(Tercera y última parte)
Por: Dr. Eugenio Deister Mateos.

Foto: Deviolines.
Escribir biografías sobre músicos e intérpretes resulta de limitado interés o valor, con excepción del público melómano: Harvey Sachs, Conductor de Orquesta y Pianista, biógrafo de Arturo Toscanini.
Sin embargo, cuando estos poseen una importancia relevante en la historia musical interpretativa, como en este caso de Lauro, resulta excepcional, por tratarse de un violinista pródigo, de aptitudes únicas e innatas, al relatarse sus vivencias musicales de manera anecdótica, por ende confío resultará interesante para usted amable lector , más aún si a ello le agregamos algunas reflexiones filosófico-musicales proporcionadas por Leandro, basadas en sus capacidades; como violinista, pues aunque aficionado, fue formado por un sobresaliente profesor de violín, a su vez destacado alumno, educado musical y técnicamente por Leopold Auer considerado en Estados Unidos durante tres décadas el mejor profesor, sin soslayar que Leandro además realizó estudios formales de Filosofía y Letras en la UNAM, con profesores de la talla y dimensión, de Alfonso y Antonio Caso.
Los dos músicos se reencuentran en 1941 en la región minera del sur de Chihuahua, donde Leandro, su esposa y cuatro hijos -un varón y tres niñas- ahora residen. En ese reencuentro conviven con sus familias.
El proyecto de Leandro consiste en gestionarle a Lauro una presentación con melodías para un solo de violín y acompañamiento de piano en el Club Rotario de la Ciudad de Parral, Chihuahua, ubicada a cuarenta minutos por carretera de el Mineral de San Francisco del Oro, Chihuahua, donde reside su familia, está colonia residencial es idónea para ensayar cuatro horas o más de manera conjunta, diariamente y durante diez o quince días, ya que la tranquilidad y silencio del entorno resultan ideales para ese fin, la selección de piezas fue:

Ysaye, Eugene
-Solo Violín Sonatas, No1, No 2, No 3 y No 4.
Bach, Johann Sebastian.
-Chaconne
-Sonatas and Partitas for solo violín, BWV 1OO1-1006
Dworzak von Walden, Eusebio
-6 Caprices pour violín, Op 1
El mundo, en 1941 se encontraba en plena Segunda Guerra abarcando el Continente Europeo, y pronto a convertirse en Mundial.
Obvia pensar que la música, sus intérpretes, presentaciones y producción, vía composiciones había sido mermada de manera trágica, al ser restringidas todas las libertades en los países que la desencadenaron, como lo fue en España, desde 1936 al inicio de la Guerra Civil Española, Alemania al ascender Hitler al poder en 1933, en Italia 1929 por Mussolini, y en 1940 en Francia al ser ocupada por Alemania y gobernada conjuntamente con él colaboracionista-traidor Francés, el Mariscal Petain.
Todos estos países habían sido la cuna de grandes músicos durante siglos.
En 1935, uno de los más talentosos directores de orquesta en la historia de Italia y el mundo, Arturo Toscanini, es atacado físicamente en plena vía pública por las huestes fascistas fanáticas en la ciudad de Bolonia, debido a sus críticas al fascismo y al Duce Mussolini dictador de Italia, y por negarse a permanecer en ese país y decidir emigrar a Estados Unidos para dirigir dos de sus grandes y famosas orquestas.
En el Teatro Liceo de Barcelona España, hacia el otoño de 1938, se presenta en concierto el inmenso violonchelista Pau Casals que había rescatado del olvido las Suites para violonchelo de Bach ejecutando las mismas ante los dirigentes de la República Española, Manuel Azaña y Juan Negrín, este ultimo también Fisiólogo de reconocimiento mundial, cabe mencionar que fue la última aparición de Pau Casals en suelo Español se vio obligado a exiliarse en Puerto Rico pocos meses después, lugar donde residió hasta su fallecimiento, ya que a inicios de 1939 cayó Barcelona como resultado del peor ataque, crimen y traición a su misma población, del futuro dictador cabeza de la rebelión contra la legítima República, Francisco Franco, cuando solicitó y dio luz verde a la fuerza aérea alemana e italiana para bombardear y diezmar a la población civil de Barcelona y toda otra ciudad de España.
Entre 1933 y 1939 Alemania perdió por exilio ante la amenaza Nazi de Hitler a la intelectualidad de toda índole y en particular la judía, a sus más destacados directores de orquesta con excepción de Wilhelm Furtwangler que permaneció en el país durante el régimen de Hitler, cabe señalar que incluso se enfrentó a Hitler y su obsesión y locura contra los judíos, al protegerlos de ser despedidos de la Orquesta Filarmónica de Berlín y enviados a campos de exterminio a varios ejecutantes de esa raza componentes de su orquesta, bajo la amenaza de Furtwangler, que de no respetar su petición, dimitiría e iría al exilio, Hitler dio órdenes de respetar la solicitud. Por ello terminada la guerra ya fines de los años 40s y principios de los 50s, el virtuoso violinista Yehudi Menuhin se presentó en concierto con el vituperado y apestado Kurt Wurtwangler, incluso denostado por Arturo Toscanini, que lo tildo de colaboracionista y comparsa de Hitler.

Como relaté al inicio de esta entrega, Leandro, aparte de ser un distinguido violinista aficionado, conocedor de música y melómano, al igual versado en filosofía, letras e historia universal e incluso teología, no olvidemos estudió diez años en un Seminario Conciliar, por ende uno hubiese creído que expresaría su condena a los intelectuales pro-nazis mexicanos como lo fue José Vasconcelos, talentoso pensador, filósofo y escritor, que al escribir el prólogo favorable y de completo acuerdo de la obra, Derrota Mundial de Salvador Borrego, que constituía una oda al fascismo y a Hitler.
Leandro detestaba a Hitler, Franco y Mussolini, los consideraba fantoches ignorantes y estúpidos, sin embargo en lo que coincidía con Vasconcelos era en su acendrado catolicismo, de tal manera que a pesar de su gran formación y acumen intelectual anteponía sus creencias dogmáticas religiosas que le permitían justificar la sinrazón de su religión, en una ocasión lo acorralé yo, el relator de esta historia, con múltiples y comprobadas evidencias científicas de lo contrario a sus afirmaciones y creencias que soslayan la ciencia, y él terminó por admitir que aunque en su opinión, el dogma no es racional, su fe (certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve), vencía toda su racionalidad.
Así las cosas, México ya se beneficiaba del gran aporte cultural y científico de toda orden del conocimiento humano, gracias a los transterrados o para algunos exilio español que inició desde 1936 y se incrementó entre 1938 y 39 al perder la Guerra Civil de España, por complicidad y contubernio de las potencias Nazis con los «aliados occidentales”, y la traición en 1939 de un supuesto aliado de la República Española, Stalin. Es de destacar que toda dictadura sea de derecha o izquierda termina en demagogia, dañina a la cultura, libertad, progreso y freno al desarrollo social y científico de todo país, entre lo cual se encuentra la música y las bellas artes.
En estos años de inicio de los 40s México era gobernado por Manuel Ávila Camacho, después Miguel Alemán Valdés.

Para este 1941, Lauro estaba por cumplir 21 años de edad, el día que iniciaron los ensayos para la comprometida presentación de las piezas comentadas, Leandro notó en Lauro unos moretones en el brazo izquierdo, de momento no comentó nada, pero al realizar un descanso o pausa del ensayo Lauro tardó mucho tiempo en salir del baño y reincorporarse al ensayo, se notaba muy sobrado de energía comparativamente al tiempo previo del inicio, al igual sus ojos se notaban irritados y rojos.
Al entrar Leandro enseguida al baño, identificó papel higiénico con trazas de sangre, al levantarlo encontró algodón embebido en sangre, así antes de reiniciar la práctica del recital, Leandro lo invitó a darle una vuelta al jardín de la casa que era de buen tamaño, con la excusa de estirarse y relajarse un poco, al encontrarse solos y lejos para no ser escuchados por la familia, pues las ejecuciones del violín se llevaban a cabo en la sala de la casa, Leandro comentó con mucha serenidad lo que había encontrado.
De inmediato Lauro reconoció los hechos y le dijo que tenía dos años de haber iniciado la adicción a la heroína, le hizo saber a Leandro que la mitad de los ejecutantes de la Orquesta de Solistas eran adictos, Leandro a pesar de ser muy moralista se percató del riesgo que implicaba sermonearlo, pues Lauro careció de verdadera guía paternal y maternal, en si tampoco tenía familia cercana o amigos fuera de la orquesta.
Leandro se preocupó de que dilapidara sus innatas aptitudes y talento, amén del riesgo de infectarse o ser apresado y explotado por los traficantes y autoridades policíacas, le expresó todo esto a Lauro y ofreció apoyarlo en caso de atenderse en una institución para superar la adicción.
Lauro le respondió con sinceridad que eso no lo veía viable, ante la encrucijada Leandro le ofreció apoyo moral de amigo y mentor, se sintió impotente ante la realidad. El recital de violín en el Club Rotario de Parral resultó todo un éxito en lo tocante a audiencia y hasta económico, ya que el 90% del ingreso fue para Lauro, también recibió críticas favorables del editor del periódico local de Parral y de un periodista especializado de un medio de la Ciudad de Chihuahua invitado por el editor de Parral y gastos de traslado y hospedaje cubiertos por la Cámara de Comercio de Parral.

En los siguientes casi veinte años, casi cada dos años Lauro fue invitado por Leandro como gestor, más todas estas personas y organizaciones para presentaciones, las cuales fueron siendo de mayor virtuosismo y complejidad técnica, que fueron desde:
-Beethoven-Kreutzer
Violín Sonata
-Sibelius-Violín
Concerto
-Biber-Mystery
Sonatas.
-Rimsky-Korsakov-
Scheherazade
-Tchaikovsky-Violin
Concerto
-Bruch-Violin
Concerto No. 1
-Mozart-Violín
Concerto No 5
-Barber-Violín
Concerto
-Paganini – Caprice No 24.
Cabe relatar que durante los siguientes 20 años Lauro sufrió arrestos por la autoridad debido a la portación de droga, en otras ocasiones debido al consumo vía auto administración de la misma, en una ocasión fue amenazado de muerte por el proveedor al acumular un adeudo de $25,000 pesos a finales de los años 50s, Leandro lo rescató al comprarle uno de sus violines personales que él vendía, posteriormente con un socio Lauro se dedicó paralelamente a ejecutante a la fabricación de violines de diversos tamaño:
Infantil
Medio
Adulto.

A los 26 años se casó, y en un par de ocasiones acompañó a Lauro a la casa de la familia de Leandro y pasó el tiempo hospedado en el Club-Hotel de la Colonia, como siempre huéspedes de Leandro y su familia, lamentablemente hasta dónde se enteró Leandro, Lauro no logró superar su adicción nunca.
Este relato, aunque novelado, apreciable lector, me lo conto Leandro a través de muchas conversaciones sobre música, historia, filosofía y religión, de ésta última jamás coincidimos, las conversaciones las iniciamos en 1960 y duraron hasta 1989, ya que él falleció ese año a los 86 años.

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