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Crónica del grito tequilero del Coco Dávila

Noche trágica del grito alcoholizado que le dieron fama nacional al Coco Dávila.
Noche trágica del grito alcoholizado que le dieron fama nacional al Coco Dávila.

Soy un parrense que después de haber asistido al grito del 16 de septiembre  y que nuestro presidente municipal Jorge “el Coco” Dávila dio, bueno, ni gritar pudo debido al estado inconveniente en el que salió al balcón del ayuntamiento que hasta apenas si se sostenía en pié, causando la burla de quienes acudieron a presenciar tan importante acto cívico.

Con esa  regazón del tamaño del mundo, de plano  yo hasta renunciaba de pura pena; pero creo que ya a los parrenses les gusta este tipo de metidas de pata hasta les cae en gracia,  pero este señor ni vergüenza tiene, pues ya sabía el compromiso de dar el grito de independencia y no respeto a os ciudadanos que asistimos al solemne acto que, para variar tuvo más fallas que aciertos.

Para iniciar estuvo muy pero muy mal organizado por Sandra Pachuca, que es secretaria de un departamento de la administración municipal a la que se le encargó tal tarea y sin saber que todo iba a convertirse en desgarriate, en un acto de presumido orgullo y satisfacción del deber cumplido, le dijo a la conductora que la anunciara como la organizadora de los eventos relacionados con “El Grito”,  siendo que solo se debe citar al departamento de Fomento Cultural y Deportivo y al alcalde.

Ah, pero Sandra Pachuca pasó por encima de esos protocolos y pidió, suplicó y lloró para qué la ensalzaran ante el honorable público mientras que el Director del Departamento de Fomento Cívico, Cultural y Deportivo, Jesús Martínez de la Rosa se dedicaba a pavonearse y aseguraba a propios y extraños que todo “estaba marchando sobre ruedas” aunque, antes del día 13 de Septiembre tuvo la puntada de mandar decir una misa en honor de los Niños Héroes. ¡Qué tonto y nulo criterio tiene ese Señor!

Después todo fueron pretextos, que porque se descompusieron los carrillos del asta para subir la bandera, cuando ni siquiera eso verificó porque no hace mas que estar sentadote en su oficina, debería ponerse las pilas y prevenir todos esos detalles tan insignificantes que a la larga perjudican todos los eventos cívicos.

Y no hay quien les diga nada porque el alcalde de Parras vive la mayor parte del tiempo en su avión –porque ya entró a la moda de adquirir ese tipo de vehículos para viajar con prontitud a donde le venga en gana– echando tequila para darse valor y salir a dar el grito… pero nada, que se le pasan las cucharadas o el tequila o el agua de las verdes matas estaba muy golpeadora, y así salió a enfrentar a los ciudadanos, con la mirada vidriosa y la voz pastosa, arrastraba de tal forma las palabras que hasta dio “el grito” en forma silábica.

Y aun mas,  a la hora de recibir y posteriormente entregar la bandera Nacional, saludó como si fuera el Presidente de la República, con el saludo militar,  tanto alcohol en la cabeza lo hizo creerse el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y ante tanta regazón, sus asesores no aparecieron por ninguna parte,  estaban en el limbo. El Secretario del Ayuntamiento ni leer supo tampoco, pues al realizar la lectura del acta de Independencia de México se equivocó una gran cantidad de veces,  lo que hace ver la necesidad de regresarlo a la primaria. De plano este secretario no desquita el abultado sueldo que gana, y que bien podría servirle para dedicarle un tiempo a prepararse y  darle una pasadita a los documentos que lee, pero nada.

Y aun mas, debió de haber checado cada una de las actividades que se realizarían con los comisionados, simplemente al entonar el Himno Nacional la música iba adelantada y el maestro que la dirigió estaba  tan animado por los patrióticos acordes que hasta lo hizo repetir.

Nadie se puso de acuerdo. Fue una falta de respeto a nuestros símbolos patrios, a nuestro ejército, a nuestro pueblo, ahí es donde Sandrita debió haberse lucido con los más de ciento veinte mil pesos que le dieron para el sonido y la música.

Pero también hay que decir lo bueno, en los juegos pirotécnicos sí se lució “El Coco”.

Comentario aparte, el teniente del Ejército Mexicano que acompañó al presidente municipal en el Balcón le llamó la atención a Jorge Dávila, al decirle que  él no debe saludar a la Bandera de esa manera y la equivocación del Himno Nacional.

Total, a esta administración municipal  les vale un soberano sorbete los eventos cívicos y sociales. Nada más salieron del paso y se fueron, como alma que lleva el diablo, a festejar a la palapa de los Dávila, como si hubieran hecho las cosas muy bien.

Espero que este alcaldete ignorante y su séquito de retrasados tengan un poco de respeto al Pueblo de Parras y a las instituciones. Ya es hora de que no la sigan regando y por dignidad, si la tienen, renuncien, renuncien, renuncien, renuncien  y renuncien.

Y esas renuncias deben empezar por el profesor De la Rosa que como el profesor panadero ya le han pasado infinidad de regazones: placas mal hechas, banderas al revés, poner la bandera de Italia, poner los colores volteados, y un sin número de horrores, que, por vergüenza, debería llevarlo a reconsiderar su permanencia en el cargo. Pero eso parece no importarle, es es feliz estirando cada quincena la manita.

Por otro lado en las oficinas de enlace de la Secretaria de Educación de Parras a cargo del Profesor Marco Antonio Vega Berlanga hay también una gran cantidad de abusos y uñas largas pues los encargados de los pagos como son el Prof. Juárez Moreno le hace al magiver y desaparece los cheques que llegan y les da largas a quienes los reclaman y pues los profes se aburren y no insisten y les dicen que nunca llego el pago, faltantes apoyos o pendientes que les llegan en ocasiones y ellos meros los hacen efectivos.

Ahí la cosa gira sobre ruedas, siempre lo ha hecho así desde antes que estaba el otro profesor encargado. A ver si la Secretaria o quien corresponda les hacen una auditoria y checan las firmas en los cheques que se cobran y pregunten a los profesores que sí reconocen esos pagos cobrados y la verdad van a saltar chispas.

Un comentario sobre “Crónica del grito tequilero del Coco Dávila

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  1. Fueron las elecciones mas fraudulentas, mas sucias para que llegara Coco a la presidencia, la compra de votos estuvo ala orden de ese día. Evaristo Madero se empeño en que el alcalde fuera Coco Davila y así fue… Nosotros los pensantes lo que si deseábamos sacar la porquería que que nos gobernaba votamos por Manuel Rivero. Los primeros en renunciar deberían de ser los regidores y detrás de ellos TODOS los colaboradores y asesores de presidencia!!! Cuando escuchas a la gente no sabes si reír o llorar porque te dan cada excusa «Es que yo iba a votar por Rivero pero me dio miedo que eso hiciera ganar a Nacho Segura y mejor votamos por Coco porque es de aquí» Bueno a todos esos retrasados y cerebros cerrados ahí tienen el resultado mas vergonzoso de la historia de Parras

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