Aquellos tiempos
Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-
Cubita la bella, hermosa Isla del Caribe, ha dado al mundo grandes jugadores del beisbol que ha pasado, por su alta calidad, por los diamantes de todo el mundo especialmente en las Ligas Negras de los Estados Unidos, en la Liga Mexicana y en durante algún tiempo en las Ligas Mayores.
Cuando los jugadores de color, a pesar de su reconocida calidad, tenían cerradas las puertas de la Gran Carpa por lo obscuro de su piel, los cubanos, como los negros de los países hermanos de América Central y del Caribe y aún los jugadores de piel sepia de la Unión Americana se refugiaban en las Ligas Negras de los Estados Unidos y muchos de ellos buscaron el escenario de la Liga Mexicana de Beisbol, donde probaron su grandeza.
Los aficionados de la Bella Isla del Caribe, están convencidos que el más grande jugador que ha dado ese país, lo fue el inmortal Martín Dihigo quien nació el 24 de mayo de 1905 en Matanzas, Cuba y murió en Cienfuegos el 20 de mayo de 1971.Quienes vieron jugar en las Ligas Negras al versátil cubano opinan lo mismo y los fanáticos de México donde Dihigo realizó sus mayores hazañas, estamos seguros que no ha habido otro jugador de la bellas Isla que supere su grandeza.
Su elegante juego, su poderoso brazo y su explosivo bateo, desbordó los limites de la isla antillana que en la década de los 20`s no tenía otro ídolo mayor que el espigado jugador que cubría todas las posiciones.
En las Ligas Negras Americanas, maravilló a los aficionados al cubrir lo mismo la receptoría, los jardines y cualquiera de las bases con gran calidad, así como alcanzar un alto número de victorias en la loma de las serpentinas. En todos los departamentos mostró su inigualable calidad y como pitcher fue uno de los más grandiosos.
Antes de llegar a la Liga Mexicana, Martín Dihigo ya era conocido por los aficionados de este país por sus increíbles hazañas en el beisbol cubano y de las Ligas Negras.
Cuando el Águila de Veracruz anunció en 1937 que el gran pelotero vestiría la franela del club jarocho, los fanáticos se desbordaron en un entusiasmo que nunca antes había despertado personaje alguno en el bello puerto del Golfo de México.
Dihigo siempre recordó el reconocimiento que le dieron a su llegada a Veracruz y siempre sostuvo que ni en Cuba ni en ningún otro lugar lo recibieron durante su carrera beisbolera como lo hicieron los habitantes del Puerto. Su presencia despertó mayor entusiasmo que la llegada de los propios presidentes de la República que visitaron la ciudad en aquella época.
En aquellos tiempos, el club jarocho tenía como rival más enconado al Agrario, equipo de la capital de la República, que obtuvo el banderín en 1935 y 1936 t se encaminaba a su tercer campeonato en línea. La llegada de Dihigo cambió totalmente el panorama, no obstante que el Agrario, para tratar de anular la presencia del grandioso cubano, trajo de las Ligas Mayores Negras al fabuloso lanzador Satchel Paige, quien en esa época brillaba intensamente en los Estados Unidos de Norteamérica.
El inmenso antillano dio a los aficionados del puerto y otras plazas del país una «probadita» de su gran calidad en los últimos juegos de esa temporada.
Dihigo tuvo cinco salidas al montículo en esa final de campeonato, ganó cuatro juegos y salvó otro más; en 38 entradas ponchó a 51 bateadores, es decir más de diez chocolates por juego, una de esas victorias fue el primer juego sin hit ni carrera que se daba en la Liga Mexicana y dos triunfos fueron contra el astro sepia Satchel Paige. Con esas dos victorias sobre al Agrario, prácticamente se decidió el banderín.
Bateando en esa final de temporada, Dihigo estuvo igual de impresionante; conectó 10 hits y empujó 12 carreras, logrando un promedio de 357 puntos y en uno de los partidos bateó seis hits en seis oportunidades al plato, hazaña nunca antes realizada en la liga. Con ese paso impulsó al Águila hacia el campeonato, destronando al Agrario y envolviendo en un ambiente de locura a los fanáticos del puerto jarocho, que festejaron por varios días el triunfo de su equipo.
Al siguiente año, Martín Dihigo jugó toda la temporada, lanzó 22 partidos de los cuales ganó 18 y en otro quedó sin decisión, tuvo un impresionante promedio de carreras limpias de 0.90, ponchó a 184 bateadores en 167 entradas. Además bateó 55 hits: 8 dobles, 2 triples y 6 cuadrangulares para un porcentaje de 387, con ello obtuvo los títulos de CAMPEON PITCHER Y CAMPEON BATEADOR DE LA LIGA.
Eso fue en 1938, año inolvidable para los aficionados del puerto de Veracruz y para el inmenso Martín Dihigo. Naturalmente que el Águila fue campeón del circuito por segundo maño consecutivo.
En su tercer año con el Aguilar, Dihigo ganó 15 juegos y perdió 8; ponchó a 202 bateadores para continuar siendo el rey del ponche. Entre sus triunfos se recuerda el que obtuvo contra los Alijadores de Tampico, el 15 de agosto, Ese día impuso un nuevo récord en la liga pues abanicó la friolera de 18 «jaibos» en nueve entradas, marca que por muchos años permaneció intocable hasta que vino otro lanzador antillano, el gran Lino Donoso a empatar estos números.
Al terminar la temporada de 1943 el antillano alcanzó los 940 ponches y al siguiente año logró su chocolate número mil, siendo el primero en alcanzar esa cifra en el beisbol mexicano.
Muchos aficionados se preguntan por qué AZULES DE VERACRUZ, tenían su sede en las Ciudad de México, la respuesta es simple, en 1940, cuando el beisbol profesional lo dominaban los hermanos Pasquel, nativos de ese estado, formaron un poderoso equipo en el puerto, para competir con Águila, eso no fue bien visto por los aficionados jarochos, y menos cuando los magnates beisboleros adquirieron los servicios del popular Dihigo dejando al Águila sin su jugador estrella.
La afición le dio la espalda al nuevo club, que tuvo que buscar otros aires pasando a la capital del país con el mismo nombre de Azules de Veracruz.
En su nuevo equipo, el cubano Dihigo realizó grandes hazañas y entusiasmó a los aficionados de la gran ciudad que lo vio jugar todas las posiciones del cuadro, de los jardines, en el montículo e incluso, detrás del jom.
Sin duda alguna ha sido el jugador más completo que ha pasado por los diamantes de nuestro país, lo mismo fue en Cuba y en las Ligas Negras de Estados Unidos.
Martín Dihigo está en el Salón de la Fama de Monterrey, México y también en el Cooperstown de la Unión Americana.

Sin duda el mejor jugador de béisbol que ha dado Cuba, a mi Padre Ramón Mendoza le toco la fortuna de jugar junto a Dihigo en 1942 con el Unión Laguna de la Liga Mexicana
me parece que usted habla mucha mentira dihigo llego a mejico en 1938 ademas el beisbol mejicano era demasiado suave permitian 4 pelotero por team nada mas ademas era clase D y a lo mejor C y Dihigo venia de ligas negras y Cuba que en aquel tiempo era clase a y mire bien en aquel tiempo el beisbol llegaba nada mas a doble A , mire bien cualquier pelotero que jugo doble AA o clase A y baja a clase se para mi no tiene merito mire bien los peloteros Amateur cubano cuando que saltaban al pro y llegaban mejico en su primer years todos triunfaban como Conzuegra,Pedro jimenez,Daniel Parra y mucho mas ,El beisbol en mejico empieza a subir en 1955 cuando firma con el beisbol organizado ademas te dire que mejico no tenia record del beisbol hasta 1937 despues es cuando comienza a llevar record yo tengo la enciclopedia del beisbol mejicano y comenzo en 1937 16 de marzo del 2018
nunca había leído comentarios tan mas estúpidos, pero bueno se respeta tu forma de pensar amigo, pero se ve que no sabes muchos de beisbol, eres un neófito beisbolero