Caminos de fierro

TELEGRAMA // Héctor Barragán

Rieles. (Foto: Francisco Muñiz // Vanguardia)

Durante la administración de la Dirección de Planeación de la Secretaría de Obras Públicas del Ingeniero Rodolfo Félix Valdés se realizó el estudio del sistema ferroviario mexicano, concluyendo que las grandes pérdidas de recursos anuales se debían al poco movimiento de carga y pasaje, y este a su vez a la lentitud de los servicios de pasajeros y mercancía. Al tiempo que el costo de los movimientos era elevado por el exceso de estaciones en que se detenía cada convoy, paradas y arranques del tren sumamente onerosos.

Lo que se constató luego de la cesión de las principales vías a una empresa norteamericana, que desde luego suspendió el servicio de pasajeros a multitud de estaciones. De los beneficios de la cesión de la concesión nada se supo, pero eso es algo regular en el país.

De donde se deriva considerar que los servicios ferroviarios en las líneas recuperadas y la nueva, deben contar con mucha carga y considerable pasaje, mediante la garantía de un servicio rápido, cómodo, eficiente más barato que sus competidores, autobuses y camiones con una penetración suficiente en el caso del Tren Maya de la zona más interesante probablemente del mundo prehispánico y el Caribe para conseguir los millones de pasajeros que garantizarían la economía del tren pasajero.

De su carga habría que esperar proyectos económicos ecológicos y generadores de grandes volúmenes de carga.

Con la amenaza probable de grandes pérdidas económicas en caso de no utilizar la lección de Zedillo.

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