Alí Babá Madero y sus 40 ladrones

Parras, mi pueblo tan mágico…

Por Juan Lobatón

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Hace tiempo que El Demócrata viene denunciando la corrupción que impera en Parras de la Fuente donde el cacique Evaristo Madero Marcos sentó sus reales gracias al apoyo de Enrique Martínez y Martínez que lo llevó a la presidencia municipal por primera vez y desde entonces no ha soltado el control del ayuntamiento, convertido en botín que se reparte entre los familiares y los amigos, además de contar con un buen número de trabajadores de sus empresas particulares en la abultada nómina que se paga con el dinero de los habitantes de ese pueblo mágico.

Documentos de la tesorería municipal salieron a la luz pública para corroborar lo dicho, el edil protegido por los hermanos Moreira –principalmente Rubén para quien desvió el agua de Parras para enviarla directo a un rancho– se ha llevado de las arcas públicas más de cien millones de pesos y esta Aseveración se encuentra documentada en la dependencia respectiva.

¿Y que va a suceder después de dejar al descubierto el boquete financiero cometido por quien se dice dueño de Parras y de muchas vidas de parrenses? Hasta ahora nadie había sido más claro que un medio informativo de esa localidad que le puso los puntos a las íes y en base a una investigación sacó a relucir los nombres de los buenos amigos que acompañan a Madero por dondequiera que pasea, igual que los nombres de los familiares directos e indirectos que, cual buitres con su presa, medran con el presupuesto municipal y ni siquiera se dignan de ir a recoger su cheque y el tesorero servilmente se los envía a sus cuentas de cheques. Y de esto hay varios casos documentados.

Y ni qué decir de aquellos trabajadores contratados en las empresas de Madero Marcos, principalmente una de tráileres y otra de eventos sociales, aunque también aparecen en la nómina quienes laboran en sus huertas, como la que se localiza por el rumbo de la Flor de Tequila, que nadie sabe cómo fueron adquiridas, aunque ya El Demócrata se está dando a la tarea de investigarlo.

Porque, y esto no es secreto, Evaristo Madero salió huyendo de la justicia de Nuevo León hace algunos años y encontró en Parras terreno virgen, propicio para cometer sus fechorías que lo llevaron a enriquecerse. Y esto porque, aunque hable de abolengo y de economías sobradas, todo es una falacia, una vil mentira, como dicen sus jilgueros, que callaron cuando salieron a la luz pública los documentos de la nómina municipal.

Hoy los parrenses, al fin, parecen darse cuenta de la clase de pillo que eligieron como alcalde, igual que su otro empleado Jorge “Coco” Dávila –el mismo que le regaló una calle a su mamá con motivo de su cumpleaños– y el puñado de “colaboradores” que los acompañan y que resultaron peor que Alí Babá y sus 40 ladrones.

Se llevaron cien millones o más de la nómina pero eso no es todo lo que se puede relacionar con el saqueo que ha vivido la bella Parras. Hay más ladronadas de las que cualquiera puede imaginar. Baste por ahora con preguntar ¿dónde están los recursos que se asignan a la población por concepto de ser un pueblo mágico? ¿Sabe la ciudadanía cuánto es el dinero que se les asignó por ese concepto? Son muchos pesos, ya hablaremos de ello.

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