Tony Lazzeri… Un Triste Recuerdo

AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe:Miguel Ángel Génis Guzmán.-

tony

Cuando los viejos amigos se reunían en el porche de la casa de Tony Lazzeri en la ciudad de San Francisco para recordar con el grandioso segunda base de los Yanquis de Nueva York de la década de los 30´s sus gloriosas hazañas, en el último momento siempre salían a relucir el Famoso ponche que le recetó el inmortal lanzador de los Cardenales de San Luis, Grover Cleveland Alexander con la casa llena, en la séptima entrada del último juego con que los Pájaros Rojos derrotaron a los Mulos de Manhattan en la serie mundial de 1926.

Era el año de novato Lazzeri que había tenido un debut fabuloso con 114 carreras producidas, 18 cuadrangulares y 275 de bateo. Después de todo era un novato que una temporada antes, con 21 años de edad, conectó la friolera de 60 jonrones en la potente Liga del Pacífico y fue llamado por los neoyorkinos para ser una pieza clave y llegar al Clásico de Otoño.

El famoso ponche tenía en verdad una historia dramática. El sábado 9 de octubre, el yankee Stadium registró un impresionante lleno de más de 50 mil fanáticos que esperaban celebrar la conquista de la serie mundial por sus queridos “Bombarderos del Bronx” que ese año había tenido una magnífica temporada.

La balanza estaba a favor de los neoyorkinos que llevaban tres triunfos contra dos de sus aguerridos oponentes, los Cardenales de San Luis. Pero los pájaros rojos, siempre agresivos y de gran coraje, sacaron la casta y le dieron una paliza de 10 carreras a dos para empatar la serie con magistral pitcheo de Alexander, el talentoso veterano que ya había ganado el segundo juego del clásico seis días antes también en Nueva York.

Lazzeri tenía bien grabado el trágico recuerdo como si lo hubiera vivido un día antes de cada vez que tocaba el tema. Las bases estaban llenas de “Mulos” en cierre del séptimo inning, cuando el mánager de los pájaros rojos llamó al montículo al veterano Alexander que debía lanzarle al explosivo y peligroso novato, guardián del segundo cojín de los bombarderos.

Cincuenta mil gargantas lanzaron frustrante alarido cuando al brillante novato abanicó el aire para el tercer strike y cortar de golpe con la última esperanza de los Yanquis, porque el gran Gover Alexander, una vez más mostró su grandeza y en las dos siguientes entradas mantuvo en cero a los bombarderos comandados POR Babe Ruth y Lou Gehrig para que los Cardenales se alzaran con el triunfo del séptimo y último juego de una de las series mundiales más emocionantes y dramáticas de la historia.

Tony llegó cinco veces más con los yanquis al Clásico de otoño y siempre fue jugador clave para los triunfos de los neoyorkinos. En 1927 humillaron en cuatro juegos seguidos a los Piratas de Pittsburgh, ese año produjo 102 carreras y se estafó 22 colchonetas.

El siguiente año fue una clásica revancha de los Mulos que no olvidaban la dramática derrota de dos años antes y barrieron con los aguerridos Cardenales de San Luis en una serie de un solo lado, con cuatro triunfos neoyorkinos por cero de los pájaros rojos.

La serie mundial de 1936 fue para Lazzeri la más grata e inolvidable de todas, ese año, conectó un tremendo cuadrangular con la casa llena en la tercera entrada del segundo juego contra los Gigantes de Nueva York que además de perder la serie por cuatro juegos a dos, se llevaron dos tremendas palizas, la primera en ese segundo encuentro por 18 carreras a cuatro y la otra en el sexto y último juego partido con anotación final de 13 a cinco. Fue apenas el segundo jonrón que se conectaba con las bases congestionadas en un Clásico de otoño, sin dejar de ganar un solo juego al equipo contrario. En esa ocasión los derrotados fueron los Cachorros de Chicago. Sin duda alguna los Yanquis eran el mejor equipo de aquellos tiempos y hasta ahora los mejores en toda la historia de las Ligas Mayores.

Los yanquis volvieron a humillar a los Gigantes de la misma gran ciudad en 1937 por cuatro juegos a uno y después, los Bombarderos vendieron al magnífico Lazzeri a los Cachorros de Chicago y le hicieron un gran favor a este equipo, ya que el ahora experimentado veterano les ayudó a ganar el campeonato, para enfrentarse después en la serie mundial a sus antiguos compañeros. Una vez más el triunfo fue para los yanquis y para no perder la costumbre, con resultado de cuatro victorias para los “Asesinos de Nueva York y cero para los Cachorros de Chicago.

Tony Lazzeri nació el 6 de diciembre de 1904 en San Francisco, California y murió en la misma ciudad el 6 de agosto de 1946, cuatro meses antes de cumplir 42 años de edad. Ingresó al Salón de la Fama de Beisbol en 1991.

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