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RECICLANDO BASURA

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas

politica

Usted dirá que las elecciones no sirven para nada, que para lo que sacamos del gobierno perfectamente podríamos seguir con los mismos gobernantes de hace cincuenta o más años, que más vale ratón conocido que rata por conocer, que para que queremos insoportables nuevos ricos hechos a la sombra del poder público si con los viejos estamos más que colmados, y al menos no tenemos que soportales sus nacuarradas, pero se equivoca. Las elecciones sí sirven para algo, así sea para deshacernos de lo que no sirve.

Haga de cuenta, como dice la muletilla de medio mundo, que se está usted dando un regaderazo, y que en vez de darse una sobadita con jabón dove o camay, de esos que dicen que son más crema que nata, agarra uno de aquellos estropajos que todavía venden en el mercado Juárez, y se da una tallada que de tantas células muertas que le quita de encima, reduce usted mínimo medio kilo y sin cansarse más que en la raspada, pues esa misma función tienen las elecciones conforme al sacro santo e hipócritamente democrático sistema político a la mexicana: resulta que conforme a la legislación todavía vigente, aquellos partidos que no logran obtener el porcentaje mínimo de sufragios, que ahorita es del 3% del total de votos emitidos, automáticamente son remitidos al horno crematorio de la historia, se les tumban las prerrogativas económicas que les permitían a sus líderes vivir cachetonamente sin hacer nada que parezca trabajo, bueno, eso si es que esos descerebrados del Instituto Electoral de Coahuila le encuentran las cuatro patas al gato cojo, porque si no,  como está ocurriendo ahorita, no solo hallan la manera de liquidarlos, sino que ni siquiera pueden cortarle el suministro de billetes a la ubre presupuestal de que se mantienen, en lo que constituye una de las más grandes aberraciones en este malsano sistema político.

En la anterior elección, esa a la que todavía entre ines, iecs, trifes, y demás partes interesadas no pueden acabar de darle cerrojazo, fueron cinco partidos los que no tuvieron simpatizantes suficientes como para seguir viviendo como reyes del dinero del pueblo: Al Encuentro Social, Verde Ecologista, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo, a todos, de a uno por uno y en macolla, se los llevó Pifas, ¿y sabe qué?, en buena hora.

Nunca entenderemos esas veleidades de la política mexicana, un vividor, una familia de vividores, una pandilla, se las ingenia para embelesar a cierto número de personas que les de su firma y les preste su credencial de elector, con tal de convertirse primero en organizaciones políticas y luego en partidos políticos, y ya con las primeras entregas de recursos económicos, se tiran a la fodonga, no le mueven, no le invierten, no cultivan a sus bases ni procuran hacerse de nuevos simpatizantes, no como para en algún remoto momento, lograr un triunfo limpio en algún proceso electoral, siquiera para hacerse de alguna regiduría o de una diputación plurinominal, solo con alcanzar la proporción necesaria de sufragios, pero nada, ¿resultado?, a las primeras de cambio los simpatizantes que tenían les vuelven la espalda, sea que voten por otro partido o candidato que les llene más el ojo, sea que olímpicamente decidan abstenerse de sufragar, habiéndose sentido utilizados para entregar su firma y su credencial, al final de cuentas a cambio de nada.

Sí, porque con la legislación, normatividad, reglamentación o lo que sea, porque ya ve que todas son válidas y discutibles, vigentes, para otorgarles la categoría de partido se requería del 1.5% del padrón electoral, y para conservarlo 3%, en teoría no debería estar fuera del alcance de políticos taloneadores, que además no quieren trabajar de otra cosa el resto de su vida. Y pues que la pierden…

 De por sí que dadas las características del proceso electoral, que se reflejaban en una boleta con bolitas milimétricas en las que es de lo más difícil tratar de entender de qué partido se trata y como se llama el candidato, había demasiadas opciones peleando por un trozo del pastel de sufragios. Tan solo los que perdieron el registro, ellos debían concentrar el 15% de la votación, ¿solo para seguir chupando sangre?, porque no me va a decir que su presencia en la escena, su mera existencia, hace la más mínima diferencia. De no ser por lo entrampado que sigue el proceso electoral estatal, hubiéramos respirando un ambiente más ligero, más limpio con la ausencia de tanta lacra suspendida en el aire. Ah, pero tenía que salir el IEC de debajo de su piedra para echar a perder las cosas, y ni siquiera para llevarlas a como estaban, sino a dejarlas mucho peor, ¿me creerá seis veces peor?

Pues sí, porque con la aprobación del nuevo Reglamento para la constitución y Registro de Partidos Políticos Locales, en que se exigía el número de firmas necesarias para solicitar su reconocimiento de 1.5% del padrón electoral, esta cifra se redujo a 0.26%. Hombre, si de lo que se trataba era de cerrarle la puerta a tanto vivales, que tantísimo dinero nos cuesta y de los que tan difícil es deshacerse, como para al contrario, bajarles la vara, poniéndoselas más fácil. Suficientemente malo hubiera sido dejar las cosas como estaban, pero ahora con el límite puesto tan bajo, lo que vamos a ver es una manada de advenedizos que quieran meterse en la política, para vivir de lo que la burocracia de esta da.

La justificación es a cual más de candorosamente tonta, a cargo de esa lumbrera de la democracia, discípula de Miguel Ramos Arizpe, Gabriela de León, de que así se garantiza el derecho de asociación que otorga la constitución… con esa matan a cualquiera.

Las autoridades parecen empeñadas en convertir la política en un circo, todavía más de lo que jamás ha sido. Pensábamos que con las ochenta y feria candidaturas independientes a la presidencia de la República teníamos para entretenernos, eso será solo la primera de “n” pistas en que se estará convirtiendo, ahora que una familia de gorrones con veinte miembros, que una escuela primaria, que un grupo de Whatsup, que un club de motociclistas quiera registrarse como partido político… y se le de entrada, para garantizar su derecho de asociación, nomás falta que también se les baje la vara para mantener el registro, y entonces sí, ¿sabe cuando vamos a sacar la basura?, nunca. Si seguimos así, todos vamos a vivir de la política, con menos de los dos pesos que le dejaban a la Bartola.

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