Resultaron ‘simples mentirosos’ los salvadores de la Región Carbonífera

COSAS DE GATOS Y RETRASADOS.-

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

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Los empresarios carboneros Armando Guadiana, Guillermo Anaya Llamas aparecen con el superdelegado de AMLO en Coahuila, Reyes Flores Hurtado.

Manuel Bartlett Díaz será lo que usted quiera, pero no tiene un pelo de tonto. En cuanto a experiencia como policía del estado, como burócrata y como político, tiene más tablas que veinte grillos de los que andan haciendo como que hacen en los tres poderes… juntos. Sí, a Bartlett se le suele recordar como el responsable de la caída del sistema en aquel aciago año de 1988, cuando según las malas lenguas, el triunfo en la elección presidencial le correspondía a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a cambio de esa cortesía, el sistema le permitió seguir mangoneando desde una posición muy importante, desde luego fuera de la Secretaría de Gobernación, pero nada despreciable, Educación Pública, de donde se fue a gobernar Puebla, y lo que ha seguido después, hasta ser reclutado por Andrés Manuel López Obrador para hacerse cargo de una dependencia que a todos les da toques, la Comisión Federal de Electricidad, a lo mejor trayéndole buenos recuerdos de cuando se usaba la energía para mantener el control de la política interna, para sacar la verdad en interrogatorios y otros usos menos convencionales.

Digamos que Bartlett, ahora ocupado haciendo la chamba de ingeniero electricista, que por muy complejo que pueda ser el galimatías que le recetó el presidente resolver, es poca cosa comparado con lo que alguna vez tuvo que manejar en lo político, lo policiaco, lo secreto, lo sindical, la dirección general de la CFE debe ser para el político poblano algo así como un semiretiro, cortesía de la cuarta transformación, que le reconoce los servicios prestados durante los años en que fungió como oposición al PRI y al PAN.

Esto no obsta para que de vez en cuando, y presentándosele la oportunidad en bandeja de plata, le dé una acalambradora lección de política a gente que porque supo treparse al vuelo a la locomotora que era la campaña de Andrés Manuel, ya cree que trae todas las canicas, y lo que traen es un caso crítico del mal del ladrillo, que si se caen, corren el riesgo de descalabrarse.

Orondo, muy presumido como empresario multimillonario que es, quien además ahora se pasea con el fuero de senador, cuando antes con todos sus millones era un apestado en los círculos políticos coahuilenses que le habían cogido ojeriza y convertido en su puerquito de cabecera, Armando Guadiana Tijerina fue el blanco de una de esas lecciones que solo un Manuel Bartlett puede impartir en lo que le toma dar un pestañazo. Nos estamos refiriendo al escándalo de la reunión, supuesta o real, que tuvo el senador de la República por Coahuila, con el director general de la CFE, y en el que pretendidamente se habría logrado destrabar la compra de carbón por parte de esta dependencia federal, para continuar la generación de electricidad en sus plantas termoeléctricas de Nava, en Coahuila.

Horas anduvo Guadiana saludando con guaripa ajena, echándose confeti hasta en los bigotes, para presumir a quien quisiera escucharlo, que él y no otro, principalmente Reyes Flores, era el único y auténtico salvador de la Región Carbonífera de Coahuila. Gracias a sus buenos oficios y a que se lleva de piquete de ombligos con Manuel Bartlett, este había accedido a comprar 360 mil toneladas de mineral, que si bien no es la gloria, sí es un paso para aliviar la situación de la economía regional, que se las ha estado viendo color de hormiga carbonera desde el mes de enero, en que la CFE suspendió las compras.

Todo iba bien para el empresario metido a senador, hasta en el gobierno del estado estaban pensando que tendrían que agradecerle a Guadiana lo logrado, cuando de repente de un solo twitazo, uno que ni siquiera consumió los 280 caracteres que es el límite para la composición de mensajes, Bartlett dijo que no, que no había ocurrido tal reunión, que no había compromiso de la CFE para renovar la adquisición de mineral, si nomás le faltó preguntar ¿Guadiana?, ¿Quién es Guadiana?, ni que decir que al carbonero se le vino el mundo encima, se le vio desencajado, con los bigotes arrastrando, fúrico, con ganas de golpear a alguien, concretamente a Manuel Bartlett, suponiendo que lo dejaran pasar de la ante ante antesala, y no es para menos, pues él que se sentía en los cuernos de la Luna con toda la coahuiliza admirándolo agradecidos, quedó como mentiroso, como traficante de influencias, y para acabarla, como que su mamá Doña Florinda Galaz Calleti tiene que entrar a defenderlo de la chusma de reporteros, que como buenos depredadores, se le fueron sobres al olor de sangre.

Veamos, ¿qué le hubiera representado a Manuel Bartlett dejar correr lo de la reunión?, nada, en todo caso era un asunto muy menor, con relevancia local, cuando mucho. Ah pero asestándole un “estate quieto” a un senador, que además es presidente de la Comisión de Energía en el senado, el antiguo policía del estado mandó el mensaje, no a los que usan guaripa sino a toda la clase política, con él no se metan, y al que lo haga se va a llevar sus cinco mil voltios en toques.

Que lo de meter una foto de archivo fue un “error” de su equipo de comunicación… dijo Guadiana. A lo que preguntamos ¿ah, tiene equipo de comunicación?, y ¿Cuántos de esos errores, libertades con la información se habrán tomado en estos meses? Baste recordar dos casos muy concretos: Barak Obama manejaba personalmente sus cuentas de twitter y Facebook, jamás nadie lo acusó de escribir algo indebido, y otro más cercano, Donald Trump escribe puras cosas indebidas en su cuenta, pero no recurre a nadie para que interprete lo que está pensando o como debe decir las cosas, las dice y punto. Estamos hablando de presidentes de la nación más poderosa del mundo que comunican urbi et orbi lo que sienten que debe saberse, en cambio acá, un triste senador se rodea de “especialistas” que de un solo golpe de estupidez lograron que todo lo dicho por Guadiana en el pasado sea motivo de duda de si no habrá maquillaje o serán francas mentiras. De aquí a que logre reponerse, muchas cosas podrán pasar en la cosa política comarcana.

 

Nota aparte merece el comentario de doña Florinda Galaz, también senadora, también por MORENA, traductora de formación y rica por herencia, de que los reporteros somos unos retrasados mentales, ponga que efectivamente no seamos tan hachas como para comprar una candidatura el senado dentro de la cuarta transformación, pero cuando menos no nos quedamos dormidos en el trabajo, como ella en las reuniones de las comisiones senatoriales. Otra que merece una clasecitas de parte de Manuel Bartlett, quien hace mucho aprendió por la mala que los periodistas, aparte de traer micrófonos direccionales, también sabemos leer los labios.

 

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