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El egoísmo de Guadiana

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

A lo mejor conoce usted o recuerda el nombre de Jaime López… está considerado por la fauna rocanrolera de México como el mejor cantante y compositor de rock en el país, autor entre una infinidad de rolas, de Chilanga Banda, que popularizó Café Tacuba, eso nomás para establecer la autoridad moral del que habla, decía Jaime López que ciudad más aburrida que Saltillo… solo Durango, y mire que en conciertos, tocadas y aquelarres, el cantante había dado más vueltas al país que Andrés Manuel López Obrador en campaña por la presidencia de la República.

¿Qué tendría, que sigue teniendo la capital del estado de Coahuila para tener tan mala fama entre cierta gente?, quienes la hayan vivido y sufrido lo deben de saber, pero independientemente de la opinión de quienes han venido a este mundo a divertirse y divertir, Saltillo debe tener lo suyo de poco atractivo, donde es una de las ciudades con mayor índice de suicidios en el país, algo ha de tener el aburrimiento que ver con esto.

El aspirante a la presidencia municipal de Saltillo, José María Fraustro Siller, saltillense “de toda la vida”, como gustan de decir los locales para establecer una diferencia del tamaño del Cañón del Colorado entre “los de acá”, y “los fuereños”, Chema ha sido señalado y hasta victimizado de ser serio, demasiado serio… ¿y cómo quieren que sea alguien de Saltillo que quiere gobernar Saltillo, otra vez, la segunda, y aspirante a ser la primera, ciudad más aburrida del país? En cuanto a eso, de lo único que se podría acusar al candidato del Partido Revolucionario Institucional de congruencia.

Todo lo contrario de Armando Guadiana Tijerina, empresario de éxito, político por diversión, quien en una movida que no le queda clara a nadie, compite también por el cargo de presidente municipal de la capital coahuilense, que siendo estrictos, le queda bastante chica a alguien acostumbrado a recorrer no solo el país, sino el mundo, con más frecuencia que un saltillense va el domingo a la Alameda de Arteaga, a ver exactamente lo mismo de siempre. La incógnita le espanta el aburrimiento a muchos aquí en Saltillo, por unos cuantos minutos, sirviéndole de tema para amenizar el chal nuestro de cada día, pero también intriga a la clase política morenista, la célebremente triste cuarta transformación ¿qué mueve a Armando Guadiana, hombre que tiene todo lo que el dinero puede comprar, a querer ser presidente municipal, y en consecuencia, a amarrarse a Saltillo, un pueblo para el que se requiere sangre… para tolerar? Son muchas las hipótesis y pocas las aproximaciones a la verdadera razón, que tampoco es para hacer un caso de análisis siquiátrico de nada, porque salvo lo ya dicho, la anécdota chalera, el asunto incumbe solo al interfecto.

Pero por tratarse de un personaje público, que se interesa por administrar los destinos de los saltillenses en el futuro inmediato, con posibilidades reales de ganar la elección del próximo seis de julio, tenemos que examinar cuando menos algún aspecto, no de su personalidad, sino de su actuación durante esta campaña política.

Ya lo habíamos comentado, las gráficas de los compañeros fotógrafos dieron cuenta de cómo Armando Guadiana andaba visitando algunas colonias, algunos mercados sobre ruedas en las zonas más populares de la capital, hasta donde se dejaba llegar en una camioneta Mercedes Benz, la más cara de toda la línea de esos exclusivos y costosos vehículos. Tranquilamente la camioneta que portaba pegotes en las ventanas con su ya clásico Emoji bigotón y ensombrerado, vale lo que cuatro o cinco de las casas donde habitan aquellas personas a las que el candidato fue a saludar. Y uno pensará ingenuos y un tanto lerdos a los saltilleros de la periferia, pero aunque no conozcan el precio en pesos o dólares de una camioneta Mercedes, sí notan la clase, como también la desfachatez y falta de tacto de quien llega campechanamente a saludarlos, a abrazar niños, a retratarse con quien se lo pida, y al acabar sus actividades de proselitismo se devuelve a un mundo que no es el de ellos, y no lo será nunca.

Pero el evento que vino a revelar lo que es Armando Guadiana, la opinión que tiene de sí mismo y el papel que juega y pretende jugar como gobernante de Saltillo, si es que los saltillenses se dejan llevar por sus gracejadas, fue el que preparó con motivo del día del niño. Primero cayeron una que otra foto, de las que los abúlicos saltilleros preguntaron ¿será o no será?, sí porque el cuate del bigotote despeinado plantado en un disfraz de Súper Mario, el de los videojuegos, se parecía mucho al candidato de MORENA, pero eran las buenas conciencias las que contestaban, se parece mucho, pero no ha de ser. Pero al rato cayó un video haciendo incontestable la sospecha.

En el tal video, largo, editado profesionalmente, aparece Armando Guadiana Tijerina vestido efectivamente como Súper Mario, con unos guantes blancos simulando manos de caricatura, y la clásica gorra del personaje, con una “M”, y allí es donde comienza el asunto a patinar, porque es la M de Mario, no la M de MORENA, detalle nimio que definitivamente no ha de serlo tanto. Total que en el video, por lo demás sorprendente y casi increíble, un señor de 75 años de edad, vestido tan ridículo como Chabelo el que salía en televisión los domingos, se trepa en un go-cart, ¿con casco?, faltaba más, si no se planta el tapabocas para evitar el contagio de coronavirus, ya parece que se va a plantar un casco para proteger el cráneo en caso de accidente, y ya trepado en el go-cart, Guadiana se comporta feliz, feliz como un enano, ah porque el objetivo declarado del extraño video es el de festejar a los niños en su día… recorre la pista, alza las manos, hace gestos a la cámara, y al final se declara ganador en la carrera contra el serio y la candidata… sus archienemigos en el videojuego que es su vida.

Lo que interesa aquí es ¿y cuántos niños se divirtieron en el evento de Guadiana?, pues no se ve ninguno, ni de clase alta, ni de la cuarta transformación, ni de colonia marginada, ninguno, el único que aparece gozando como infante es el patrocinador del video, el propio Guadiana. Yo no se quienes sean sus asesores, que los ha de tener aparte del señor al que pone a hacer sumas de lo que él no puede sumar a pesar de presumir de ser ingeniero del Tec, y maestro del Tec, pero ¿qué no hubiera sido políticamente más productivo, y ya que rentó la pista de go-carts, llevarse veinte, cincuenta, cien escuincles de los que ni en sueños sus papás los han llevado allí, por lo caro de cada vuelta? Hubiera rentado la pista todo el día, y que las vueltas fueran gratis, la asociación mental sería casi inmediata: una vuelta un voto, y todos felices, los niños que les pedirían a sus papás votar por el señor que les prestó el carrito, y ya de alcalde capaz que los vuelve a invitar, los papás de ver a sus descendientes olvidados de su cotidianidad, todos felices. Pero no. No es el estilo de Guadiana, el que va a los toros es él, el que va al superbowl es él, el que se viste de Chabelo y de Mario es él. Ya nos imaginamos un gobierno de Armando Guadiana: Saltillo tan aburrido como siempre, y él, disfrutando como enano con gorra a cuadros.

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