SÁTRAPAS Y VIRREYES

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

DELEGACIONES

La política mexicana, desde la época de la posrevolución, no se diferencia demasiado de los hechos de armas de los diversos episodios de la Revolución Mexicana, al contrario, salvo que en vez de andar de uniforme de campaña, de manta o cuerudos dependiendo del nivel de cada quien, ahora visten trajes, guayaberas o polos hechos a la medida, las actitudes de unos hacia otros, la frialdad y cálculo con la que resuelven las situaciones que se les van presentando, los hace prácticamente idénticos.

Quizá sea cierto, en el momento actual son más los cadáveres políticos que los de verdad, que los que se tenían en las constantes batallas, aunque alguien por allí se atrevería a sugerir que no es tanto, pese al perfumado aroma de civilización con el que se mueven en el ambiente de la grilla, son muchos a los que dejan muertos, lisiados o sin ganas de levantarse para seguir en la brega por el poder.

Del viejo PRI se decía que era una estructura monolítica, una aplanadora, símiles ambos que tenían el objetivo de dejar en claro para cualquier persona, por más políticamente lerda que fuera, que o se plegaban a lo que ordenara el partido, o este se encargaba de dejarlo planchado en el pavimento, fuera que el monolito le cayera encima, fuera que lo usaran para anuncio de colchones a los que les pasa por arriba el armatoste, con la diferencia de que a diferencia del posturopedic… uno no regresa a su forma original.

Todos quienes escalaron posiciones de poder, tenían muy clara esta regla no escrita del sistema, hay que plegarse a lo que ordenan del centro, o del centro se encargarán de sustituirlo a uno, proceso del cual es muy probable que uno no pueda presumir de haber salido indemne. La presencia del centro, se ha dejado sentir desde siempre en los estados, lo mismo que en las entidades que se califican como descentralizadas, autónomas o cualquier otra nomenclatura, el entendido es que, por mucho que gusten presumir de otra cosa, pertenecen a una sola estructura de poder, como también pertenecen a una estructura presupuestal, pretender escapar de esta es invitar a represalias, no tanto por la ofensa en sí, sino porque el mismo sistema no puede permitirse sentar esa clase de precedentes, al rato todo el mundo va a querer trepárseles a las barbas, y eso sí que no está permitido.

Ahora que el presidente electo, a quien no le falta nada para actuar y ser obedecido como presidente en funciones, ha dicho que como parte de su programa de austeridad, estará acabando con las decenas de delegaciones federales que hay en cada entidad federativa, para sustituir las cuales ya ha comenzado a designar coordinadores federales, son muchos los que han salido a decir que eso vulnera el federalismo, la autonomía y la independencia de los estados respecto del poder ejecutivo central.

Como siempre, en esto hay algo, mucho de envidia, dentro de la clase política, una delegación federal era algo de lo más ambicionado por quienes tenían aunque fuera infinitesimales posibilidades de llegar a ocuparla. Por principio de cuentas, una delegación federal cuadraba como pocos puestos dentro de aquella sentencia de Gonzalo N. Santos, de hallarse en el punto exacto entre el “presumir allá en el centro que tiene todo el apoyo en el Estado, y este hacerles sentir de que tiene absoluto respaldo del centro”, con lo que podían navegar y hacer de las suyas con gran impunidad y relativamente poca supervisión, después de todo, ya parece que un gobernador va a ir a quejarse con un secretario de estado de las fechorías de su delegado, ¿y qué tal si de veras es su compadre?, mejor dejar las cosas así.

De allí tal ambición por las delegaciones, ni que decir que el sistema no ha cambiado y probablemente no cambiará pronto tan radicalmente, si lo que dejó frío a tantos no es que se inventen las coordinaciones federales, sino que ya están asignadas, no permitiendo a los que se sienten con méritos el moverse para que les correspondiera la de acá.

Y cabría preguntar a los detractores de este modelo al que llaman lesivo ¿de veras no se acuerdan del papel que jugó Rogelio Montemayor Seguy, durante el tiempo que fue senador?, entre que quería y no quería ser el sucesor de Eliseo Mendoza Berrueto, y contando este sí, con total apoyo del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, Montemayor ejerció fuerte control sobre las delegaciones federales, desde la de Desarrollo Social hasta la de Pesca (imagínese la delegación de la Secretaría de Pesca en Coahuila), y es que esa y no otra fue la estructura desde la que preparó la campaña para gobernador, con la anuencia y bendición del equipo salinista, que preferían tener a Montemayor lejos y no como parte competitiva del primer círculo.

A otros gobernadores se les había permitido “sugerir” por no decir meter mano en la designación de delegados de las secretarías y dependencias federales, Enrique Martínez tuvo manga ancha, que hasta al Dr. Carlos de la Peña Ramos le consiguió la delegación del Seguro Social, Humberto y Rubén Moreira, mire que curioso que tuvieran los mismos apellidos, también presionaron para colocar a sus cuates en las delegaciones, a veces se les concedió, y a veces quisieron luego quitarlos, cosa que no les hizo gracia allá en el centro, ¿pues a qué estamos jugando?

Y bueno, las cosas se pusieron un tanto complicadas durante los dos sexenios de la alternancia, pues los panistas quisieron esas posiciones para de allí grillar en el estado. Algunos se portaron a la altura del trabajo que tenían que hacer, y otros fueron una cuña, que es precisamente lo que se están temiendo que pueda pasar ahora con los coordinadores federales de Andrés Manuel López Obrador, que dado el nivel de poder político y económico que se imaginan que tendrán, podrían llegar a fungir como gobernadores paralelos, con la gran ventaja para ellos de que no están frente a los ciudadanos, sino que pueden operar por lo bajo.

Ya estaremos viendo qué es lo que sucede. De entrada procede una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, un montón de disposiciones y trámites administrativos para desaparecer esas plazas, liquidar a los que las detentan y transferir las funciones, ya reorganizadas, a la nueva figura de coordinador.

De si va a funcionar o no… mire, con tal de deshacernos de treinta, cuarenta o más grillos que para lo único que servían era para grillar, cobrando al tiempo sueldazos de envidia y traficando influencias, a que sea uno solo al que haya que estar checando como responsable de todo lo que sea competencia de la federación que tenga implicaciones en el estado, con esa extinción de costosísima burocracia nuestra opinión es que saldremos ganando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s