GUARDIA NACIONAL, el que quiera azul celeste…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

guardia nacional

Nos acordamos que en tiempos de Óscar Flores Tapia, el faramalloso gobernador quiso tener un Estado y unos municipios lo más parecidos a lo que se podía uno encontrar nomás brincando la frontera. Esa y no otra razón hubo para los amplios bulevares, para traerse las plantas armadoras, para remozar o construir palacios municipales, o hasta centros disque históricos completos.

Pero todo el show quedaba incompleto si en las esquinas se encontraba uno policías con su misma catadura, después de todo Flores Tapia mismo había sido agente de policía. Y es que por esos años la imagen que México tenía de las fuerzas del orden era aquella caricatura genial de Abel Quezada, nada alejada de la realidad, del oficial que parecía Cantinflas, todo desfajado, mugroso, fodongo y el colmo, con unas moscas permanentemente volandole alrededor. ¿Cómo podía  Coahuila ser un estado moderno con policías panzones, corruptos, sucios? De allí fue que creara una nueva imagen de la policía estatal, con uniformes y sobre todo sombreros al estilo gabacho, si parecían el Oso Fumarola, nomás por la pinta, pues abajo eran como dijo no hace mucho la profesora Elba Esther, eran la misma gata revolcadita…

La anécdota vale porque hoy como en aquellos entonces, el pueblo y el gobierno anhelaban tener una fuerza policíaca a la altura de cómo se imaginaban al país. Y si, la policía del DF tenía hasta helicópteros, las de las principales capitales era más o menos profesional y eficiente, la DFS, la DIPD, la Judicial Federal era temible, no menos que la federal de Caminos, y así por toda la geografía de la burocracia policíaca nacional. Estas fuerzas de primer orden y magnitud, convivían sin embargo con policías municipales de calzón y huarache, con fuerzas de seguridad de una decena de hombres desarmados, sin ninguna capacitación, ni conocimiento  de la ley y el derecho, y lo peor es que eran mayoría. En efecto, hace 50 años  como hoy en z, son más los municipios marginados que aquellos que pueden darse el lujo de tener una fuerza pública digna de ese nombre. Mientras que , como  Flores Tapia acá y otros gobernantes favorecidos, el resto daba y sigue dando lástima.

Hubo esfuerzos importantes en el pasado porque las cosas mejoraran. En algún momento algún presidente le dio la vuelta a la tortilla presupuestal y toma, nos encontramos con que las alcaldías tenían más dinero para seguridad que los estados, además con mucho menos territorio y menos población que cubrir  y proteger. Allí  tiene a gobernadores  y presidentes municipales jugando  un juego macabro: tú tienes más dinero pero yo tengo más poder, así que mochilas.

Ya  más reciente tuvimos lo del mando único. Todas las fuerzas bajo una misma çabeza y que entre todos se pagara una policía que fuera eficiente y apoyara al que lo necesitara, pero eso fue en sexenios idos, lo de voy, lo de moda es la 4T, y esta ha decidido que de gorra… nada: el estado o el municipio que quiera sus heroicos servicios, tendrá que pagar el sostenimiento de las operaciones de la Guardia  Nacional en su territorio, así que de una vez vaya pensando, porque tener una fuerza de 300, de 600 o mil hombres, con un despliegue a todo lujo, aviones, helicópteros, blindados, inteligencia, etc. No es nada barato, al contrario, es un pequeño lujo que todos valen… pero que muy pocos podrán pagar, aun si lo quisieran.

Lo que son las cosas, tantas vueltas para que el perro socialista fuera a echarse allí mismo donde hizo hueco el perro neoliberal capitalista. Durante sexenios enteros buena parte del país estuvo dejado de la mano de dios. ¿Para qué mandar fuerzas federales o tropas a municipios donde la mayor parte de la gente estaba muerta de hambre? Pues sí pero pues no, porque pasó que esos municipios le dieron entrada y cobijo agradecido al narcotráfico y al crimen organizado. Hace un par de sexenios se hablaba de que eran cientos de municipios donde no cabía el gobierno, es lo que en un ya clásico informe del departamento de estado de los Estados Unidos se dio en llamar el estado fallido, refiriéndose a México, que les dolió  hasta el alma, y que trataron de revertir, sin gastar mucho, claro.

Ya puestos en la República Amorosa y la Cuarta Transformación nos topamos con que la estrategia del gobierno Federal es la misma de siempre. Tenemos la fuerza pero no dinero para sus operaciones, así que si gobernadores y alcaldes  quieren que la Guardia Nacional les  haga el trabajo sucio, pues que la sostengan el tiempo que sea necesario y al  oneroso costo que sea, o no hay de piña.

Veamos un caso, no de aquí  para no ofender a nadie, supongamos que el alcalde de Guanaseví, en Durango, pide tres batallones de la Guardia Nacional para peinar su territorio porque se sabe, hasta el arzobispo lo dice, que allí vive Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Él no lo puede perseguir ni detener con los 10 hombres que integran su fuerza  policíaca, de los que además sospecha que están en la nómina  de aquel… ¿pero, de dónde va a sacar el millón de pesos diarios que costaría una brigada de la GN? Pues, mejor allí muere, peligro y salga más caro el caldo que las albóndigas, porque sí, presumen que traen todas las canicas, pero garantía no ofrecen ninguna, y para colmo y cereza del pastel: los platos rotos… que los va a haber…. Los paga el que invita, no la Guardia  Nacional ni el gobierno federal. ¿Sabe quién va a requerir sus costosos y pretensiosos servicios? Yo creo que nadie…

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