El Tajo Olvera: de orgullo de Parras… a un lecho seco

Parras, Coah., 11 de agosto 2025.- Lo que alguna vez fue símbolo de vida, belleza natural y motivo de orgullo para los habitantes de Parras —el Tajo Olvera— hoy yace seco, convertido en una herida abierta que clama por justicia. El murmullo del agua ha sido reemplazado por un silencio incómodo.

Detrás de esta tragedia ambiental no hay sequía natural, sino exceso. Exceso de ambición. Exceso de abuso. El uso desmedido e irresponsable del agua por parte de caciques que han transformado un tesoro comunitario en un recuerdo borroso.

El principal señalado es el tomatero —que prefiere que lo llamen “Don Perfecto”—, quien desde que perforó en las cercanías del Tajo Olvera, coincide con su repentina desaparición. ¿Cómo es posible que sus tomates luzcan más rojos y “perfectos” que nunca, mientras el pueblo se marchita?

¿Quién le dio el derecho de secar lo que pertenece a todos? ¿Cuánto más debemos callar?
Esto no es sólo una pérdida ecológica; es una injusticia social. El agua es un derecho, no un privilegio de unos cuantos.

El pueblo parrense hace un llamado enérgico a las autoridades: “verifiquen los pozos, auditen los permisos, exijan cuentas. No más omisiones. No más indiferencia.”

Parras no puede —ni debe— seguir secándose en silencio.

Es hora de alzar la voz, de defender lo que es nuestro, de exigir que el agua vuelva a ser fuente de vida, no de conflicto ni de lucro.

Porque cuidar el agua es cuidar el futuro de Parras.

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