8% dijo que con tinaco solo, 24.5 con algibe, tinaco y bomba, 16% con tinaco y bomba, y un 9.6% solo tiene algibe.

Esto nos da la idea clara que para los saltillenses, al menos en este sector, el almacenamiento de líquido es un tema importante a la hora de construir su casa. Ni que decir, que si las cosas empeoran, adquirirá todavía mayor importancia, que cuando haya agua, guardarla.

Esta es una panorámica más realista, más a nivel de pueblo, de cómo está el tema del agua en nuestra ciudad. Importa, porque la visión de la empresa y sus números alegres de disponibilidad y millones para gastar, el optimismo burocrático, la expectativa de un crecimiento poblacional y económico de Saltillo, no se apegan estrictamente a la realidad de que… sin agua, o con cada vez menos agua, todo ello va a resultar falso.

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