Dinero prestado

TELEGRAMA //Héctor Barragán

Foto: El Universal.

Desde siempre se ha sabido que pedir dinero prestado no es negocio para quien lo pide, sobre todo si lo destina al gasto, porque habrá de trabajo «en parte» para quien le hizo el servicio de proporcionárselo, parte del producto de su trabajo que será tan grande como importante sea el tamaño de la deuda que se contraiga.

En el caso de los gobiernos, locales y federal el problema de pedir prestado es más grave por la magnitud de cantidades que se manejan y la facilidad relativa de conseguir el dinero ajeno, sobre todo de la garantía la ofrece el federal para los gobiernos locales,, incluidos los municipales, porque es la federación que se encarga de retener los servicios de la deuda (intereses y demás derivados) de las participaciones que les corresponden a esas entidades menores).

Cifras reales se publican parcialmente y así no se sabe la importancia de los adeudos, que nacieron en esta tierra nacional para completar los gastos de la celebración del primer imperio, el de Iturbide, cuando en realidad los financieros entregaban una parte pequeña del préstamo que se contrataba y del cual no se sabe que se haya pagado, lo mismo que los subsecuentes hasta la lejana fecha que hay entre ambos.

Pero la crítica es de fondo, por lo que debe manejarse correctamente el castellano y sobre todo las cifras relativas para armar un plan de recuperación de la autonomía económica para que el trabajo de los mexicanos sirva para mejorar a fondo la calidad de los mexicanos, en la totalidad de los sentidos en que aparece atrasada y aún subordinada.

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