fbpx

La lucha no es contra las instituciones sino contra quienes abusan de ellas

disturbiosHurgar en el origen de las instituciones es encontrar conceptos sumamente elevados, plenos de humanitarismo, de los mejores propósitos y sentimientos y aún los amantes de la bella arte que es la poesía, hallarán tramos de singular belleza.
Son entonces las instituciones, tantas de ellas, destellos de la mejor voluntad humana, hacia la humanidad humana.
De manera que según declaró el presidente Peña Nieto, ir contra las instituciones es estar en contra de los mexicanos. Es la verdad pura, pero en medio queda el hecho lamentable y doloroso de que esas mismas organizaciones de altas aspiraciones, se vuelven contra los compatriotas, más no por ellas mismas, sino por la ignorancia de algunos de sus integrantes, la traición de algunos entre ellos, normalmente sus dirigentes, su olvido de la noble misión que diseñaron para tal organismo para el engrandecimiento de la patria, el bienestar y desarrollo de la comunidad mexicana.
Lo que significa todo esto es que el malestar, la lucha que dicen hay contra las instituciones, es contra, exclusivamente, contra quienes obtenido el privilegio de servir, de formar parte de ellas, no se sitúan a la altura necesaria de aquella hermosa idea creativa de tal institución.
De donde sin más buscar se encuentra los elementos negativos dentro de la institución, la que gusta elegir, quienes carecen de la honradez precisa, indispensable entre los escogidos para prestar un servicio público, para el mejor de los recursos puestos a su disposición, normalmente sin escatimar nada.
En contra de los elementos que escatiman su esfuerzo, tiempo e inteligencia precisos, para que la institución cumpla a satisfacción los objetivos que le dieron origen y justicia la asignación de recursos del pueblo, la ciudadanía, para ser elevada a la altura de sus sueños, de sus merecimientos, de lo que esta dispuesta a pagar generosamente.
Contra de aquellos que perciben más de lo que en rigor corresponde sus esfuerzos, su capacidad, su entrega a la diaria labor que justifica la existencia de la sagrada institución.
De ninguna otra manera puede interpretarse el drástico mensaje presidencial, supuesto que no ignora que en todas las instituciones, incluidas las de beneficencia, de caridad, que buscan la salud, la elevación del espíritu, existen traidores a la ideología, los principios y en su caso la mística.
Conoce que existen también filtraciones de recursos, a favor personal de los integrantes de las instituciones, personas que actúan en contra del prestigio de la obra, aprovechados del cargo y de los fondos, en ocasiones cuantiosos que se les comisiona administrar. Esto es sabido, pero en contadísimas ocasiones se hace preciso desaparecer esas instituciones y en pocas de ellas se recurre a la autoridad civil para la investigación y castigo de la irregularidad o infracción cometida.
En cuanto a particularizar las fallas institucionales, o de integrantes de ellas para decirlo con la corrección y exactitud necesaria, basta confrontar los objetivos con los resultados, primero y luego investigar, sancionar y retirar a los elementos fallidos, ineptos o delincuentes que de todo puede haber.
Solamente a manera de ejercicio mental- político, financiero, en calidad de ciudadanos comunes, se puede confrontar la publicidad cerca de la seguridad pública, debe costar millones de pesos, como también se invierten sumas estratosféricas en el renglón de salarios, prestaciones, equipo para el personal encargado de la peligrosa y difícil tarea; se dice que va disminuyendo la delincuencia y los datos de la prensa permiten suponer que la situación es grave. No se desconoce que la policía tiene instrucciones de no usar la violencia para respetar los derechos humanos, aún si no se les respetan los de ellos; que no actúan deteniendo infractores. Aún en flagran-cia, ante las presiones de amigos, testigos, familiares o bien para no caer en el ridículo y burla de los vecinos, si el juez los libera sin sanción alguna que merezcan. O algún miembro de la justicia con facultades para hacerlo.
Se argumenta que los policías no funcionan, tan poco bajo la consideración de que su tarea es peligrosa y no es retribuido considerando este factor. Pero se pasa por alto que son trabajadores y como tales tienen obligación de cumplir las condiciones bajo las cuales son contratados. En ocasiones se les inculpa por hacer su trabajo, arguyendo abuso de poder, de fuerza, sin que cuenten con la defensa profesional, jurídica, contra los infractores y sus abogados.
Es decir, que los derechos humanos frecuentemente tienen mayor capacidad profesional que los defensores de los agentes de la ley, produciendo injusticias contra el agente y por supuesto los intereses de la colectividad.
Los defensores de oficio, así como los de los policías tienen menores recursos profesionales y económicos que los que vienen a defender a los delincuentes y lo mismo sucede con los empleados de las comisiones de los derechos humanos.
Se esta consciente de que estos burócratas tienen una situación de privilegio, aún cuando su labor pretende, solamente pretende corregir los errores y abusos de los agentes de la ley y encargados de impartir la justicia. Pero si estos no cumplen, no es preciso, no es justificable, montar una institución otra más, para corregir entuertos. ¿O si?
Por supuesto que hay que mencionar que se cuenta con una sólida infraestructura legal, que arranca de la Constitución General de la República y decenas de subordinadas, con sus códigos y reglamentos, decretos, que deberían hacer inútil tanta institución y dependencia encargada de una tarea que en sí se considera sencilla, aunque en la rutina diaria se convierte en un verdadero enredo, maremágnum y problemas mil.
HACIA LA DEMOCRACIA.
Yendo al lejano origen de la palabra, se encuentra que es el gobierno del pueblo, algo imposible, sobre todo en un conglomerado como los de ahora, que rebasan los muchos millones de personas.
Platican los aficionados y vividores, en el mejor sentido de esta palabra, de la política, que se ha caminado a la democracia, desde la lejana Grecia, en que votaban solamente los ciudadanos por sus dirigentes, aunque la mayor parte de la población era de esclavos, en la Roma los propietarios y en la época colonial seguían sin tomar el parecer político a los que no fueran propietarios y en México tampoco a las mujeres, sino a partir de 1953. Pero resulta que los elegidos, particularmente en estos tiempos, son inaccesibles a las opiniones, gustos y preferencias de la mayoría de personas, a sus inclinaciones, lo que significa que no hay gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
En esta región de más carencias que recursos, han inventado la promoción de partidos para captar esas voluntades distintas que tiene la gente, lo cual no parece mal, sino al contrario.
Corriendo el riesgo claro, que cada partido sea manejado por unos cuantos interesados en trabajar por el poder y su situación particular; en vista de esto, para compensar el riesgo de que el gobierno, los elegidos sean obligados a atender los intereses de esos grupos que pierden representatividad al caer en sus intereses grupales, el gobierno, que auspicia la formación de partidos, les otorga recursos para que hagan su tarea su publicidad, proselitismo, o sea que en cierta manera los compromete a los intereses gubernativos, sin usar el término ofensivo de que los compra, que puede llegar a suceder…. Destruyendo la democracia o el proceso para llegar a ella. Partidos y candidatos han sido intervenidos económicamente, con lo que los electos en los poderes ejecutivo y legislativo lo será por consecuencia, diputados y senadores, si no es que desde antes, algunos de ellos hayan sido seleccionados para contender, que todo puede suceder. Es decir, que estén comprometidos de antemano.
Posiblemente consideraron los legisladores que entre más representantes hubiera, más rápido se llegaba a la ansiada democracia por que mejor se representaría al pueblo, pero la prensa publica que la producción legal es poca y las discusiones muchas, sin que haya contento en la totalidad. Y en el gran número de legisladores, perdieron la noción de poder representativo, es decir, los diputados y senadores, suman en México bastantes más que en Rusia y Estados Unidos, que superan el número de pobladores de aquí y consecuentemente los problemas de cada país.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: