Sobre los papás y sus hijos motociclistas

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Diputada Delia Aurora Hernández Alvarado. (Foto Ignacio Cepeda/El Demócrata)

Muchas de las propuestas que se presentan, y que se aprueban en el Congreso del Estado, y en el Congreso de la Unión, tienen lo suyo de desesperadas, cuando no de descabelladas e inaplicables.

La última que escuchamos, bueno una de las últimas, es la propuesta de la diputada Delia Aurora Hernández Alvarado, quien busca reformar el Código Penal del estado de Coahuila de Zaragoza para sancionar con prisión, y nos imaginamos que también con multas, a aquellos padres, madres o tutores que permitan que los menores de edad conduzcan motocicletas sin licencia o que viajen sin las adecuadas medidas de seguridad.

Esta iniciativa nos recuerda una que se publicó hace unos pocos años, y que hasta donde tenemos entendido, está vigente, mediante la cual se hizo corresponsables a los bares, cantinas, tugurios y congales, de los accidentes ocasionados por parroquianos que consumieron bebidas embriagantes en el local, en los que se estima que ‘le sirvieron de más’.

En aquella ocasión los comerciantes de beberecua pusieron el grito en la estratósfera y más allá: su negocio es vender licor en sus diversas presentaciones, no servir de pilmama para todos y cada uno de los comensales que caen en sus locales. Para no beber, para que los estén supervisando y regañando, para eso se quedan en sus respectivas casas, dijeron los propietarios, que vieron la reforma de ley como una necedad, pero además como una amenaza directa contra sus fuentes de ingresos, y de pasada, para las fuentes de empleo y una larga cadena de proveeduría.

Si pasó o no la ley, es algo que importa poco, porque no sabemos de un solo caso en el que, teniendo que ir a levantar unos heridos o fallecidos, el agente del ministerio público pida determinar dónde estuvo bebiendo, cuántas le sirvieron y por qué no le negaron el servicio. Algo totalmente fuera de la realidad, eso suponiendo que no hubiera quien quisiera llevarlo a la práctica y que fuera invulnerable a las untadas que quisieran darle para decir que no, que en el tugurio todos son inocentes, y hasta al contrario, le ofrecieron pedirle un taxi para que no condujera en estado de inconveniente ebriedad.

Volviendo a la propuesta de la legisladora Delia Hernández, a quien no conozco, no sé si tiene familia ni cómo se lleva con ella. Ya quisiera verla, no en su papel de ‘representante popular’ y promotora de grandes ideas sino de madre de familia, ordenándole a su hijo que no se suba a una moto, que subiéndose, esta tenga placa, él porte licencia, se ponga casco, rodilleras, coderas, protector de espalda y pecho, botas, y que maneje dentro de los límites de velocidad, además de cumplir al 100% con todo el articulado del reglamento de tránsito. Ajá.

Los adolescentes, de esta época y de todas las anteriores, son reaccionarios a las recomendaciones de sus padres y madres, más las de unos que las de los otros, hasta al contrario, consideran un acto obligado de afirmación el rebelarse contra las indicaciones maternas, sobre todo cuando se expresan en ese tonito de superioridad que caracteriza la inmensa mayoría de las relaciones entre padres e hijos en este país.

Vemos todos los días personas que viajan sin casco conduciendo una moto, o que si traen, este va asegurado a la moto y no en la cabeza del conductor. También vemos a muchos que exceden con mucho los límites de velocidad, que son imprudentes al conducir, que tienen la peregrina idea que los espacios entre automóviles en el tránsito, son carriles exclusivos para ellos… y ocurren accidentes, claro que ocurren.

Según los datos citados por la diputada, en la actualidad las motocicletas representan casi una quinta parte del total del padrón vehicular en Coahuila… de vehículos registrados, nos imaginamos que deben ser muchísimas más, de las que circulan sin nada de nada. ¿Alguien considera que porque se adiciona o se agregan sanciones a un artículo del código, por arte de magia bajan los accidentes?, si acaso los papás les mostrarán a sus hijos correlones el periódico, o les mostrarán en el celular la noticia de que las sanciones ya no solo irán sobre sus adolescentes huesos, sino que también se los llevarán de corbata a ellos si cometen cualquiera de las infracciones que finalmente se aprueben como consecuencia de la modificación, y le podemos asegurar que en un altísimo porcentaje de los casos, les entrará por una oreja y les saldrá por la otra, suponiendo que haya la permeabilidad para ello, si no, ni eso.

De aprobarse la reforma, pinta para letra muerta, salvo en casos muy espectaculares y mediáticos, en el resto seguirá el camino de las violaciones a los límites de velocidad, uso del celular, no usar el cinturón de seguridad entre otros cientos.

Y no que no haga falta control, este urge, sobre todo si pensamos que por su precio, cada vez habrá más motos en circulación, más conductores no lo suficientemente hábiles, y más accidentes, cada vez más graves. El futuro de la movilidad, nos guste o no, es de dos ruedas. Y sí, hay que tomar medidas, muchas, algunas que parecen imposibles como limitar la cilindrada o ponerles gobernador, pero así, a punta de regaños y amenazas, eso no sirve.

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