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La consorte

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Hay un antiguo proverbio, de esos que no se difunden tanto como otros que son el pan nuestro de cada día, pero que no deja de tener su trasfondo de verdad, dice así más o menos: detrás de cada gran hombre hay una gran mujer haciéndole la vida de cuadritos… ya sabrá cada quien, de los que se sienten grandes hombres o que conocen a alguien en esta situación, si de veras detrás de su persona pública y sus éxitos sociales o profesionales, de veras hay una compañera, y que esta hace sus aportaciones motivacionales al cuate en cuestión.  Desde luego hay versiones mucho menos asépticas, más bien jocosas y hasta peladas de decir básicamente lo mismo, que detrás del gran hombre hay la consabida gran mujer, a duro y duro, y dejémoslo allí, para que nadie quiera venir a censurarnos por decir peladeces.

En la escena política, la del país y la del mundo, hay políticos de todas clases, desde aquellos que hacen política en solitario, hasta aquellos que de plano ceden la individualidad para armar una estrategia política de pareja, sin faltar los casos extremos en los que la mujer primero ayuda a quien no mantiene una relación con ella, pero que ya instalados en el poder finalmente se casan con él, para crear los mitos de las señoras arribistas, aprovechadas y cuántas cosas más.

Están por supuesto los casos, estamos hablando solamente de políticos, que conste, de matrimonios arreglados, por conveniencia política. Poco menos que se firma un contrato y un acuerdo de confidencialidad, de que si la señora al rato está a disgusto, queda imposibilitada de decir todo lo que sabe, porque le caen encima las demandas penales y las exigencias de reparación del daño moral ocasionado. Entre estos están los que involucran preferencias sexuales fuera del canon, están aquellos que no quieren involucramientos emocionales, pero hay que cumplir con las conveniencias, en fin, lo hay de todo, la mayoría de las veces funcionan ¿y por qué no habrían de hacerlo si prácticamente son arreglos de negocios, que nada tienen que ver con el corazón y los sentimientos?, y disculpe usted a cursilería.

A algunos políticos la elección de su compañera para gobernar les ha servido bastante, a otros les ha restado puntos. El caso más sonado de matrimonio político arreglado lo tenemos en la figura de Enrique Peña Nieto, quien todo hace suponer que se casó con la tristemente célebre Gaviota, porque en los momentos en que quería ser presidente, estaba soltero, más bien viudo y no ahondemos en cómo o por qué, solo en el hecho. A Peña le hacía falta una esposa, una que fuera vistosa, una que fuera capaz de atraer miradas y ya de pasada, conseguir votos. Un tiempo se quiso vender el asunto como un matrimonio idílico, luego de un divorcio de ella y una sospechosa viudez de él, era poco creíble, además que eso de matrimoniarse a la sombra de la empresa Televisa no es de lo más recomendable que hay.

¿Hizo buen papel la Gaviota, como primera dama o quitándole el mote, como esposa del presidente?, para ella al parecer fue una chamba más, una chamba de actuación, que es lo suyo, en la que se desempeñó no en su mejor papel, pero sí el mejor pagado. Además habría que compararla con quién ¿con Paloma de la Madrid, con la esposa de Ernesto Zedillo, con Cecilia Occeli, con la compañera María Esther, con doña Carmen Romano?, mejor no entrar en esa clase de enredos. Pero sí, a la hora de pensar si les sumaban o les restaban a los maridos, es más bien lo último que lo primero, hasta la Martita, cuando era empleada de Vicente Fox se le reconocía cierto peso y valor a su influencia en un presidente carismático, pero ya como matrimonio, ambos salieron perdiendo, de cara a la opinión pública, los negocios son aparte.

Ahora que en la escena política coahuilense ha irrumpido, y lo decimos así porque mucha gente, de MORENA y de otros partidos lo considera una invasión a la que no tiene derecho, Ricardo Mejía Berdeja, se hace necesario pensar y hablar del papel que puede jugar su señora en sus aspiraciones de llegar a ser el próximo gobernador del estado.

Las benditas, o las malditas redes sociales, como cada quien quiera verlas, han recogido algunos videos de la esposa del subsecretario de seguridad pública del gobierno federal, seguramente no con la mejor de las intenciones, sino más bien con las peores. ¿Quién sacó los videos de las cuentas de Marlenne Cañas?, tuvo que ser alguien al que le dieron entrada, alguien que además sabe copiarlos, bajarlos, procesarlos, porque se supone que no se puede hacer, independientemente de si entran en la parte de protección de datos personales o no, el hecho es que los obtuvieron, y ya que los consiguieron, los editaron, los acomodaron les pusieron sus leyenditas, y los echaron a volar.

Aquí no podemos decir que fue alguien del PRI, enemigo natural de Mejía Berdeja en la elección venidera, o fue alguien de adentro, de MORENA que quiere parar que gane la nominación del partido, o también pudo ser algún hacker de esos que lo hacen por puro deporte, los sospechosos son muchos, yo me inclinaría por alguien de casa, y conociendo como se las gasta Mejía Berdeja y los recursos públicos a su disposición, no sería extraño que los pusiera a trabajar para hallar la filtración, pero eso allá, es cosa interna que no nos compete.

Lo otro sí, desde luego que todo el mundo tiene derecho a ser como quiera, a hacer lo que le venga en gana, a decir lo que más le convenga, eso es libertad garantizada por la constitución en este país. Lo que habría que evaluar, no nosotros, sino ellos mismos, es si esas palabras, esas actitudes, esos desplantes ¿le suman simpatías al aspirante Ricardo Mejía Berdeja o se las restan?, y aterrizado en cuestiones más pedestres ¿le suma o le resta votos, en la interna y en la elección constitucional?

Los políticos en otros países, sobre todo en los de la órbita capitalista, evalúan todo en función de si son activos o pasivos a sus pretensiones, si su panza, si sus hijos, si su historial estudiantil, si fumaron mariguana, si emplean ilegales, todo puede ser tabulado como algo que favorezca o perjudique, que sume o reste. En el caso de Mejía Berdeja habría él y su equipo de pensar cuántos votos le agrega Marlenne Cañas a su proyecto y cuántos le tumba, y sobre eso tomar decisiones de si se busca capitalizar lo positivo y neutralizar lo negativo.

Dice el presidente López Obrador, contradiciendo aquello de que en política todo se vale, que con la familia no hay que meterse. Concordamos, pero mínimo hay que haber pensado las cosas y calculado las conveniencias.

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