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Discrecionalidad criminal, La mayor parte del dinero que invirtió y perdió Gregorio Pérez Mata en FICREA pertenece a una fianza que se vio obligado a depositar Guadiana Tijerina

guadianaSería divertido de no ser tan lastimoso, el espectáculo que está ofreciendo el Tribunal no tan Superior, de Justicia del Estado de Coahuila, con el turbio asuntillo del FICREA.
El buenazo de Goyo Pérez Mata, personaje bastante oscuro desde siempre en la tampoco nada transparente actividad abogadil, de repente fue encumbrado por la única familia feliz de toda la apachería coahuileña, el Clan Moreira, a encargarse del delicadísimo tema de la justicia.
Para Goyo, fue el cumplimiento de un sueño que ni siquiera había tenido nunca, el de llegar a magistrado y quedarse de presidente ya por dos sexenios, y de cumplirse el macabro plan de la dinastía de la Calle Salazar, tendrán que sacarlo con los tenis para enfrente.
Pues bien, él que se sentía intocable como ningún otro funcionario en la farándula gubernamental de Coahuila, está viendo su suerte, al encontrarse en las peores condiciones posibles, la de jamás haberse fogueado con problemitas de poca monta, para enfrentarse con un problema tan gordo como su ego.
La semana pasada fue rica en vientos que alimentaron el fuego en el que está ardiendo eso que el presidente del Tribunal hubiera podido denominar su reputación profesional y su probidad como funcionario público, por un lado se ventiló el asqueroso trapo de que de los noventa y feria de millones de pesos que el tribunal había “puesto a trabajar” en FICREA, la friolera de ochenta millones de pesos, o quizá más, no eran recursos propios, sino que se trataba de dinero de las fianzas depositadas en los juzgados para que quienes las atravesaron, pudieran enfrentar sus procesos judiciales andando libres.
Se mencionaron los nombres de dos ilustres personajes de la política y la sociedad coahuilense, el célebremente triste Javier Villarreal, aquel que les enseñó a los Moreiras, los Torres, los Litos y otros hasta entonces legos, todas las raterías de su repertorio, de él eran (son) diez millones de pesos, el otro es todavía más importante y sintomático, se trata del tres veces honrado Armando Guadiana Tijerina, a quienes los Moreira traían y siguen trayendo entre ceja y ceja, al grado de que para soltarlo se vio obligado a depositar la estratosférica cifra de setenta millones de pesos, casi con ganas de que no los tuviera o no los hubiera podido juntar para tenerlo de huesped consentido en las mazmorras del régimen.
Dijeron que lo que de veras era del Poder Judicial y que anda perdido, son solo tres millones y medio, lo demás no, pero por lo mismo, es dinero que en cualquier momento, y con la eficiencia que caracteriza a los magistrados y jueces, se verán en el aprieto de tener que devolverlo, y ahora sí, a sudarla.
Y hablando de glándulas, ¿quien habrá sido el que convenció a Goyito Pérez Mata de que podía invertir en FICREA?, lo suyo son las leyes, no precisamente su obediencia, pero las leyes, la parte financiera se le escapa, y tanto que no se fijó que estaba violando la ley al depositar dinero de gobierno en entidades que “por ley” están inhabilitadas para recibirlo, seguro alguno de sus cuates y achichincles que le dijo: la fianza no genera intereses, a la hora de devolverla se devuelve la suma nominal, todo lo que sude… es pa’cá… y así comenzó el entuerto que amenaza con convertir, siguiendo la parábola del borracho que se convierte en cantinero o viceversa, del juez que se convierte en juzgado, si no es que en reo, y no precisamente de conciencia, que tampoco es lo suyito.
¿Cuánto generó de intereses la inversión en FICREA? Y otra pregunta bastante tonta y con escasas o nulas posibilidades de obtener respuesta, como no sea bajo tortura ¿como se ingresó ese dinero en las arcas del Tribunal?, son cosillas que nunca vamos a saber, porque entre gitanos no se leen la suerte.
Pero lo que nos parece verdaderamente importante de todo el asunto de FICREA no es que para variar, será el pueblo el que tenga que cubrir el desfalco a la hora que Guadiana le gane el pleito a los Moreiras, porque por omnipotentes que sean o se crean, el otro es más vivo, o lo de Javier, quien buscará recuperar su lana no porque lo necesite, sino porque ladrón que roba a ladrón… y además es su deporte favorito, eso es dinero ratonero, por más que ahorita los tenga en el ojete del huracanete, no, lo que importa es todo aquello que no ha salido a la luz, y que constituye una de las peores prácticas de los gobiernos a la mexicana, el de la discrecionalidad en los gastos, contratos, selección de proveedores, de bancos, de aseguradoras, etc.
Allí es donde está el billete, los muchísimos billetes. Si un empleadillo le dio al presidente del Tribunal el norte del negocio con FICREA, ¿cuántos otros no habrá por el estilo, como lo de la gasolina, lo de los boletos de avión, lo de los viáticos, lo de las rentas de edificios? Y sí, este asunto tronó gacho fue por cuestiones ajenas a la voluntad de los jurisconsultos coahuilenses, que seguirían engordando escandalosamente sus billeteras sin el menor prurito, ¿pero cuantos otros no han tronado y constituyen una una fuga de dinero que está convertida en drenaje?

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